Músculos del piso pélvico y disfunción sexual

En el diagnóstico y tratamiento de las disfunciones sexuales femeninas existe una relación estrecha entre el ejercicio del piso pélvico y las terapias sexuales, en particular en anorgasmia femenina y dolor génito-pélvico. Tal es así que médicos ginecólogos, médicos sexólogos, fisioterapeutas y los mismos psicólogos sexólogos indican diferentes protocolos de ejercitación de estos músculos con interesantes resultados.

En cambio la importancia de los músculos del piso pélvico en relación con la salud sexual masculina ha sido poco tratada. De hecho, cuando hablamos de disfunciones sexuales en el hombre siempre se resalta el rol de la ansiedad, los problemas de pareja, las hormonas, las arterias, las enfermedades médicas, los medicamentos… y poco a poco en las publicaciones científicas y en los congresos especializados comienza a tener más espacio el tema de los músculos del piso pélvico.

La evidencia científica que recabamos es bastante interesante, y relaciona a los músculos del piso pélvico con la disfunción eréctil y los trastornos de la eyaculación masculina. Como base de este artículo, encontramos un estudio del 2016 publicado en Sexual Medicine Reviews titulado El papel de los músculos del piso pélvico en la disfunción sexual masculina y el dolor pélvico.

En este trabajo se cuestiona la ausencia de la ejercitación del piso pélvico en las terapias sexuales masculinas, considerando que se trata de una intervención sencilla, no invasiva y sin efectos secundarios. Para unificar la terminología, la Sociedad Internacional de Continencia ha propuesto la siguiente definición: El suelo pélvico es una estructura compuesta que involucra a la salida pélvica ósea, y consiste en músculo, fascia y tejido neural, mientras que el término músculos del suelo pélvico se refiere a la capa muscular del suelo pélvico.

Hay muchos ejemplos de la relación entre la función/disfunción del suelo pélvico y la función/disfunción sexual masculina. La disfunción del suelo pélvico masculino se ha asociado con la disfunción eréctil, así como con la disfunción de la eyaculación y el orgasmo. También se ha demostrado que el entrenamiento del músculo pélvico masculino aumenta la rigidez del pene en algunos hombres con disfunción eréctil, facilitando la penetración vaginal. La función muscular pélvica también está involucrada en la coordinación de la eyaculación. Se ha demostrado que la terapia del piso pélvico mejora el control sobre la eyaculación y permite aumentos en los tiempos de latencia eyaculatoria intravaginal.

Otro ejemplo de la relación entre la disfunción del suelo pélvico y la disfunción sexual masculina se ha documentado en la prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico. Esta condición generalmente se asocia con problemas de micción, defecación y de la actividad sexual, y mejora con programas que enfatizan el tratamiento de la disfunción del suelo pélvico.

La activación voluntaria de los músculos del suelo pélvico ha demostrado ser más eficiente en los hombres que tienen función eréctil completa que en aquellos con disfunción eréctil. La rehabilitación de la función muscular del suelo pélvico se sugiere entonces como un componente importante del tratamiento. El ejercicio del músculo del suelo pélvico parece ser especialmente beneficioso en los hombres con disfunción eréctil debida a disfunción veno-oclusiva leve o moderada. Por otro lado, se ha encontrado evidencia de que cuando los músculos del suelo pélvico se contraen más a menudo o con más fuerza de lo necesario –una característica asociada al dolor crónico-, también puede ser una posible causa de disfunción eréctil al limitar la afluencia de la sangre.

En relación con la función eyaculatoria, el entrenamiento del músculo del suelo pélvico puede actuar para aumentar el volumen eyaculatorio, incrementar la fuerza y ​​la intensidad del clímax sexual. Algunos investigadores como Pastore sugieren que el control activo del músculo perineal inhibiría el reflejo de la eyaculación a través de la relajación intencional de los músculos del piso pélvico.

Por otro lado, una de las técnicas más utilizadas es la de “stop-start”, frenando el movimiento coital y realizando una contracción sostenida de los músculos del suelo pélvico para aplazar la urgencia de la eyaculación. Así, se ha demostrado que la terapia del piso pélvico mejora el control sobre el retraso eyaculatorio y permite aumentos significativos en los tiempos de control en hombres con disfunción del músculo del suelo pélvico. De todos modos aún no contamos con un protocolo unificado, y se trabaja entonces de acuerdo a las características y resultados de cada paciente.

En los hombres con prostatitis crónica y dolor pélvico se encuentran espasmos y mayor tensión de los músculos del piso pélvico, lo que se verifica por medio de la palpación. En estos pacientes se trabaja con una terapia de reeducación neuromuscular, basada en ejercicios de relajación de este grupo muscular con la ayuda de dispositivos de biofeedback, aumento de la consciencia de la tensión y de la relajación e incluso terapia manual para liberar puntos dolorosos.

A modo de conclusión, me parece importante incorporar al trabajo multidisciplinario a los profesionales que se dedican a la rehabilitación del suelo pélvico, y definir qué tipo de protocolos se deben aplicar en función de las características de cada paciente y las causas diagnosticadas de la disfunción.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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