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Venirse rápido, ¿es lo mismo que la eyaculación precoz?

Como ya hemos tocado este tema en este otro artículo, el día de hoy nos volveremos a centrar en este tema. ¡Acompáñanos!

¿Qué significa venirse rápido? 

Lo más práctico para entender la diferencia entre venirse rápido y padecer eyaculación precoz, es medir el tiempo. La duración promedio de una relación sexual satisfactoria, es de entre 6 y 7 minutos para el coito según los expertos en salud sexual masculina de Boston Medical Group. Para determinar si se trata de eyaculación prematura, la eyaculación debe ocurrir uno o dos minutos después de la penetración. Hay muchos otros factores a considerar para diagnosticar esta disfunción, pero empecemos por responder a la pregunta, venirse rápido, ¿es lo mismo que eyaculación precoz?

Eso depende de algo más importante que el tiempo: la capacidad de controlar el impulso de eyacular. La eyaculación precoz se define como la eyaculación sin control, antes de desearlo y con una mínima estimulación sexual. Concretamente, la eyaculación precoz consiste en la falta de control, no necesariamente en el tiempo de “aguante”. 

Los hombres tienen la falsa creencia de que a mayor tiempo de duración en la cama, más valorados serán por la pareja. Un estudio llamado “La inteligencia erótica del mexicano”, reveló que para los hombres “desempeño sexual” es sinónimo de duración de la erección y que “satisfacción sexual” significa que la pareja termine primero. Esto hace pensar que, la duración y frecuencia de las relaciones sexuales importa mucho, tanto como la calidad del sexo. Tiempo no es lo mismo que calidad. Terminar antes que la pareja no convierte al hombre en eyaculador precoz, aunque es verdad que las mujeres pueden necesitar más tiempo para alcanzar el orgasmo.

Es probable que consideres que venirse rápido es culpa tuya porque lo has escuchado de tu pareja o de varias personas a lo largo de tu vida sexual. Si estás leyendo este artículo, es un tema que te preocupa. Bueno, no eres el único. Es importante que conozcas un poco más acerca de cómo funciona el organismo de hombres y mujeres para tener claro si padeces eyaculación precoz o sólo te gustaría prolongar el goce. 

Venirse rápido, ¿según quién?

En las primeras experiencias sexuales solemos apresurar el orgasmo. Lo hacemos con ansiedad, con prisa, con miedo o nervios de ser sorprendidos. Si nos acostumbramos a tener sexo de esa manera, es muy probable que a la larga, este mal aprendizaje se convierta en un hábito que pueda desencadenar para el hombre en un problema de eyaculación precoz.

La mayoría de los hombres perfeccionan las técnicas con el tiempo, en la práctica y si son capaces de escuchar las necesidades de la pareja. De alguna manera se vuelven expertos en controlar cuerpo y mente para no acabar tan rápido, aprietan los músculos de la zona pélvica, paran un momentito, bajan el ritmo de bombeo, respiran hondo o incluso, tratan de pensar en otra cosa. Como sea, el caso es que logran cumplir el objetivo: satisfacer a la pareja y gozar juntos.

Pero resulta que uno de cada tres hombres no pueden evitar llegar al clímax antes que su pareja o incluso, antes de desearlo ellos mismos. 

Los expertos en salud sexual masculina recomiendan observar una serie de síntomas para saber si de verdad algo está fallando o sólo se está siendo demasiado autoexigente. Si con frecuencia te pasa que:

  • No tienes la capacidad para controlar tu eyaculación.
  • La expulsión del semen ocurre antes o inmediatamente después de la penetración.
  • Eyaculas con un mínimo de estimulación sexual.
  • Eyaculas antes de desearlo o de haber satisfecho a tu pareja.
  • Esta situación se repite en la mayoría de los encuentros sexuales.

Es probable que sí estemos hablando de eyaculación precoz. Si respondiste que sí a una o dos de estas preguntas, acude de inmediato a una consulta con el urólogo o sexólogo para que te haga un diagnóstico y te indique qué tipo de tratamiento debes seguir, según el origen del problema y tu estado general de salud. Mientras más tiempo pase, más difícil será solucionar la disfunción.

