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¿Sexo duro o convencional?

En la famosa saga “Cincuenta sombras de Grey” hay una escena en la cual, la inocente Anastasia se ve obligada a firmar un compromiso de confidencialidad antes de que su poderoso amante le explique los términos de su relación.

Una vez firmado, ella pregunta a Christian: – ¿Y ahora vamos a hacer el amor?  – Yo no hago el amor, yo cojo…y fuerte, responde él.

Sexo duro

El sexo duro no tiene nada de malo, siempre y cuando sea consensuado y la meta sea obtener placer.  Sea “duro o suave”, el sexo debe estar motivado por un deseo compartido de conectar íntimamente y disfrutar de una experiencia sensorial satisfactoria. 

Sexo vainilla

En el extremo opuesto a Christian Grey, están los aficionados al sexo “vainilla”, término que se aplica al sexo más convencional.

Originado dentro del argot de la subcultura BDSM (conjunto de prácticas y fantasías eróticas no convencionales, cuyas siglas significan: Bondage, Disciplina y Dominación, Sumisión y Sadismo, y Masoquismo), el término “vainilla” se usa para describir con este “delicado sabor”, todas las conductas sexuales que nos mantienen dentro de nuestra zona de confort y seguridad, aunque a algunos pueda parecerles aburrido. 

Ninguno es mejor que otro, sólo son formas diferentes de relacionarse sexualmente. Para eso hay todo un libro de posturas sexuales, para todos los gustos y necesidades.

Alguna razón habrá para que el sexo “vainilla” o convencional, sea tan popular. Funciona, brinda satisfacción, pero a la larga, tiende a volverse rutinario.

Si quieres te invitamos a continuar con esta lectura: Inapetencia sexual en el hombre. ¿Cómo recuperar el deseo?

¿Cómo romper con la rutina?

Las formas de romper esa rutina dependen de cada pareja. Habrá a quien le baste con cambiar de escenario. Sin, embargo, el sexo rudo -en el otro extremo- tiene sus adeptos.

Según un estudio de 2019 publicado en Evolutionary Psychological Science “el sexo duro es provocado por la curiosidad y la necesidad de novedad, y ambos, tanto hombres como mujeres, tienden a iniciar conductas sexuales tipificables como duras”.

Según este estudio, el sexo más rudo ayuda a que la mujer alcance más rápido el orgasmo, así lo manifestaron tanto los hombres como las mujeres entrevistadas: “los orgasmos fueron más intensos cuando el sexo era más fuerte.” 

Para el experto en sexo y relaciones, miembro de la comunidad BDSM, David Essel, a nivel fisiológico, muchas personas reaccionan positivamente cuando son ellos los iniciadores del sexo duro; desean tener el control y permitir que su mente y su cuerpo hagan justo lo que les sale de forma natural. Por otro lado, la parte sumisa en este escenario de juego, puede también excitarse muchísimo a medida que la tensión y la violencia del sexo aumentan”.

Para los entusiastas del sexo duro, la excitación tiene mucho que ver con el juego psicológico: la intriga, adrenalina, sentirse tan deseado que tu pareja pierda la cabeza, en fin. El vigor de este tipo de sexo genera un subidón de dopamina que bien pueden aumentar los sentimientos de atracción y ayudar a alcanzar el clímax.

Sin embargo, es necesario hacer hincapié en que cada persona es diferente y que las prácticas sexuales deben ser previamente platicadas, tener el consentimiento de ambos y poner límites específicos para detenerse en caso de que alguno no lo esté disfrutando.

Cambiar de opinión es perfectamente válido y nadie puede ser obligado a experimentar dolor, miedo o cualquier otra cosa que no sea placer.

Lo que puede parecernos divertido como fantasía, puede no serlo en la práctica. Por esa razón es muy importante ir de menos a más, la práctica del sexo duro debe iniciarse lentamente, para testar las aguas y ver si realmente se disfruta. 

Otro factor importante a considerar para aventurarse a probar otro sabor diferente en el sexo, es conocer el estado de salud mental y física de los involucrados, para evitar sorpresas que hagan peligrar la seguridad y la felicidad de los participantes. 

Así lo advierte la académica en estudios de género y experta en sexualidad y consentimiento Ariadne Wolf“Cuando se aventuren en un nuevo territorio, muévanse muy despacio, hablen mucho y antepongan la salud de su relación a la indulgencia sexual momentánea”.  

“Partiendo de su zona de confort, no hagan ninguna ‘salvajada’ de inmediato. Ajusten sus límites con calma y avancen lentamente a medida que se sientan más cómodos. Comprueben con la pareja, frecuentemente, que todo sigue bien y que todo está bien”.

¿Te animas a probar algo diferente?

A todos se nos antoja probar un sabor diferente de vez en cuando. Pero si no estás seguro de que el sexo duro sea lo tuyo, prueba antes otras prácticas. Hay muchas novedades que puedes incluir en tus relaciones sexuales sin necesariamente convertirte en Mr. Grey.

Puedes leer más aquí: Los mejores juguetes eróticos para hombres durante las relaciones sexuales

Puedes empezar por compartir algo que tal vez nunca has hecho pero que te provoca curiosidad y ver cómo se siente. Hablar de fantasías sexuales puede ser un buen punto de partida. 

Con demasiada frecuencia se piensa que el sexo duro es sinónimo de buen sexo. No siempre es así y, sobre todo, este tipo de prácticas no son para todos. 

Recordemos que en la citada novela, hay un “final feliz” más tradicional que ocurre precisamente cuando la pareja empieza a tener sexo más “vainilla”, más despacio, mirándose a los ojos.

El sexo duro no siempre significa golpear con fuerza los genitales de la pareja sin consideración alguna; puede ser sinónimo de apasionado, variado, atreviéndose a caricias o posturas sexuales que nunca antes habías practicado. Quizás sea ahí donde todos los sabores del buen sexo llegan a tocarse, desde la suave vainilla hasta lo más picante.

“Para la mayoría, uno de los grandes problemas de la vida sexual, es que tendemos a compararla con la vida sexual de otros”, y peor aún si la referencia son los videos porno. 

En materia de sexo, no hay parámetros exactos que valgan para todos, como explica la terapeuta sexual Vanessa Marin: como no hablamos de sexo de forma abierta ni transparente, muchos nos agarramos a un clavo ardiendo en busca de barómetros con los que medir nuestra vida sexual y asegurarnos de que somos normales, que las cosas están bien y que estamos a la par con los demás”.

Consideraciones finales

No hay una única manera de tener relaciones sexuales “adecuadas” o satisfactorias. 

La forma en que dos personas adultas consientan en tener y disfrutar del sexo, es algo que sólo les compete a ellos. Ya sea de forma salvaje o suave, “vainilla” o “sado”, el objetivo, más allá del propio acto sexual, es permitirse experimentar el infinito erótico que puede existir en su cama, disfrutar, conocerse y llegar hasta donde cada uno decida sin sentirse culpables, avergonzados o “inadecuados”. 

¡Hasta pronto!

Artículo validado por Juan Manuel Martinez Preciado, Médico Cirujano con Maestría en Sexología clínica, epidemiólogo, integrante del grupo de dirección médica internacional Boston Medical Group.

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