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Drogas y sexo: efectos a largo plazo en nuestras relaciones sexuales

“Las drogas destruyen”. Si el slogan no nos advierte, debería hacerlo el sentido común. Sin embargo, mezclar drogas y sexo sigue siendo una tendencia alta en las estadísticas. Muchas personas piensan que las drogas le ponen un extra de picante al sexo. Desafortunadamente, no es así. Los expertos nos explican los efectos a largo plazo en nuestras relaciones sexuales al mezclar drogas y sexo. ¡Entérate aquí!

Trastornos sexuales causados por las drogas

Hemos escrito muchos artículos al respecto, pero el número de pacientes con trastornos sexuales como disfunción eréctil o eyaculación precoz causados por el uso de drogas, sigue creciendo. 

A las clínicas de Boston Medical Group llegan cientos de hombres buscando soluciones. Obviamente, la primera aproximación con el médico no es “Hola, doctor. Tengo disfunción eréctil porque consumo estupefacientes”. El profesional en salud sexual masculina, con toda su experiencia y tacto, deberá indagar en las causas de la disfunción con una serie de preguntas que incluyen el uso de drogas. Es indispensable la honestidad del paciente.

Marihuana y sexo, efectos en las relaciones sexuales

Se sabe que la marihuana se usa como una droga estimulante del deseo sexual y potenciadora de las sensaciones de placer. Esta afirmación no está comprobada científicamente, ya que existen muy pocos estudios al respecto. Además, los efectos de la marihuana en el rendimiento y el deseo sexual, varían dependiendo de cada persona. 

La respuesta del cerebro y los genitales a los estímulos, es un proceso muy complejo en sí mismo. Si a eso sumamos todas las variables que pueden sumarse al consumir cualquier tipo de droga, resulta casi imposible establecer un patrón de sus efectos en la población general.

Indica el National Institute on Drug Abuse: “al fumar marihuana, el THC (tetrahidrocannabinol, principal psicoactivo del cannabis) y otras sustancias químicas de la planta, pasan rápidamente de los pulmones al torrente sanguíneo y de ahí, al cerebro.”

  • Casi de inmediato, la persona empieza a sentir los efectos, que pueden ir desde “una euforia placentera y una sensación de relajación, hasta una mayor percepción sensorial, risa, alteración de la percepción del tiempo y aumento del apetito.” Pero, reiteramos, esto varía en cada persona.
  • “Hay quienes, en lugar de relajación y euforia, sienten ansiedad, miedo, desconfianza o pánico. Estos efectos son más comunes cuando se consume demasiada cantidad, la marihuana es muy potente cuando se fuma por primera vez.”
  • Incluso, una dosis fuerte de marihuana puede causar “psicosis aguda con alucinaciones, delirio y la pérdida del sentido de identidad personal.” 
  • “El sistema endocannabinoide del organismo desempeña una función importante en la correcta formación de las sinapsis durante las etapas tempranas del desarrollo cerebral, y se ha propuesto una función similar en el refinamiento de las conexiones neurales durante la adolescencia.”

“Si los efectos a largo plazo del consumo de marihuana en la función cognitiva o el coeficiente intelectual se ven confirmados por investigaciones futuras, esta podría ser una vía por la cual el consumo de marihuana durante la adolescencia produce dichos efectos a largo plazo.”

Nos extendemos un poco más en la relación entre la marihuana y el sexo, por ser la droga más consumida en el mundo y la mayormente asociada a las relaciones sexuales (ONU).

Existe un estudio de 2017 dirigido a probar si existe una relación entre el consumo de marihuana y el deseo y frecuencia sexual en Estados Unidos, publicado en The Journal of Sexual Medicine: “Asociación entre el uso de marihuana y la frecuencia sexual en los Estados Unidos: un estudio basado en la población.”

Entre los descubrimientos más relevantes, se sugiere que “el consumo regular de cannabis puede aumentar el deseo sexual”. Sin embargo, afirma el doctor Michael Eisenberg de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (California) y director de la investigación, que “los resultados no se pueden considerar concluyentes, pues el estudio no prueba la causalidad, es decir, si fumas más marihuana, tendrás más relaciones sexuales. El uso frecuente de marihuana no parece afectar la motivación o el rendimiento sexual.”

Por otro lado, Masters y Johnson, realizaron un estudio entre 1974 a 1979, en el cual se entrevistó a 800 varones y 500 mujeres de entre 18 y 30 años, con respecto a los efectos del consumo de marihuana en las relaciones sexuales. 

Los participantes no reportaron un aumento en la lubricación vaginal ni mejoras en la duración y firmeza de las erecciones.

