Un tratamiento novedoso para la eyaculación precoz desarrollado por Boston medical Group de Colombia

Uno de los temas que más abordamos en este blog de salud masculina es la eyaculación precoz, que por cierto es de las disfunciones sexuales que atendemos con más frecuencia en la consulta sexológica. 

 

Sabemos que su prevalencia en la población masculina es muy alta ya que afecta -según estadísticas actuales- a un promedio del 22.7% de los hombres. Ya planteamos también que existen varias terapias para este trastorno, que van desde las diferentes alternativas de tratamientos farmacológicos hasta la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia. Si bien la dapoxetina bajo demanda se recomienda actualmente como tratamiento de primera línea, este medicamento a menudo produce efectos secundarios como dolores de cabeza, mareos, náuseas, diarrea, insomnio y cansancio.

 

Recientemente el equipo médico de Boston Medical Group Colombia, clínica líder en salud sexual masculina, desarrolló un nuevo tratamiento para la eyaculación precoz cuyos primeros resultados son realmente alentadores para los pacientes que presentan esta disfunción sexual. 

 

Para comprender su mecanismo de acción, es necesario que revisemos algunos conceptos básicos de fisiología de la eyaculación. A niveles fisiológicos y anatómicos, la micción y la eyaculación involucran estructuras similares como los centros simpáticos (T12-L1), los centros somático y parasimpático (S1-S3), el nervio pudendo, el nervio hipogástrico y el núcleo de Onuf. El proceso fisiológico de la eyaculación comienza con el estímulo de las zonas erógenas del cuerpo que son procesadas por la corteza cerebral y el tálamo y luego viajan al hipotálamo, luego al área tegmental ventral y finalmente al núcleo paragigantocelular. El estímulo excitatorio viaja a través del sistema nervioso periférico eferente compuesto por el centro simpático (emisión), los segmentos toracolumbares T12-L1 (expulsión) y el centro parasimpático S1-S3 (secreción). Cuando el estímulo excitatorio pasa a los centros espinales comienza el proceso de eyaculación que consta de dos etapas: la emisión y la expulsión, y estas etapas también dependen de la sincronía de los sistemas simpático y parasimpático que participan sinérgicamente en este proceso. La etapa de emisión está mediada principalmente por el sistema simpático (T12-L1) y se caracteriza por el cierre del esfínter del cuello de la vejiga, seguido de la eyección de secreciones o fluidos seminales que se acumulan en la uretra prostática, creando una cámara de alta presión. La etapa de expulsión posterior está controlada principalmente por el centro parasimpático y somático sacro (S2, S3 y S4) y se activa por el aumento de la presión en la cámara detrás de la uretra prostática. La etapa de expulsión se refiere a la expulsión del semen a través del meato uretral, donde se impulsa a través de las contracciones rítmicas de los músculos pélvico, bulboesponjoso e isquiocavernoso.

 

Ya entrando en el tema del nuevo tratamiento médico que mencionamos, destacamos el rol del nervio tibial posterior que es un nervio mixto (sensorial y motor) que contiene fibras que tienen orígenes medulares en el plexo sacro. La hipótesis que sustenta a esta alternativa terapéutica es que la estimulación transcutánea del nervio tibial posterior tiene un efecto sobre las estructuras anatómicas que dependen del plexo sacro como la musculatura del piso pélvico, la uretra, la próstata y las glándulas seminales, lo que genera una inhibición simpática y parasimpática retrasando la eyaculación. 

 

En el Journal Springer Nature encontramos un estudio que evalúa la efectividad y seguridad de esta modalidad terapéutica, y se titula Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea para tratar pacientes con eyaculación precoz: ensayo clínico de fase II. Fue realizado por los doctores José Pablo Saffon, Olga Uribe, Carolina Sandoval-Salinas, Héctor Corredor y Juan Manuel Martínez, en la clínica de Bogotá (Colombia) de Boston Medical Group.

