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¿Qué papel juega la testosterona en la disfunción eréctil?

La testosterona es la hormona masculina que desempeña múltiples funciones en el cuerpo del hombre: el crecimiento, desarrollo de los genitales y las características masculinas, regula las emociones, las habilidades cognitivas, la respuesta sexual, la formación de los huesos, músculos y la producción de espermatozoides, entre otras. Con la edad, los niveles de testosterona disminuyen, lo que puede llegar a causar trastornos sexuales como baja de libido o problemas de erección. ¿Qué papel juega la testosterona en la disfunción eréctil? ¡Te lo explicamos en este artículo, así que te invitamos a que continúes leyendo!

Los niveles de testosterona

La disminución de los niveles de testosterona por envejecimiento es algo normal, siempre y cuando el índice no sea tan bajo como para afectar funciones esenciales en el organismo, tales como el apetito sexual, tono muscular, capacidad de erección, fertilidad, desarrollo y salud de los huesos o el estado anímico (depresión), por citar algunas.

Pero cuando los niveles de testosterona están por debajo de lo normal, se considera una patología llamada hipogonadismo; éste puede ser de origen congénito (primario) o adquirido (secundario); ambos requieren atención médica.

En hombres adultos, el rango normal puede fluctuar entre los 280 a 1,100 ng/dL (nanogramos por decilitro) a 300 a 1,000 ng/dL; cifras menores a éstas, pueden indicar hipogonadismo.

Tipos de hipogonadismo

El hipogonadismo primario, también llamado insuficiencia testicular primaria, se origina a partir de un problema en los testículos.

El hipogonadismo secundario se refiere a un problema en el hipotálamo o en la glándula pituitaria. De acuerdo con información de Mayo Clinic, “el hipotálamo genera la hormona liberadora de gonadotropina, la cual indica a la glándula pituitaria que produzca la hormona folículoestimulante (FSH) y hormona luteinizante (LH). Esta última es la encargada de enviar la señal a los testículos para producir testosterona.

Entre las causas más frecuentes de hipogonadismo primario, se consideran el síndrome de Klinefelter, testículos no descendidos, orquitis por paperas, hemocromatosis (exceso de hierro en la sangre), lesiones en ambos testículos o tratamientos contra el cáncer (quimioterapia o radiación).

En cuanto a las causas de hipogonadismo secundario, podemos nombrar: 

Envejecimiento. A medida que los hombres envejecen, hay una disminución lenta y progresiva en la producción de testosterona. Se calcula que la mengua puede ser aproximadamente de 1% anual, aunque la tasa es muy variable. A partir de los 50 años, el cambio ya puede empezar a notarse a través de una disminución del deseo sexual o problemas de erección. Es lo que se conoce como andropausia o síndrome de deficiencia androgénica del hombre adulto.

El hipogonadismo secundario también puede ser causado por: trastornos de la hipófisis (tumor o la extirpación de éste en la glándula pituitaria, lo que puede interferir con la liberación de hormonas a los testículos); síndrome de Kallmann,  la sarcoidosis y otras como la histiocitosis o tuberculosis, obesidad (los tejidos adiposos facilitan la conversión de la testosterona en estrógenos, hormona femenina), VIH o SIDA, desnutrición o uso de esteroides (una baja brusca en los niveles de testosterona o incluso, atrofia testicular, puede ocurrir después de un ciclo prolongado de esteroides). 

¿Qué papel juega la testosterona en la disfunción eréctil?

La erección es un proceso fisiológico que depende de diferentes mecanismos. En la respuesta sexual masculina (Masters y Johnson), ocurre en la primera fase: excitación. Ésta, a su vez, surge a partir de un proceso mental que es el deseo. 

Un estímulo sexual (visual, auditivo, olfatorio o imaginativo) activa la función de la testosterona en el cerebro. Las señales que se producen gracias a esta hormona, viaja por la médula espinal, al tiempo que liberan óxido nítrico, una molécula que actúa como un mensajero intracelular y promueve la relajación del endotelio en los vasos sanguíneos del pene, lo que permite la entrada de sangre y la rigidez del miembro.