Además de este dato, expertos en salud sexual indican que la marihuana puede causar afectaciones a la sexualidad como eyaculación precoz, disfunción eréctil o ausencia de deseo.

Así lo explica Jesús Rodríguez, sexólogo y director del Instituto Sexológico Murciano: “Los efectos negativos (de la marihuana) son la habituación y dependencia que puede crear incrementando los niveles de ansiedad en los pacientes, y como resultado, referir eyaculación precoz, e incluso problemas de disfunción eréctil a largo plazo. A corto plazo, esta droga puede hacer que los hombres se relajen demasiado y, por tanto, no alcancen el orgasmo.”

Esto sin contar con el hecho de que la marihuana es un depresor del sistema nervioso que produce una sensación de relajación y desinhibición. Tales efectos pueden bloquear nuestro sistema de “alerta” y hacer que nos olvidemos de la prudencia en prácticas sexuales de riesgo. Puedes leer más aquí: Los efectos de la marihuana en tu rendimiento y deseo sexual

Cocaína y sexo, ¿buena o mala combinación?

Una de las drogas favoritas para combinar con sexo es la cocaína. Al igual que la marihuana, se cree que esta sustancia química puede incrementar las sensaciones corporales y el nivel de adrenalina.

Sin embargo, consumida en grandes cantidades o de forma habitual, es un factor de riesgo importante para eyaculación precoz, disfunción eréctil, pérdida de apetito sexual, priapismo y otros problemas graves que llevarían a la muerte, como infarto o accidente cerebrovascular.

Según un estudio del psiquiatra estadounidense James Cocores (1988), el porcentaje de hombres que padecen trastornos sexuales -concretamente disfunción eréctil- por el consumo de esta droga, es superior al 60%.  ¿La razón? La cocaína es un poderoso vasoconstrictor. Al respecto, José Benítez, director médico de Boston Medical Group, afirma: “la cocaína produce un cambio en la percepción real de uno mismo, que se materializa en un estado de ánimo depresivo. Su uso continuo y abusivo provoca un deterioro en el sistema nervioso central que conduce a su vez a una disminución importante de la fuerza sexual”.

Cuando una persona recibe una dosis de una droga que produce euforia, al principio, se puede experimentar un “subidón” de adrenalina que nos hace sentir con mucha energía, despiertos, excitados, etc. Pero este efecto es temporal. 

Después viene el “bajón”: una sensación de depresión, debilidad y agotamiento. La libido desaparece junto con la sensación eufórica y resulta imposible tener una erección.

Todas las drogas, sin excepción, tienen efectos secundarios nocivos en el cerebro, el corazón, la presión arterial y desde luego en el desempeño sexual. 

Las drogas no tienen ningún efecto positivo sobre la función genital

Las drogas alteran el estado de ánimo, la conducta, el rendimiento físico o psíquico, la percepción, el conocimiento y con frecuencia, ocasionan dependencia y tolerancia, por lo que la persona necesitará cada vez dosis más altas.

Las drogas no mejoran ni sustituyen la capacidad de seducción o de relacionarse del ser humano. Tal vez, al igual que el alcohol, nos hagan sentir momentáneamente más audaces, desinhibidos o hasta excitados, pero la respuesta sexual sin duda se verá afectada.

Es un hecho probado que las drogas recreativas no tienen ningún efecto positivo sobre la función genital y/o eréctil, pero sí actúan sobre la psique del individuo. Si quieres ampliar el tema puedes seguir leyendo en este enlace: Trastornos sexuales provocados por drogas

Chemsex: fiestas de drogas y sexo

También hemos publicado varios artículos al respecto. El interés radica en que estas fiestas para mezclar drogas y sexo indiscriminadamente, son cada vez más populares, al grado de volverse un problema de salud pública en varios países de Europa.

Chemsex significa “chemical” y “sex” y describe el uso intencionado de drogas para mantener relaciones sexuales por horas o días con múltiples parejas. 

Gobiernos y comunidad médica han advertido reiteradas veces -a través de campañas de información- que las prácticas sexuales en un estado de conciencia alterado por drogas, puede tener consecuencias tan serias como enfermedades de transmisión sexual (ETS), adicción o incluso, la muerte.

Según Ricardo Baruch, colaborador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Federación Internacional de Planificación Familiar (México), los hombres que tienen sexo con hombres y las mujeres transexuales son las poblaciones más afectadas por los nuevos casos de VIH, contraído muy probablemente en las fiestas de Chemsex.

La convocatoria a estas fiestas de sexo suele hacerse a través de apps, lo mismo que la compra de sustancias, la mayoría de éstas, ilegales. 

