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¿Cómo hablar de sexo sin quedar mal?

Con la honrosa excepción del médico, hablar de sexo en cualquier contexto es, por lo menos, incómodo. Damos por hecho que todas las personas en edad de tener actividad sexual, están interesadas en el tema. Sin embargo, no siempre es así. 

El sexo sigue siendo un tabú para muchos y para otros, un tema difícil de abordar. Hay preguntas sobre sexo que nadie quiere contestar, ¿cierto?

En el artículo de hoy abordaremos el tema tabú: ¿cómo hablar de sexo sin quedar mal? ¡Quédate aquí que tenemos mucha información para brindarte!

Conversación abierta sobre temas sexuales

Sin embargo, encontrar información sobre sexo en internet es cada vez más fácil. Boston Medical Group ha tenido mucho que ver con esta conversación abierta a los medios sobre temas sexuales.

Sexo es vida por razones obvias, por lo menos para nosotros, los que nos reproducimos por la vía sexual. Pero como el sexo no sólo sirve para reproducirse, sino también para gozar, algunas personas sienten un poco de pudor de reconocerse como “lujuriosos”.

La comunicación es fundamental para evitar malentendidos

¿Es normal sentirse vulnerable al hablar de sexo?

Dice el Dr. Justin Lehmiller, académico del Instituto Kinsey, que lo normal es “sentirse más vulnerable hablando de sexo que haciéndolo”. 

Al sexo se llega por muchas razones y con muchas metas. Como decía la atrevida Samantha Jones de Sex and the City: “una vez me acosté con un tipo porque su familia tenía alberca.”

Si tu meta final no es otra que pasar un rato agradable, más vale establecer, desde el principio, una buena comunicación. 

A la cama llegamos con las mochilas cargadas con todo tipo de bagaje. Una cosa es conocernos y otra conocernos íntimamente, saber lo que nos gusta, tanto a nosotros como a la pareja.

¿Somos capaces de compartir con nuestra compañera nuestras más secretas fantasías? ¿Eso pondría en peligro la relación?

Nuestra capacidad de goce puede salir muy beneficiada con el intercambio de preferencias. Al compartir nuestros gustos, disgustos y expectativas, aprendemos sobre el otro, pero también sobre cómo complacernos mutuamente.

Según los especialistas, la mala comunicación en el sexo suele ser síntoma de que hay una mala relación de pareja. La ausencia o poca frecuencia de sexo en las parejas estables, normalmente esconde más de una causa.

¿Mal sexo?

Detrás del “mal sexo” o la ausencia de relaciones sexuales, puede haber décadas de resentimiento o de pequeñas diferencias acumuladas. La puesta al día puede ser dura, pero siempre necesaria si uno no quiere acabar tirando la toalla.

No se trata de subirse al ring y agarrarse a reproches, tampoco es momento de reírse de su “pobre” rendimiento sexual. Si queremos que la conversación sea productiva, tendrán que prevalecer la empatía, la mente abierta y la capacidad de comprensión.

El sexo es un tema delicado y cuando en ese territorio, nos sentimos vulnerables, es imposible hablar sin inteligencia emocional y tacto.

¿Cómo hablar de sexo?

En las conversaciones sobre sexo, igual que en el sexo anal, el límite está en la tolerancia del que recibe. Hay que estar atento y no superar el umbral del dolor de quien generosamente se muestra desnudo -en sentido figurado y literal- frente a ti.

Por norma general, cuanto más tiempo uno evite hablar de sexo con la pareja, más difícil se hará dar el paso. 

Algunas recomendaciones

  • Hay que establecer la “zona de seguridad”, crear confianza y promover un sentimiento de intimidad. Puedes empezar por las cosas más sencillas: contracepción, posturas sexuales, cómo le gusta que te muevas o cómo estimular a tu pareja para que sienta más.
  • Una vez que nos sentimos confiados, es mucho más fácil compartir fantasías sin temor a ser juzgados.
  • Las fantasías son un tema importantísimo pero delicado. Mide las aguas antes de tirarte de cabeza. Empieza por compartir las fantasías “menos subidas de tono” para descubrir la tolerancia de tu pareja. 
  • Tu compañera(o) se sentirá más segura(o) si le haces saber que él/ella es parte de esa fantasía, si no se siente excluida(o) o amenazada(o).

Según Lehmiller, compartir fantasías es tan complicado que sólo lo hace la mitad de la población, pero según su propia experiencia: “quienes lo hacen son los que más disfrutan.”

Conoce las 10 fantasías sexuales más comunes

Nuestras fantasías pueden parecer raras a veces, pero en realidad no lo son tanto. Una encuesta realizada por Illicit Encounters, sitio web líder en citas en Reino Unido para personas casadas, reveló cuáles son las 10 fantasías sexuales más comunes.

  • Sexo con un ex (55%)
  • Recrear una escena de sexo vista en televisión (40%)
  • Una excelente dosis de sexo con una celebridad (38%)
  • Sexo con pareja actual (36%)
  • Sexo con un extraño (29%)
  • Un romance con un compañero de trabajo (27%)
  • Sexo con un amigo (25%)
  • Un trío sexual o sexo grupal -sin especificar número de participantes- (19%)
  • Sexo en un lugar público (14%)
  • Sexo con un policía (11%)

“Somos mucho más normales de lo que pensamos”, explica Lehmiller. El simple acto de compartir nuestras fantasías, ya es una novedad que puede despertar de nuevo el deseo.

Krystal Woodbridge, terapeuta psicosexual y de pareja, asegura que una de las terapias más efectivas es pedir a sus pacientes que dejen de concentrarse en el placer del otro y se centren en el propio para, por lo menos, dejar de pensar tanto. 

“La gente piensa que tienen el poder de darle un orgasmo a la otra persona y eso no es así. Tu orgasmo es cosa tuya”, declara la especialista. Una vez que lo reconoces, es mucho más complicado echarle la culpa a otro de tu propia insatisfacción. Puedes leer más en este enlace: Disfunción eréctil y eyaculación precoz: cómo hablar de estos problemas sexuales con tu pareja

Consideraciones finales

La telepatía no existe. Es mejor hablar con honestidad que hacer pensar a la otra persona que estás “raro” porque no la encuentras atractiva(o).

Y tan importante es hablar de lo que te gusta, como saber escuchar al otro. Ponle atención. Tu respuesta no es tan importante como lo que tu pareja te está diciendo. 

No hables hasta haberlo entendido todo. Pregunta si no estás seguro. Una vez que te abres a hablar de todo, la comunicación verbal y sexual, mejorará al mil.

¡Muchas gracias por tu lectura!

Artículo avalado por Héctor Corredor, Médico Cirujano especialista en Urología con Maestría en Sexología Clínica, Director médico internacional en Boston Medical Group.

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