Una de las funciones sexuales de la testosterona, es la de regular los mecanismos neurológicos de la erección tanto a nivel central como periférico, además de la producción de óxido nítrico. Dicho en otras palabras: sin testosterona, no hay óxido nítrico, y sin óxido nítrico, no hay erección. Así de importante es el papel juega la testosterona en la disfunción eréctil.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, 90% de los casos de disfunción eréctil, se debe a causas orgánicas, ya sean éstas alteración de los vasos sanguíneos, afectaciones del sistema nervioso o a la anatomía del pene. Sin embargo, el origen también puede estar en factores psicológicos, como depresión o ansiedad; además de problemas de pareja, entre otros.

En el caso concreto de la depresión, la deficiencia en la producción de ciertos neurotransmisores como serotonina o dopamina -que también intervienen en la respuesta sexual- puede ser causa de disfunción eréctil. Paradójicamente, los medicamentos para tratar este padecimiento mental, tienen como efecto secundario la disminución del apetito sexual y por tanto, problemas de erección. Lo recomendable en estos casos, es solicitar alternativas al proveedor de salud mental.

Cabe aclarar que sólo un mínimo porcentaje de disfunción eréctil, se debe a niveles de testosterona anormalmente bajos. Un varón mayor de 60 o 70 años, por ejemplo, puede presentar niveles de hormona masculina menores a un joven de 30. Pero nunca tan disminuidos como para diagnosticar hipogonadismo.

Es mucho más probable que la disfunción eréctil en adultos mayores, se deba a fallas en el sistema circulatorio provocado por malos hábitos (tabaquismo, alimentación deficiente, falta de ejercicio), enfermedades asociadas a la circulación sanguínea (diabetes, hipertensión, aterosclerosis, etc.) o bien, medicamentos para tratar dichas enfermedades.

Testosterona y falta de deseo sexual en hombres

Un estudio realizado por Boston Medical Group, en el cual se analizó a 551 pacientes con falta de deseo puro, indica que “un bajo nivel de testosterona es la causa del 72% de los casos de pacientes que sufren falta de deseo sexual.” 

Como principal hormona masculina, la testosterona juega un papel crucial en el correcto funcionamiento del organismo y sobre todo, en la función sexual. 

Esto rompe con la creencia generalizada de que un factor psicológico es la principal causa de la falta de deseo. 

La terapia de reemplazo hormonal, ¿es una solución para la disfunción eréctil?

En el caso de pacientes con hipogonadismo, el tratamiento sí puede consistir en el reemplazo de la hormona masculina, es decir, testosterona sintética.

Cuando el hipogonadismo aparece en la adultez, se verán afectadas la función sexual y reproductiva, las emociones y otras características físicas masculinas que se hayan desarrollado normalmente, pero empiezan a disminuir.

Los bajos niveles de testosterona en varones adultos producen:

  • Disminución de la libido
  • Disminución de la energía
  • Estado de ánimo decaído, dificultad para concentrarse o depresión
  • Disfunción eréctil
  • Esterilidad
  • Disminución del vello en el cuerpo
  • Disminución de la masa muscular
  • Osteoporosis
  • Bochornos, al igual que ocurre a las mujeres en la menopausia

Cualquiera de estos síntomas en alguna etapa de la vida, debe atenderse con un experto en salud sexual masculina (uroandrólogo) y/o un especialista en endocrinología, ya que los efectos de esta terapia pueden ser sumamente adversos. 

Se sabe que algunos hombres de edad avanzada recurren a terapias de reemplazo hormonal para mejorar sus problemas de disfunción eréctil. Sin embargo, hasta el momento no se ha probado científicamente la efectividad de estos tratamientos en hombres con niveles de testosterona dentro del rango normal ni sus efectos a largo plazo.

