Efectos de los cambios de dieta en la función eréctil

Varios factores de riesgo asociados con la disfunción eréctil están fuertemente relacionados con determinados hábitos de vida y, por lo tanto, son potencialmente susceptibles de ser modificados. Los más conocidos incluyen el estilo de vida sedentario, la obesidad, el consumo de tabaco, el consumo excesivo de alcohol y de drogas recreativas y la dieta occidental. 

 

En relación a la dieta, aunque los estudios epidemiológicos han documentado que una dieta baja en grasas y en calorías puede tener efectos positivos en la función eréctil y la salud en general, los mecanismos fisiológicos responsables de estos cambios siguen siendo poco conocidos. 

 

En ese sentido encontramos interesante evidencia en un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine del año 2019 titulado La modificación dietética se asocia con la normalización de la hemodinámica del pene en ratas alimentadas con una dieta alta en grasas

 

Se trata de un estudio en el que se investigó -en un mismo modelo de rata- el impacto de revertir la dieta alta en grasas, por un lado en la hemodinámica del pene y por el otro en los cambios histológicos. 

 

La metodología consistió en comparar los resultados funcionales e histológicos entre ratas alimentadas con una dieta alta en grasas y aquellas alimentadas con una dieta alta en grasas seguida de una dieta baja en grasas durante un mes o tres meses. La hipótesis de base era que la reversión de la dieta alta en grasas estaría asociada con la normalización de la hemodinámica del pene y los parámetros histológicos.

 

El estudio se realizó con cuarenta ratas Sprague Dawley macho de dos meses de edad que se dividieron al azar en cuatro grupos. Diez ratas fueron alimentadas con una dieta de comida estándar que consistía en un 13% de grasa, y sirvieron como controles negativos. Las treinta ratas restantes se alimentaron con una dieta alta en grasas que consistía en un 48% de grasa. Las treinta ratas hiperlipidémicas se subdividieron al azar en tres grupos: las alimentadas con una dieta normal hasta los cinco meses y luego alimentadas con la dieta alta en grasas durante cinco meses (grupo H); las alimentadas con una dieta normal hasta la edad de cuatro meses y luego con dieta alta en grasas durante cinco meses, seguida de una dieta normal durante un mes (grupo H+N1M); y aquellas alimentadas con la dieta alta en grasas durante cinco meses seguidos de una dieta normal durante tres meses (grupo H+N3M). Todas las ratas se sometieron a pruebas de función eréctil a la edad de diez meses. Después de la evaluación de la función eréctil, se obtuvieron muestras de suero mediante punción aórtica para el análisis bioquímico. Concomitantemente, se recolectaron muestras de tejido del pene para estudios histológicos. 

 

Estos son los principales resultados del estudio:

 

Peso corporal y bioquímica sérica

 

El peso corporal total fue significativamente mayor en el grupo H en comparación con los grupos N y H+N3M. El grupo H+N1M también tenía un peso corporal total más bajo que el grupo H. La lipoproteína de baja densidad (LDL) en suero y los niveles de glucosa fueron significativamente más altos en el grupo H en comparación con los grupos N y H+N3M. La lipoproteína de alta densidad (HDL) en suero fue significativamente menor en el grupo H en comparación con los grupos N y H+N3M. No hubo diferencias significativas en los niveles de testosterona, colesterol total o triglicéridos entre los cuatro grupos.

 

Estudio de la función eréctil

 

La proporción media de presión intracavernosa y presión arterial media fue significativamente menor en el grupo H en comparación con los grupos N y H+N3M. 

 

Contenido de músculo liso

 

Aunque no hubo una diferencia estadísticamente significativa en el contenido de músculo liso entre los cuatro grupos, hubo una tendencia hacia el aumento del mismo en las ratas alimentadas con una dieta alta en grasas durante cinco meses y una disminución del contenido de músculo liso en las ratas alimentadas con una dieta alta en grasas durante cinco meses seguida de una dieta estándar. 

 

En resumen, las ratas alimentadas con una dieta alta en grasas durante cinco meses desarrollaron un fenotipo compatible con la disfunción eréctil en humanos. Se observaron varias alteraciones fisiológicas en estas ratas que incluían niveles elevados de glucosa en suero, perfiles lipídicos empeorados, estrés oxidativo, aumento de la apoptosis del pene, así como cambios en los nervios corporales y en el endotelio. Por otro lado, la reversión de la dieta alta en grasas durante tres meses condujo a una hemodinámica del pene sustancialmente mejorada. Estos datos son consistentes con los datos en humanos que sugieren que la modificación de la dieta puede mejorar la disfunción eréctil relacionada con la hiperlipidemia.

 

Sabemos de la importancia de estos resultados considerando que en todo el mundo más de un tercio de los hombres son obesos. En un estudio aleatorizado, Moran y colaboradores informaron que se observaron mejoras en las puntuaciones del Índice Internacional de la Función Eréctil entre los pacientes que perdieron peso después de modificar su dieta hacia una más saludable.

 

Considerando la importancia que le da el hombre promedio a su respuesta sexual, estos resultados pueden servir para crear una motivación más fuerte en nuestros pacientes en relación a la mejora de la composición de su dieta reduciendo las grasas y las calorías. 

 

Finalmente, consideramos que son necesarios estudios adicionales acerca de los mecanismos moleculares que subyacen a la relación entre una dieta baja en grasas y calorías y la disfunción eréctil.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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