El rol de la pareja en los tratamientos sexológicos: preguntas y respuestas

Si bien la sexualidad puede ser disfrutada de manera individual, en general pensamos que el principal ámbito de expresión del erotismo es la relación de pareja. En artículos anteriores abordamos el tema relacionando la satisfacción sexual con la calidad de vida, incluyendo la pareja, y también el impacto negativo de las diferentes disfunciones sexuales masculinas en el vínculo, generando angustia, malestar y a veces el mismo divorcio. 

 

Es por eso que en esta sección de preguntas y respuestas decidimos incluir las inquietudes más comunes, manifestadas por nuestros pacientes en la clínica, en relación con su pareja y el tratamiento sexológico.

 

¿Es posible que mi pareja afecte en mi problema? ¿O se trata de algo exclusivamente mío?

 

La sexualidad es un fenómeno complejo, y también lo son sus alteraciones. Es por eso que no es posible reducir una disfunción sexual a una sola causa, sino que por el contrario son varios los factores involucrados: psicológicos, biológicos, de pareja, sexológicos y sociales. Por lo tanto, más allá de que a veces el problema sexual es preexistente a la relación de pareja actual, siempre hay algún tipo de interacción. Pongamos el caso de una eyaculación precoz primaria, es decir de toda la vida, en la que suponemos que la pareja no tiene nada que ver. Sin embargo puede ser que la otra persona interprete de manera negativa lo sucedido, por ejemplo con pensamientos tales como «a ti no te importa mi placer», alimentando la ansiedad del hombre y entonces contribuyendo a que el problema se perpetúe o agrave. En otros casos el rol de la pareja es mucho más claro. Por poner otro ejemplo, el hombre que no tuvo hasta el momento mayores problemas con sus erecciones, pero que sin embargo en la primera vez con su pareja experimentó dificultades -a veces por la misma presión inicial- y no tuvo la respuesta esperada. Quizás la pareja no tuvo la mejor reacción, respondiendo con enojo, críticas negativas y el monitoreo de sus erecciones, provocando en el hombre un estado de ansiedad por el rendimiento y rol de espectador. 

 

En definitiva, más allá de los antecedentes de cada disfunción sexual, la pareja tiene una influencia que a veces es negativa y en otros casos favorable. 

 

¿Debo decirle a mi pareja que estoy en tratamiento por mi disfunción sexual?

 

Pensamos que es justo que la pareja esté enterada de la consulta y el tratamiento por la disfunción sexual, a menos que por algún motivo en particular el paciente considere que no es conveniente participarle la decisión. 

 

En general vemos que la pareja interpreta la decisión de realizar un tratamiento como algo positivo, un gesto de interés y cuidado por la relación, y también como  -sin exagerar- un acto de valentía, ya que se trata de un paso difícil de dar para la mayoría de los hombres. 

 

En Boston Medical Group tenemos la experiencia de pacientes sin pareja estable, con pareja estable colaboradora, con pareja estable saboteadora, o con pareja estable no enterada del tratamiento. Y los mejores resultados los tenemos con una pareja estable que participa activamente del proceso, como si se tratara de un equipo en el que cada uno tiene una función diferente, pero siempre con el mismo objetivo en la mente.

 

¿Cómo participaría mi pareja en el tratamiento?

 

La participación de la pareja puede ser de muchas maneras. Acompañando al paciente a las citas médicas o de terapia psicosexual, para así conocer a fondo los diferentes procedimientos e intervenciones que forman parte del proceso. Es importante para los profesionales conocer el punto de vista de la pareja, como para completar la información brindada por el paciente. 

 

La pareja también puede colaborar recordándole al paciente que debe tomar sus medicamentos, realizar los procedimientos o las tareas de terapia psicosexual. Y en algunos casos se le solicita que forme parte de algunos ejercicios por ejemplo de relajación, estimulación sexual o cambio de hábitos disfuncionales.

 

¿Qué hago si mi pareja no quiere ser parte del proceso?

 

Nadie puede obligar o presionar a la pareja a formar parte del tratamiento, tan solo se la puede invitar y luego respetar su decisión, bajo la consigna de que queda el espacio abierto por si cambia de opinión. De todas maneras es frecuente que cuando la pareja observa la evolución que va experimentando el paciente con su tratamiento, revise su punto de vista y entonces participe de una manera más activa. 

 

Si no tengo pareja, ¿puedo hacer un tratamiento sexológico?

 

Más allá de que no es la situación ideal, pensamos que desde lo individual se puede lograr un avance interesante. Por un lado realizar el tratamiento médico correspondiente iniciando el proceso de rehabilitación, y también la terapia psicosexual que permite cambiar creencias erróneas, aumentar la confianza y autoestima y avanzar en la modificación de determinados hábitos sexuales y eróticos que han dado resultados negativos. Cabe destacar además que contamos con recursos o ayudas sexuales, como los masturbadores masculinos, que al permitir una estimulación sexual de un mayor nivel de intensidad ayudan al paciente a avanzar unos escalones más en el camino hacia el objetivo final.

 

Finalmente, es interesante resaltar que tenemos muchos casos de pacientes que iniciaron tratamiento sin una pareja estable, pero al ganar seguridad y autoconfianza con las diferentes intervenciones médicas y psicosexuales abandonaron su respuesta evitativa y se animaron a establecer relaciones en el sentido afectivo y sexual, algo que quizás no hubieran hecho si no recibían ayuda especializada.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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