El bajo deseo sexual en la mujer y las consecuencias en su pareja

En artículos anteriores nos enfocamos en el impacto negativo de las disfunciones sexuales masculinas, como eyaculación precoz y disfunción eréctil, en la pareja del hombre que padece esta situación. Ahora vamos a ver el otro lado: el caso de la mujer con bajo deseo sexual -la disfunción sexual femenina más común- y cómo es la repercusión a nivel psicológico y sexual en su pareja masculina.   

 

En el DSM 5, que es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), los criterios diagnósticos cambiaron en relación con la versión anterior uniendo los trastornos de bajo deseo sexual y de excitación sexual en la mujer. La nueva categoría es el trastorno de interés/excitación sexual femenina (FSIAD, por sus siglas en inglés). Las mujeres con este diagnóstico manifiestan síntomas de ausencia o reducción del interés sexual y la excitación durante al menos seis meses, acompañados de una angustia significativa. En una muestra representativa tomada en los Estados Unidos de América, el 39% de las mujeres informó de bajo deseo sexual, el 26% de baja excitación, y además el 30% de las mujeres con bajo deseo también reportaron sufrimiento sexual.

 

Las mujeres con esta condición informan una menor calidad de vida relacionada con la salud, una mayor frecuencia de síntomas depresivos y una menor satisfacción sexual y de las relaciones en comparación con sujetos de control sanos. Pero no queda claro si las parejas de las mujeres con este trastorno también enfrentan consecuencias negativas.

 

En relación con este tema, acudimos a un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2018: Las parejas también tienen consecuencias: una comparación del ajuste sexual, relacional y psicológico de las mujeres con trastorno de interés/excitación sexual y sus parejas con parejas de control.  


El objetivo de este estudio fue comparar el funcionamiento sexual, relacional y psicológico en las mujeres con FSIAD y en sus parejas, con sus contrapartes (mujeres y hombres) de control.


En la investigación se incluyeron noventa y siete mujeres diagnosticadas con FSIAD y sus respectivas parejas, así como ciento ocho parejas de control. Todos los participantes completaron de manera independiente diferentes cuestionarios para medir variables como deseo sexual, sufrimiento sexual, función sexual, satisfacción sexual, comunicación sexual, satisfacción de la relación, depresión y ansiedad. Las escalas utilizadas fueron Inventario de deseo sexual, Escala de angustia sexual femenina, Índice de funcionamiento sexual femenino, Índice Internacional de Función Eréctil, Medida Global de Satisfacción Sexual, Escala de comunicación sexual diádica, Índice de satisfacción de pareja, Inventario de depresión de Beck-II, Inventario corto de ansiedad rasgo y estado.


Las conclusiones más relevantes del estudio son las siguientes:

 

-Las parejas de mujeres con FSIAD informaron una comunicación sexual más deficiente y una mayor angustia sexual en comparación con las parejas de control.

 

-Las parejas masculinas de las mujeres con FSIAD informaron más dificultades con el funcionamiento orgásmico y eréctil, así como una menor satisfacción en la relación sexual y de pareja en comparación con las parejas de control. Las dificultades sexuales masculinas pueden explicarse por las posibles señales de falta de interés y excitación de la mujer durante el sexo, lo que los lleva a desviar su atención de las sensaciones y pensamientos placenteros aumentando su propia ansiedad y angustia sexual. Y la insatisfacción sexual y de pareja pensamos que parte de experimentar menos recompensas sexuales (como intimidad y placer) y más costos sexuales (por ejemplo decepción, culpa, menor frecuencia sexual).

 

-Las mujeres con FSIAD reportaron menor deseo y satisfacción sexual, y mayor angustia sexual y síntomas depresivos y de ansiedad. Posiblemente las consecuencias negativas en la pareja y en el vínculo que estamos analizando, sean las causas de las alteraciones en el estado de ánimo de la mujer.

 

-Las mujeres con FSIAD también informaron un menor deseo sexual, excitación, lubricación y satisfacción, así como mayor dolor durante el coito en el Índice de función sexual femenina en comparación con las mujeres de control. Esto conduce lógicamente a una discrepancia marcada en los niveles de interés sexual entre la mujer y su pareja, una dinámica que ya sabemos que conlleva serios conflictos en las relaciones.


Desde el punto de vista clínico, consideramos que es importante no solo enfocarnos en la mujer que padece estos síntomas sexuales sino también involucrar en el tratamiento a su pareja quien -como quedó demostrado en el estudio- también experimenta consecuencias negativas, principalmente en el dominio de la sexualidad. Por lo tanto está indicada como una primera línea de intervención, además del tratamiento médico correspondiente, una terapia de pareja centrada en los factores interpersonales. Considerando que las parejas que se enfrentan al FSIAD tienden a evitar el diálogo sobre su relación sexual debido a sentimientos de vergüenza o culpa y al posible conflicto por una conversación mal resuelta, el entrenamiento en comunicación sexual asertiva se constituye en un objetivo potencial para las intervenciones psicológicas.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

 

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