Hay otros aspectos que debes considerar

  • Venirse rápido según tú. Responde honestamente: ¿Estás completamente satisfecho con tu vida sexual? Venirse rápido le pasa a la mayoría de los hombres de vez en cuando; porque están muy excitados, porque la situación era apremiante (el famoso rapidín) o porque les gana la ansiedad. Pero, hacemos hincapié en el de vez en cuando. Si en la gran mayoría de tus encuentros sexuales quedas satisfecho y desde luego, tu pareja también, no te preocupes. En ese caso, querer durar más es sólo vanidad.
  • Venirse rápido según tu pareja. Tu(s) pareja(s) ¿alcanzan el orgasmo? ¿te lo han manifestado? ¿te han dicho más de una vez que “te quedas corto”? Esto es importante saberlo, no sólo por una cuestión de caballerosidad, sino porque satisfacer a la pareja es un factor fundamental para la propia gratificación. Para un hombre es básico poder satisfacer a su pareja. Además de placer, le da seguridad. Nos guste o no, los hombres basan buena parte de la autoestima en el desempeño sexual. Si no, ¿por qué los productos para prolongar el placer sexual, son una industria millonaria? ¿Qué  buscan? ¡Seguridad! Habla con tu pareja de la forma más tranquila, abierta y honesta posible. Puede haber mil razones por las cuales ella (o él) piense que le falta tiempo: te estás centrando en tu placer más que en el del otro, no estás estimulando sus zonas más sensibles, las posiciones que habitualmente adoptan no son las mejores para ella, en fin. Comunicándose y explorando nuevas formas de vivir el erotismo, es cómo pueden lograr un mayor entendimiento sexual. Tal vez no es un tema de venirse rápido, sino de falta de comprensión hacia las necesidades del otro.
  • Venirse rápido según los estándares médicos. Ya te hemos dado información acerca de lo que toman en cuenta los médicos para diagnosticar eyaculación precoz. Pero no te conformes con lo que lees. Esto es sólo una guía para ayudarte a tomar la decisión de buscar ayuda profesional en caso de que la necesites. Si no estás satisfecho con el tiempo que duran tus relaciones sexuales, pide ayuda. No hay nada de malo en eso. Controlar la eyaculación precoz es menos difícil de lo que crees y si sigues paso a paso el tratamiento que te indique el profesional en salud sexual masculina, las probabilidades de éxito son casi totales y además, en la mayoría de los casos, la eyaculación precoz se soluciona permanentemente. 

La realidad es que la unidad de medida más confiable -fuera de los estándares establecidos por la ciencia- es la propia satisfacción. Si tú sientes que te vienes más rápido de lo que te gustaría, te alegrará saber que hay algunas cosas que puedes hacer para prolongar el tiempo del coito y postergar la eyaculación.

¿Cómo evitar venirse rápido?

Cada hombre tiene sus trucos para no venirse tan rápido, desde pensar en las telarañas que hay en el techo, hasta quedarse quietos repentinamente o poner el dedo en la uretra para evitar que el semen salga disparado.

Los expertos aseguran que el secreto está en dominar la mente. No nos referimos a repetir: “no me voy a venir, no me voy a venir”. Es algo más complejo que eso.

Cuando un hombre eyacula demasiado rápido, lo que predomina es la ansiedad. Entonces, tranquilizar la mente puede ser de gran ayuda.

