La rehabilitación del piso pélvico y la salud sexual

En este blog de salud masculina siempre insistimos en la importancia de un enfoque biopsicosocial y de contar con un equipo multidisciplinario para el tratamiento de las disfunciones sexuales. El aporte de profesionales médicos, psicólogos y sexólogos trabajando de manera coordinada es considerado fundamental por los consensos científicos actuales. Pero por otro lado, teniendo en cuenta el importante papel que desempeñan los músculos del piso pélvico en la función sexual tanto en hombres como en mujeres, debemos ampliar el panorama y abrir el campo al trabajo de los fisioterapeutas especializados precisamente en la evaluación y el tratamiento de estos músculos.

 

Los músculos del piso pélvico forman una especie de hamaca que conecta el hueso púbico con el coxis, y se extiende lateralmente hacia cada cadera. Los músculos, el tejido conectivo y las estructuras de los ligamentos proporcionan el soporte para la vejiga, el útero, la próstata y el recto. La función de la vejiga y el intestino, la satisfacción sexual y la movilidad lumbopélvica dependen de los músculos sanos del piso pélvico, lo que nos da una idea de su importancia en la salud en general y en la sexual en particular. Se ha teorizado que la debilidad en estos músculos probablemente conduciría a una disminución del placer sexual en las mujeres, y en los hombres sabemos que los mismos músculos facilitan la rigidez del pene al crear un aumento de la presión intracavernosa y bulboesponjosa durante la activación muscular. Con respecto a la función eyaculatoria, si bien se trata de un reflejo neurológico se plantea que si el hombre mejora el control muscular del suelo pélvico, en particular el isquiocavernoso y el bulboesponjoso, podría inhibir este reflejo mediante la relajación voluntaria. Por eso en los protocolos de tratamiento de la eyaculación precoz se están empezando a incorporar este tipo de terapias.

 

Para ampliar sobre el tema encontramos un artículo publicado en el Sexual Medicine Reviews del año 2018 titulado El papel de la terapia física en la salud sexual en hombres y mujeres: evaluación y tratamiento. Consiste en una revisión de la literatura relacionada con el papel que desempeña la terapia física del suelo pélvico para ayudar a hombres y mujeres a superar su disfunción sexual y a mejorar su salud sexual. La siguiente información es entonces un resumen de los puntos más salientes de este interesante trabajo.

 

Diferentes variantes de disfunciones en el piso pélvico pueden resultar en disfunción sexual, y por lo tanto conocerlas es de vital importancia para diferenciar la causa de los síntomas de cada paciente. La disfunción del piso pélvico puede presentarse después de estrés psicológico significativo o estrés crónico, embarazo y parto, traumas físicos, infección o desalineación ósea. La menopausia también puede contribuir a disfunciones urogenitales secundarias a la atrofia vulvar, contribuyendo a la incontinencia urinaria y al aumento de la urgencia y frecuencia urinaria.


Las causas de la disfunción muscular del piso pélvico se pueden generalizar en dos categorías: hiperactividad del músculo del piso pélvico y falta de actividad del mismo.


La hiperactividad de los músculos del piso pélvico puede contribuir o ser la única causa de dolor en el abdomen, la pelvis, la espalda, las extremidades inferiores o los genitales, con o sin actividad sexual. También influye en la incapacidad para lograr una erección, la eyaculación precoz, la dificultad para alcanzar el orgasmo y el dolor post-eyaculatorio. Las mujeres pueden informar síntomas de ardor o picazón en la vulva, dolor del clítoris y dolor vaginal. En relación a la falta de actividad muscular en el suelo pélvico, se ha estudiado que puede disminuir la respuesta y el desempeño sexual.

Pasando al tratamiento, los fisioterapeutas generalmente emplean métodos multimodales que a menudo incluyen técnicas de terapia manual, control motor y entrenamiento con movimientos, así como la educación del paciente.


Las técnicas manuales


Estas intervenciones tienen como objetivo aumentar el rango de movimiento de los tejidos y las articulaciones, lo que posteriormente puede llevar a reducir el dolor y mejorar la función sexual.


Para dar un ejemplo, las técnicas de liberación del punto de activación se pueden realizar como terapia manual intravaginal o intrarrectal para tratar los músculos hiperactivos del piso pélvico.

Control y reentrenamiento motor


La reconversión muscular del piso pélvico favorece el control motor para mejorar la vejiga, el intestino y la función sexual, y para reducir el dolor pélvico. El tratamiento dirigido a corregir el control y la función motora implica el alargamiento manual de las fibras musculares y el reentrenamiento del movimiento muscular. Por otra parte, el entrenamiento en relajación ayuda a calmar el sistema nervioso y a mejorar la función sexual. Se realiza a través de ejercicios específicos basados ​​en el movimiento, a menudo combinados con relajación activa y respiración diafragmática. Las personas con dolor pélvico a menudo contraen los músculos del suelo pélvico en previsión del dolor, lo que puede ser especialmente problemático en casos de dispareunia.

 

Otra técnica es el uso del entrenamiento muscular del suelo pélvico. El terapeuta físico debe enseñar y monitorear el entrenamiento muscular del suelo pélvico con la orientación adecuada. Una revisión de Ferreira proporcionó evidencia que respalda el efecto del entrenamiento muscular del suelo pélvico en la función sexual femenina. Además, existe cierta evidencia de que puede mejorar la disfunción eréctil, particularmente en casos de disfunción venooclusiva leve a moderada. Aunque el entrenamiento muscular del suelo pélvico puede mejorar la función sexual -incluida la calidad del orgasmo- en algunas poblaciones de pacientes, puede inducir dolor en otras, particularmente en aquellas con hiperactividad del músculo del piso pélvico. Se recomienda entonces una evaluación adecuada de la actividad muscular inicial antes de indicar las actividades de entrenamiento muscular.

 

Educación del paciente

La educación del paciente es un componente vital de la intervención de la terapia física. Los hombres y las mujeres que experimentan dolor y disfunción sexual y las mujeres que experimentan una penetración dolorosa -secundaria a los músculos del suelo pélvico hiperactivos- pueden beneficiarse de los dilatadores o el uso de la varita interna. Ambos pueden ayudar a eliminar los puntos gatillo miofasciales y ayudar a alargar las fibras musculares cortas. Una paciente con dolor en el introito vaginal también puede estirar pasivamente los tejidos en el introito con un dilatador mientras practica una exposición gradual a un tamaño cada vez mayor del dilatador.

 

Aunque se necesita más investigación para comprender mejor el papel de la terapia física en el tratamiento de la disfunción sexual, la evidencia actual es prometedora, en particular con respecto a las condiciones de dolor sexual. Los médicos deben reconocer cuándo está indicada la terapia física en el tratamiento de la disfunción sexual para realizar la derivación. Las investigaciones futuras nos ayudarán a comprender mejor los tratamientos específicos en cada caso particular, y de ese modo vamos a perfeccionar el enfoque multidisciplinario para abordar las disfunciones sexuales en hombres y en mujeres.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

 

 

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