La importancia de tomar la historia sexual en un tratamiento sexológico

El tratamiento de hombres y mujeres con problemas y disfunciones sexuales no es algo tan sencillo como conversar un rato y dar un par de medicamentos. La medicina sexual y la psicosexología son disciplinas complejas, que cuentan con herramientas diagnósticas sumamente útiles a la hora de identificar lo que está necesitando la persona que consulta.

 

En el diagnóstico inicial, que obviamente podrá modificarse a medida que avanza el proceso de tratamiento, hay dos etapas que resultan esenciales para organizar el plan de acción: la toma de antecedentes sexuales o historia sexual, y la evaluación mediante escalas y cuestionarios validados, además de las herramientas de entrevista.

 

Vamos a profundizar en este artículo en lo relacionado con la historia sexual, y en el siguiente abordaremos la cuestión de los diferentes instrumentos de evaluación en sexología. Para eso, nos basamos en un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2016, titulado Diagnóstico de la disfunción sexual en hombres y en mujeres: toma de historia sexual y el papel de las escalas y cuestionarios de síntomas. Este trabajo resume las recomendaciones de la Consulta Internacional sobre Medicina Sexual, que propone un algoritmo actualizado para la evaluación diagnóstica de la disfunción sexual en hombres y en mujeres.

 

El Comité de la Tercera Consulta Internacional sobre Medicina Sexual revisó un gran número de publicaciones relevantes sobre la evaluación diagnóstica de la función sexual en hombres y en  mujeres, y el objetivo del artículo es presentar las principales recomendaciones al respecto.


Con el ánimo de no simplificar el diagnóstico y terminar con la discusión de si una disfunción sexual es de causa orgánica, psicológica o mixta, el comité sugiere que se trata de situaciones multifactoriales. Por lo tanto, es importante que los profesionales de la salud adopten un enfoque biopsicosocial que diferencie el peso de cada uno de los factores que afectan a la sexualidad de sus pacientes.

 

Este comité revisó el algoritmo de cinco pasos propuesto por el comité anterior, y se recomiendan las siguientes etapas en el proceso diagnóstico de los problemas sexuales en hombres y en mujeres.

 

Paso 1


Este paso es la evaluación básica de todos los hombres y mujeres que presentan quejas en su sexualidad, e incluye un procedimiento obligatorio: el historial del paciente. Esto a su vez incluye componentes de la historia sexual, médica (incluyendo examen físico y pruebas de laboratorio) y psicosocial. Quizás exista mayor familiaridad con los dos últimos puntos, pero definitivamente se requiere de una capacitación para tomar una historia sexual completa y que sea funcional a los objetivos del proceso. Abordaremos este punto más en detalle al final del texto.


Paso 2


En esta etapa se debe determinar si se requiere una investigación específica adicional o la derivación a otro tipo de especialidad.


Paso 3


Después de que se completen todas las evaluaciones, el paciente y/o la pareja deben recibir información específica y resolver todas sus dudas en relación con el problema sexual planteado y acerca de los factores que lo causan, además de los métodos de tratamiento disponibles. El médico debe proporcionar a su paciente y a la pareja la información necesaria –siempre basada en la evidencia-, aclarar sus dudas y seleccionar en conjunto las opciones de tratamiento disponibles.

 

Etapa 4

 

Esta etapa se refiere a la intervención terapéutica, que puede ser una o una combinación de los siguientes:

 

1.- Asesoramiento y modificaciones del estilo de vida

 

2.- Terapia psicológica, de pareja o psicosexual.

 

3.- Tratamiento médico (farmacoterapia, tratamiento hormonal, manejo de dispositivos).

 

4.- Tratamiento quirúrgico.


Paso 5


Esta etapa se refiere al seguimiento del paciente para evaluar el alivio o remisión de los síntomas y el bienestar sexual general.


Retomemos el tema de la historia sexual, que es el eje de este artículo. El objetivo de la misma es identificar el o los problemas sexuales, establecer posibles factores contribuyentes y especificar los objetivos del tratamiento del paciente y su pareja.

 

Definitivamente la historia sexual es compleja, y por eso vamos a ver algunos componentes básicos en los que el médico puede empezar su indagación.


Defina los problemas con el mayor detalle posible, teniendo en cuenta la descripción de la pareja si se presenta en consulta.


Identifique si el problema sexual informado es primario o secundario a otro trastorno, como por ejemplo la falta de deseo.


¿El problema es situacional (es decir, se limita al sexo con una pareja específica y/o a una situación especial)?

 

¿Está presente durante la autoestimulación o la masturbación?

 

¿Están presentes las erecciones rígidas nocturnas y matutinas (cuando el problema informado es la disfunción)?

 

La variación situacional en la presentación del problema implica factores psicológicos, y si se generaliza, entonces debemos evaluar más en profundidad los factores psicosexuales personales y los factores biológicos.


Determine las características de los estímulos sexuales proporcionados. ¿Son efectivos de acuerdo a la expectativa del paciente? ¿Son variados o monótonos?

 

Examine el nivel de angustia y la ansiedad de rendimiento. ¿Se presentan pensamientos negativos distractores? ¿Con qué frecuencia?

 

Evalúe las creencias sexuales, incluyendo elementos de cultura y religión.

 

Pregunte acerca de la actividad sexual y la satisfacción antes del inicio del problema. Pregunte acerca de experiencias sexuales negativas traumáticas o humillantes.


Desde el punto de vista anímico y psicosocial, indague sobre el estado de ánimo y la fatiga, las preocupaciones de la imagen corporal, especialmente la imagen genital. Verifique si hay trastornos mentales, las características de la personalidad, autoestima, autoeficacia, autoconfianza sexual, extroversión, perfeccionismo.


Pregunte acerca de las relaciones previas con hombres o mujeres, y las habilidades sociales y de seducción como el coqueteo o las redes sociales.

 

Y también indague acerca de factores que estresan la vida, como financieros y  laborales.

 

Otro punto nodal en la historia sexual tiene que ver con la relación de pareja. Necesitamos evaluar la satisfacción de la relación, el amor, la intimidad, la confianza, la dinámica de poder, las habilidades de comunicación, y si el paciente se siente libre de comunicar la estimulación sexual preferida con su pareja. Es importante preguntar acerca de la atracción sexual y la reacción de la pareja ante el problema, teniendo en cuenta que la presión puede empeorarlo.

 

Presentamos entonces un panorama interesante para trabajar en la etapa diagnóstica con los pacientes –hombres, mujeres y parejas-. Si usted no es médico sino paciente, también puede empezar a responder las preguntas antes de acudir al especialista.  

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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