Así se forma una cadena interminable de desconocidos que se reúnen para pasar una noche loca donde todo se vale: sexo multitudinario, drogas -varias inyectables-, alcohol, Viagra, entre muchos otros ingredientes que son una bomba de tiempo.

Ya “enfiestados”, los límites de la prudencia y el sentido común desaparecen. ¿Prevención y cuidado de la salud? ¿Quién se acuerda de eso en ese momento? Ese es el gran peligro del chemsex.

Drogas más usadas en el chemsex

Como en buffet, hay de todo y para todos: cocaína, metanfetamina, mefedrona, poppers, GHB/GBL, éxtasis, ketamina ¡y jeringas!

Según el estudio ‘Chemsex 101’ (2019), de la AIDS United. (EE UU), éstas son las drogas más populares en el chemsex y sus efectos negativos inmediatos y a largo plazo:

Poppers (nitritos de amilo), la Nº1. Produce: 

  • Dolor de cabeza.
  • Vasodilatación y aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia).
  • Al combinarse con Viagra puede reducir la presión arterial de forma peligrosa incluso con riesgo de muerte.
  • Quemaduras en la mucosa nasal.
  • Fallas en la erección.

Metanfetamina o cristal. Además de ser altamente adictiva, provoca:

  • Pensamientos paranoicos, delirios, alucinaciones, ansiedad, depresión, agresividad, hostilidad y comportamientos violentos.
  • Sensación de autoconfianza, superioridad, fuerza e invulnerabilidad, lo que induce a prácticas sexuales de riesgo sin protección. 
  • Dependencia. 
  • La abstinencia de esta sustancia, dificulta las erecciones.
  • Sequedad extrema en la boca y deshidratación.
  • Peligro de sobredosis.

Ketamina

  • Puede afectar seriamente el sentido de la orientación -llamado agujero K-, que es una sensación de “separación del cuerpo”; lo que dificulta el movimiento, el habla o la respiración.
  • Los usuarios son proclives a prácticas que favorezcan el sangrado, con un aumento potencial de riesgo de ETS.  
  • El uso frecuente o prolongado puede inducir tolerancia (cada vez necesitar más) y problemas psicológicos, daños en la vejiga, el hígado y los riñones.

GHB / GBL. El gamma-hidroxibutirato es un líquido transparente depresor del sistema nervioso. Pertenece a las llamadas “droga de diseño”, fabricadas en laboratorios domésticos clandestinos y se usa para experimentar “subidones”. 

Ya podrás imaginar los efectos:

  • Mezclada con alcohol, tiene un efecto depresor tan fuerte que podrías sufrir pérdida del conocimiento o coma temporal, razón por la cual se le conoce como “la droga de las violaciones”. (Kidshealth.org)
  • Combinación con opiáceos, benzodiazepinas y otros depresores del sistema nervioso central, puede ser mortal.
  • Los síntomas de abstinencia física son muy severos.
  • Somnolencia, mareos, náuseas, vómitos y cambios en la vista. (Kidshealth.org)

Mefedrona

  • Sensación de confianza, excitación sexual, euforia y un impulso “de amor” por los demás, lo que extingue por completo el instinto de precaución.
  • Fuerte “bajón” anímico.
  • Daño en las fosas nasales.

MDMA o éxtasis. Esta droga es una anfetamina. Aumenta dramáticamente la actividad de los neurotransmisores del placer como dopamina, norepinefrina (adrenalina) y serotonina. Los efectos comienzan entre 30 y 60 minutos, llegando al «clímax» entre 75 y 120 minutos después. 

Los efectos más potentes son:

  • Dificultad para alcanzar la erección. 
  • Tensión en los músculos, sobre todo en la mandíbula (bruxismo).
  • Sudor y ataques de pánico.
  • Riesgo de muerte por insuficiencia cardiaca.
  • Depresión cuando el efecto desaparece.
  • Pérdida parcial del umbral del dolor físico, lo que puede llevar a laceraciones anales o en los genitales si darse cuenta.

Conclusiones

Los efectos a largo plazo de las drogas en nuestras relaciones sexuales, son más graves que los efectos secundarios inmediatos.

Mezclar las drogas con el sexo produce serios niveles de adicción, pues ambos generan dopamina, el neurotransmisor de la “recompensa inmediata”.

Al producir sensaciones de placer y gratificación, la persona tiene una gran tendencia a desarrollar dependencia. Lo que sigue, es una espiral de consumo autodestructivo del que sólo se puede salir con ayuda profesional y un largo proceso de terapia y desintoxicación. 

¡Hasta pronto!

Artículo validado por Juan Manuel Martinez Preciado, Médico Cirujano con Maestría en Sexología clínica, epidemiólogo, integrante del grupo de dirección médica internacional Boston Medical Group.

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