 

El estudio consistió en un ensayo clínico de fase II de un solo brazo en un centro de salud especializado, y los participantes incluidos fueron hombres adultos diagnosticados con eyaculación precoz según el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM V).

 

Se realizaron tres sesiones por semana durante doce semanas, en las cuales se aplicó la estimulación transcutánea del nervio tibial posterior utilizando una corriente continua, con una frecuencia de 20 Hz y un ancho de pulso de 200 μsec durante treinta minutos. La terapia fue unilateral y se utilizaron electrodos de superficie. Se utilizó un dispositivo tents estándar de Chattanoo® Intelect® (DJO Global, Reino Unido).

 

Cada paciente midió el tiempo de latencia de la eyaculación intravaginal (IELT) utilizando un cronómetro, contando el tiempo entre la penetración vaginal y la eyaculación durante cada relación sexual y registrándolo en un diario que se revisó en cada cita de seguimiento médico. 

 

Debido a que los efectos beneficiosos o dañinos de la terapia de estimulación transcutánea del nervio tibial posterior en hombres con eyaculación precoz eran desconocidos, los investigadores fueron conservadores y desarrollaron un ensayo clínico de fase II para determinar si al menos el 30% de los pacientes mostraban una mejoría clínica, la que se definió como un aumento triple en el IELT basal sin tratamiento farmacológico.

 

Veamos entonces los resultados más destacados del estudio:

 

-Once pacientes proporcionaron datos sobre su IELT al final del tratamiento. 

 

-Los resultados de este ensayo clínico mostraron que el 54.5% de los participantes mostraron unos tiempos de referencia triplicados con esta terapia, lo que resultó un efecto significativamente mayor que la hipótesis propuesta. 

 

-Por otro lado, este resultado se mantuvo en todos los pacientes después de tres meses de completar la terapia, en contraste con los efectos típicos observados después de suspender el tratamiento farmacológico.

 

-Los resultados obtenidos en este ensayo clínico pueden explicarse por una teoría fisiológica basada en la función y la ubicación anatómica de las raíces sacras que, cuando se estimulan retrógradamente a través de la estimulación del nervio tibial posterior, disminuye la vía parasimpática de la respuesta hiperactiva del arco reflejo eyaculatorio.

 

-En cuanto a la seguridad de la terapia, todas las sesiones de tratamiento fueron bien toleradas por los pacientes. 

 

-Los resultados de este estudio revelaron que la terapia de estimulación transcutánea del nervio tibial posterior en hombres con eyaculación precoz aumenta el IELT en 4.82 veces, lo que es similar a la eficacia de la terapia farmacológica. Por ejemplo en un metaanálisis publicado en el año 2004, Waldinger y colaboradores informaron que la clomipramina, la fluoxetina, la paroxetina y la sertralina mejoraron el IELT de tres a ocho veces por encima del valor basal -según el fármaco evaluado-, mientras que el placebo aumentó el tiempo basal en solo 0,5. En otro metaanálisis de Castiglione y colaboradores publicado en 2016, se mostró un aumento en el IELT de 2.1 a 11.6 veces, mostrando el aumento más alto con 20 mg. diarios de paroxetina  y el aumento más bajo con 50 mg. de tramadol a demanda. En el caso de la dapoxetina -el único medicamento bajo demanda aprobado en muchos países para el tratamiento de la eyaculación precoz-, mostró un aumento del IELT de tres veces sobre la línea de base.

 

A pesar de sus limitaciones, este estudio sugiere que la terapia de estimulación transcutánea del nervio tibial posterior es un tratamiento seguro y no farmacológico para la eyaculación precoz, convirtiendo esta fisioterapia del suelo pélvico en una nueva herramienta terapéutica y, por lo tanto, ampliando la gama de posibilidades de tratamiento para pacientes con eyaculación precoz. Sin embargo, estos resultados deben verificarse en ensayos clínicos controlados para determinar con certeza los beneficios de esta terapia y su posible efecto positivo  complementario en hombres que están bajo tratamiento farmacológico u otro tipo de intervenciones como la terapia psicosexual. 

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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