Aquí te damos algunos ejercicios mentales 

  • Aprende a respirar. La respiración es la herramienta que utiliza la meditación para centrarse en el “aquí y ahora”, aquietar la mente y finalmente, conectarla con el resto del cuerpo. Parece complicado pero como en todo, es cuestión de práctica. La mente puede entrenarse para evitar los pensamientos negativos y la ansiedad. Al tener relaciones sexuales, enfócate en tu respiración, notarás que poco a poco ésta se irá acelerando conforme aumenta la excitación; cuando sientas que estás cerca del clímax, toma aire y vuelve a respirar lento. Hazlo las veces que sea necesario hasta que decidas eyacular. Por muy excitado que estés, trata de disfrutar cada momento del encuentro. ¿Cuál es la prisa? Sólo concéntrate en lo que sientes. 
  • Trabaja tu cuerpo. Disciplinas como el yoga son útiles no sólo para relajarse, sino para aprender a controlar los músculos, fortalecerlos y hacerlos más flexibles. Imagínate lo que puedes hacer al aplicar esto en las relaciones sexuales.
  • Conoce lo que pasa en tu cuerpo durante el sexo. Los sexólogos identifican cuatro fases en el ciclo de respuesta sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Cuando recibes un estímulo que active la excitación, las respuestas del cuerpo son físicas, básicamente ocurre la erección. Pero es en la fase de meseta donde muchos pierden. Si no aprendiste a dominar esta etapa, probablemente no podrás evitar venirte rápido, es decir, eyacularás sin control. Es durante la meseta donde la excitación se intensifica con la estimulación física y la penetración. Tú puedes aprender a controlar su duración con pequeños trucos como hacer breves pausas en el movimiento para relajarte o respirar más lentamente, cambiar de postura o bajar la velocidad de bombeo.
  • Existen técnicas y ejercicios que te pueden ayudar a reconocer estas fases y reaprender a tener sexo de manera consciente más que automática. Una de las más usadas por los sexólogos es la autoestimulación. Puedes empezar a estimularte en un lugar privado, relajado y sin prisa. Cuando sientas que vas a eyacular, detente. Repite esto unas tres o cuatro veces hasta que logres entender las sensaciones de tu cuerpo y controlar el momento en que llegas al orgasmo. Practica el mismo ejercicio tres veces por semana. Cuando sientas que ya dominas esta fase, hazlo en pareja. Que ella sea quien te estimule y tú dile cuándo detenerse. Aunque esto puedes practicarlo por tu cuenta, muchas veces se requiere del apoyo de un medicamento, especialmente cuando existe un problema de eyaculación precoz. Por eso es necesario contar con la asesoría de un médico. 
  • Ejercita los músculos de la zona pélvica (pubocoxígeos). Seguro has oído hablar de los famosos ejercicios de Kegel. Son extraordinarios para fortalecer el piso pélvico y el perineo (músculos encargados de contener la eyaculación). También te ayudan a dominar la contracción y relajación voluntaria, para que aprendas a detener el reflejo de la eyaculación cuando lo desees. Son muy fáciles de hacer, pero requieren constancia y concentración.
  • No te obsesiones con el orgasmo. Está demostrado que la ansiedad y el miedo a fallar provocan exactamente lo que no queremos: venirse rápido. Trabaja en tu autoconfianza, de preferencia con un terapeuta. A la hora del sexo, ¡deja de pensar! Sólo déjate llevar por las sensaciones y olvídate de tus preocupaciones. El sexo es para disfrutarlo, no al revés. Si te preocupa mucho tu desempeño, cede la batuta a tu pareja. Deja que ella te guíe y tú, déjate querer.
  • Escucha lo que ellas quieren. Como en la película, a todos nos gustaría leer su mente para hacer exactamente lo que ellas desean. No hacen falta dotes de adivino. Sólo pon atención: escucha su respiración, fíjate en lo que te pide con sus movimientos, observa las señales que te manda su cuerpo. Recuerda que ellas no siempre llegan al orgasmo a través del coito. Su parte más sensible es el clítoris. Pues escucha a su clítoris.
  • Deja afuera el estrés. A veces cometemos el error de usar el sexo como ansiolítico. Descargamos en la cama todo lo que traemos encima: problemas de trabajo, enojos, tristezas y hasta depresión. El sexo es terapéutico, pero no una pastilla para dormir mejor. Si sólo nos preocupamos por eyacular, lo más importante se pierde: la conexión, el placer de las caricias y la excitación que va subiendo hasta llevarnos al clímax.
  • Crea un ambiente acogedor. Elimina de tu alrededor todo lo que te distraiga, desde el celular hasta la ropa sucia del suelo. La recámara es el escenario del amor, es importante que se sientan cómodos allí. Bajen la iluminación, apaguen la tele, pongan música que les ayude a llevar el ritmo (evita el tema de El Llanero Solitario), sábanas cómodas y dedícale por unos minutos toda tu atención al placer.
  • Cuida tu salud. Haz ejercicio, come sanamente, baja de peso. Estar en buena forma física, además de subir la autoestima, mantiene la sangre oxigenada, buena circulación, aire en los pulmones y músculos fuertes para aguantar toda la noche.

Consideraciones finales

Esperemos que estos consejos te ayuden a diferenciar entre venirse rápido y padecer eyaculación precoz. Ante la duda,  consulta a los expertos en salud sexual masculina y no olvides que puedes completar el test online y gratuito sobre eyaculación precoz que tienes disponible aquí debajo.

¡Hasta pronto!

Artículo validado por el Dr. Jesse Jarrod Jimenez, Médico Especialista en Cirugía General, Urología, Andrología y Medicina Sexual de Boston Medical Group en México, Monterrey. 

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