De eso no se habla: los médicos preguntan poco sobre sexualidad a sus pacientes

Si algo queda claro en este blog de salud masculina es que la satisfacción sexual tiene un alto impacto en la calidad de vida de hombres y mujeres. Por otro lado, la prevalencia de las disfunciones sexuales es elevada, y tiene relación con diferentes enfermedades orgánicas y trastornos psicológicos, que de hecho muchas veces se hacen evidentes a partir de los síntomas sexuales. Y sin embargo el diálogo sobre sexualidad en el marco de la consulta médica -incluyendo la de urología- sigue sin ser algo frecuente ni mucho menos.

 

Para dar un marco científico a la afirmación anterior, tomamos como referencia un estudio realizado en el año 2018 en España denominado “Proyecto Pandora”: Panorama de la Disfunción Eréctil y la Eyaculación Precoz en España. Recomendaciones para su abordaje. Recoge la opinión de 2.515 hombres mayores de 25 años, sin diagnóstico previo de disfunción eréctil ni de eyaculación precoz. Sus resultados fueron expuestos en el 19º Congreso de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva, y la XIV Reunión Ibérica de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva en la ciudad de Cádiz. 

 

Según el doctor Rafael Prieto, miembro del Comité Nacional del Proyecto Pandora, el objetivo del estudio fue “describir la opinión, actitud y percepción que tiene la población general masculina sobre la disfunción eréctil y la eyaculación precoz a nivel de sintomatología, diagnóstico, tratamiento y expectativas, así como su relación con el urólogo”. 

 

En relación con el tema planteado al comienzo, el estudio arroja una cifra que nos parece al menos preocupante: sólo el 4.7% de los encuestados señala haber sido preguntado en alguna ocasión por algún profesional médico sobre la disfunción eréctil, y un 1.9% sobre la eyaculación precoz. 

 

¿Por qué los médicos, incluso urólogos, son capaces de indagar a sus pacientes en relación con los síntomas de diferentes enfermedades, pero no preguntan sobre su función sexual?

 

Sin dudas que responder a este interrogante requeriría de un estudio aparte, pero sí tenemos algunas hipótesis al respecto:

 

-Falta de conocimiento especializado sobre sexualidad. Que un médico sepa de urología no quiere decir que tenga formación en Sexología Clínica. Entonces ante la posibilidad de no saber cómo manejar algunas inquietudes que se presenten en la consulta, a veces lo mejor es no preguntar.

 

-Tiempo reducido de la consulta médica. Particularmente en los hospitales públicos o en los sistemas de atención que están por fuera de la consulta privada, los tiempos son bastante limitados. Ante eso el médico se enfoca en atender y preguntar lo imprescindible.

 

-Poca valoración de la sexualidad de los pacientes. En muchos casos se tiende a minimizar la importancia de la satisfacción sexual en la vida de los pacientes, creyendo que es más importante la salud en general y la ausencia de enfermedades. Como vimos en diferentes artículos de este blog, no es así.

 

-Tabúes y vergüenza. Que los médicos sean agentes de salud no quiere decir que no tengan limitaciones emocionales y de habilidades comunicativas para abordar el tema directamente con sus pacientes. En definitiva vivimos en una sociedad que no termina de resolver un pasado plagado de mitos y tabúes, que también involucran a médicos, psicólogos y otros profesionales de la salud.

 

Finalmente, queremos aportar otros datos interesantes del Proyecto Pandora.

 

-A pesar de que el conocimiento sobre disfunciones sexuales ha demostrado ser aceptable en la muestra encuestada, un 3.5% de los hombres que participaron en el estudio presentan infradiagnóstico de disfunción eréctil, y el 11.7% infradiagnóstico de eyaculación precoz.

 

-Sólo un 10% de los hombres encuestados sabe que la disfunción eréctil es una señal de posibles problemas cardíacos.

 

-Más del 30% cree erróneamente que la eyaculación precoz es un reflejo natural cuando se está muy excitado.

 

Definitivamente necesitamos seguir informándonos para superar estas falsas creencias, y los resultados de estudios como el que mencionamos en esta oportunidad nos dan más impulso para persistir en nuestra tarea de educación para la salud sexual. 

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

 

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