La testosterona sintética no evita los problemas de salud asociados al envejecimiento, incluida la disfunción eréctil. Por el contrario, puede causar graves afectaciones, como ocurre con los deportistas que consumen esteroides. Es por esta razón que la sustitución de testosterona no está aprobada por la FDA ni ninguna otra institución médica como tratamiento “rejuvenecedor”.

Conclusiones

La testosterona baja puede ser causa de disfunción eréctil, pues es la hormona que estimula la producción de óxido nítrico.

Si los niveles de la hormona son demasiado bajos, un hombre puede no ser capaz de tener una erección.

Además de disfunción eréctil, los niveles de testosterona por debajo de lo normal, pueden producir problemas de salud como:

  • Reducción de la masa ósea, lo cual puede hacer los huesos más frágiles y susceptibles a fracturas.
  • Reducción del tamaño de los testículos
  • Infertilidad. La testosterona también ayuda a estimular la producción de semen y espermatozoides. Los niveles reducidos de esta hormona pueden causar infertilidad.
  • Problemas para dormir
  • Pérdida de apetito sexual
  • Reducción de la masa muscular
  • Bochornos. Los niveles bajos de testosterona también pueden causar este síntoma, al igual que la falta de estrógenos en las mujeres con menopausia.
  • Bajos niveles de energía
  • Aumento de la grasa corporal.
  • Cambios de humor, falta de concentración, irritabilidad y depresión.

Aun cuando los síntomas de bajos niveles de testosterona pueden ser claros, la mayoría de los hombres adultos no buscan tratamiento al adjudicar sus malestares a otra condición o a algo inevitable como la edad.

Los niveles de testosterona se detectan a través de un examen de sangre; el médico debe indicar cómo realizarlos. 

La Endocrine Society recomienda que, durante el tratamiento con testosterona, el proveedor de salud lleve un estricto control tanto de la eficacia del tratamiento como de los efectos secundarios; las revisiones deben hacerse varias veces durante el primer año de tratamiento y posteriormente, una vez al año, con repetición de análisis de sangre para ver cómo evolucionan el Antígeno Prostático Específico, la hemoglobina y cómo responde el organismo en general. 

“La testosterona cumple un papel muy importante para el correcto funcionamiento del organismo, por lo que es vital controlar su correcto funcionamiento y prevenir otros problemas de salud más importantes” explica el doctor José Benítez, director médico de Boston Medical Group. “Al igual que sucede con otras patologías sexuales masculinas, la falta de deseo puede ser un indicador de que algo en nuestro organismo no funciona correctamente y es muy importante acudir al médico especialista”.

El tratamiento de reemplazo hormonal para los bajos niveles de testosterona producirá un cambio positivo en el apetito sexual, eleva los niveles de energía, mejora la capacidad de concentración, el humor y ayuda a mantener la masa muscular, entre otros beneficios. Pero, debes saber que la testosterona por sí sola no cura la disfunción eréctil, ya que en esta patología intervienen factores cardiovasculares y neurológicos. 

Existen formas naturales de elevar los niveles de testosterona, como el ejercicio con pesas, una dieta rica en L-Arginina, zinc y antioxidantes o reducir los niveles de estrés. Si bien los cambios en el estilo de vida y la dieta, no bastan para incrementar suficiente los niveles hormonales, con frecuencia pueden ayudar.

Según la Asociación Estadounidense de Urología, la testosterona baja afecta a aproximadamente 2 de cada 100 hombres. 

La mayoría de los casos de testosterona baja se pueden tratar; conocer los síntomas puede ayudar a una persona a recibir un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.

Como siempre recomendamos, evita los suplementos que se anuncian en internet y prometen elevar los niveles de testosterona. La mayoría son un fraude o peor aún, pueden contener ingredientes que dañen tu salud.

Lo mejor es consultar con un experto en salud sexual masculina, realizar los análisis que él indique según tus síntomas y llevar el tratamiento de forma rigurosa.

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¡Hasta pronto!

Artículo validado por Juan Manuel Martinez Preciado, Médico Cirujano con Maestría en Sexología clínica, epidemiólogo, integrante del grupo de dirección médica internacional Boston Medical Group.

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