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La disfunción sexual femenina no es solo psicológica

Disfunción sexual femenina

Es muy común la tendencia a pensar las disfunciones sexuales femeninas como de causa psicológica: angustia, estrés, depresión, o simplemente falta de interés en recibir placer o satisfacer a la pareja. Esta creencia, además de errónea en gran parte de los casos, pone a la mujer en un lugar complejo ya que en apariencia dependería solo de su voluntad el tener deseo, orgasmos, o resolver cualquier alteración en su respuesta sexual.

La realidad es que cada vez vemos más los problemas sexuales de manera integral, y solo separamos lo psicológico de lo biológico en un plano teórico, buscando mayor precisión diagnóstica y enfocar las intervenciones respectivas. Pero lo cierto es que en la práctica funcionamos como una unidad.

Prepárate para conocer por qué la disfunción sexual femenina no es solo psicológica, ¿nos acompañas?

¿Qué dicen las investigaciones científicas sobre el tema?

Es muy importante entonces cuando se presenta un trastorno de la función sexual en las mujeres, hacer no solo un examen psicológico sino además una evaluación médica detallada. Precisamente en un artículo que ya trabajamos publicado en el Journal of Sexual Medicine del 2017, titulado: “La fisiología de la función sexual femenina y la fisiopatología de la disfunción sexual femenina (Comité 13A)”, encontramos un interesante apartado. Es la Sección 5: Patología no neurológica (disfunciones vasculares, urológicas y del piso pélvico) que predisponen a la disfunción sexual femenina.

¿Qué informa este estudio?

Este apartado revisa la patología no neurológica de la disfunción sexual femenina, que incluye los mecanismos fisiopatológicos cuando la causa es vascular con sus respectivos factores de riesgo, la incontinencia urinaria, la histerectomía radical y la cirugía y radiación pélvica.

Analicemos entonces estas causas por separado.

  • La disfunción sexual femenina de causa vascular

El trastorno de excitación sexual se define como la “incapacidad persistente o recurrente para alcanzar o mantener una excitación sexual suficiente que causa angustia personal”. En este caso disminuye la lubricación vaginal, la mujer necesita más tiempo para excitarse, las sensaciones de los tejidos vaginales y del clítoris son menores, y a veces aparecen como consecuencia los problemas para alcanzar el orgasmo.

Como la excitación sexual es básicamente un fenómeno vascular, los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la hipercolesterolemia, el tabaquismo y la diabetes mellitus pueden causar cambios estructurales y funcionales en los tejidos genitales femeninos y afectar a esta fase de la respuesta sexual.

Según diferentes investigaciones, la prevalencia de disfunción sexual femenina en las mujeres con hipertensión es más alta que en las mujeres con presión arterial normal. Por ejemplo, un estudio informó disfunción sexual en el 42,1% de las mujeres con hipertensión, en comparación con el 19,4% de las mujeres sin hipertensión. Entonces, el control adecuado de la hipertensión puede tener un gran impacto en la calidad de vida de estas mujeres. Además, algunos fármacos antihipertensivos, como los B-Bloqueantes y los diuréticos, se ha demostrado que afectan a la función sexual femenina.

Pasamos a otro factor de riesgo cardiovascular, la hiperlipidemia. Un estudio informó que el 51% de las mujeres con esta enfermedad tenían disfunción sexual, en comparación con el 21% de las mujeres que no la padecían.

El tabaquismo también puede afectar a la excitación sexual femenina. En las mujeres sanas no fumadoras, se demostró que la ingesta aguda de nicotina atenúa significativamente la excitación sexual fisiológica, y disminuye las respuestas de excitación genital hasta en un 30% .

En relación a la diabetes mellitus, en las mujeres con diabetes tipo 1 la prevalencia de disfunción sexual fue del 35,4%. Para las mujeres con diabetes tipo 2, la prevalencia subió al 53,4% y fue significativamente mayor en mujeres menopáusicas (63,9%) que en mujeres premenopáusicas (41%).


  • Incontinencia urinaria y disfunción sexual femenina

Según un informe reciente, la prevalencia de disfunción sexual en mujeres con incontinencia urinaria oscila entre el 19% y el 68%.

La incontinencia coital es una fuga involuntaria de orina durante el coito. Se han identificado dos tipos de incontinencia urinaria coital, en función del momento de su aparición: incontinencia durante la penetración, e incontinencia durante el orgasmo. El tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria puede mejorar la función sexual femenina.


  • Histerectomía radical y disfunción sexual femenina

La histerectomía radical puede afectar a la función sexual en las mujeres al producir una alteración anatómica en la pelvis. Sin embargo, ha habido pocos datos relevantes que comparen la disfunción sexual postoperatoria entre la histerectomía clásica y la histerectomía con preservación nerviosa.

La fisiopatología de la disfunción sexual femenina en pacientes con histerectomía puede provenir de cambios anatómicos en la vagina, como acortamiento o disminución de la elasticidad, lesión de nervios y vasos pélvicos y extirpación de los ovarios.


  • Cirugía pélvica, radioterapia y disfunción sexual femenina

La cirugía mayor de la pelvis puede influir en la disfunción sexual. De las pacientes sometidas a cistectomía radical, el 39% se quejó de empeoramiento de las relaciones con sus parejas y disminución de la función sexual después de la cirugía. Los investigadores sugieren que la cistectomía radical influye en varios factores físicos y psicológicos, incluyendo la pérdida de órganos reproductivos, vagina seca o cicatriz abdominal grande.

Por otro lado, las mujeres que han sufrido radioterapia pélvica informaron sentimientos de falta de feminidad, atractivo sexual y confianza, así como angustia por sangrado vaginal, dolor vaginal, sequedad vaginal y elasticidad disminuida, lo que deviene en miedo a tener relaciones sexuales y menos placer sexual.

Conclusiones

En resumen, este artículo incluye algunas de las patologías e intervenciones médicas relacionadas con disfunción sexual femenina, más allá de que también existen otras condiciones biológicas que también afectan a la satisfacción sexual de las mujeres. Esperamos generar una mayor sensibilización sobre este tema, para así profundizar más en la fase diagnóstica y optimizar los tratamientos.

¡Nos encontramos en el próximo artículo!

 

Artículo avalado por Héctor Corredor, Médico Cirujano especialista en Urología con Maestría en Sexología Clínica, Director médico internacional en Boston Medical Group.

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