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Evita la eyaculación precoz dominando la mente

Todos reconocemos esta escena porque alguna vez nos habrá pasado durante un encuentro sexual: el hombre cerrando fuerte los ojos y conteniendo la respiración, casi sin moverse, tratando de aguantar unos segundos más, pensando en cualquier otra cosa que no sea su pene o su pareja, para no eyacular “antes de tiempo”. No es a eso a lo que nos referimos con evitar la eyaculación precoz dominando la mente. No somos monjes budistas o psíquicos. ¿Qué caso tendría ese momento tan íntimo y placentero, si no lo vivimos con total conciencia y con todos nuestros sentidos? 

En el artículo de hoy hablaremos sobre la manera de evitar la eyaculación precoz dominando la mente ¿te quedas leyendo?

Dominar la mente

Dominar la mente no significa obligarla a pensar en otra cosa, sino entrenarla para no dejarse vencer por la ansiedad, especialmente en algo tan significativo como es el acto sexual. Para evitar la eyaculación precoz, es necesario entender cómo actúan juntos el cuerpo y la mente

Cuestión de género

Hombres y mujeres somos iguales en esencia pero diferentes fisiológicamente hablando. Nuestras mentes podrán parecerse, tener las mismas necesidades, incluso sincronizarse cuando de estímulos sexuales se trata; pero el cuerpo responde diferente. La naturaleza es sabia, de alguna forma consigue que las hormonas, las zonas erógenas, las emociones y sobre todo los tiempos, se coordinen para que ambos puedan disfrutar plenamente de una relación sexual.

Pero, ¿qué pasa si uno de los dos pierde el paso? La cama es como una pista de baile, donde si uno de los dos no entiende el ritmo del otro, el baile se volverá una tortura en lugar de un motivo de alegría y diversión.

Tal y como  aprendimos a bailar rock and roll o cumbia, ensayando con nuestra pareja, dejándonos llevar, aprendiendo a “adivinar” los movimientos del otro, así deberíamos aprender a tener sexo.

Ahí es donde empieza a actuar la mente, o mejor dicho, el cerebro. Si alguna vez has tomado clases de salsa (aunque sea con tu mamá), sabrás que donde pones más esfuerzo para aprender los pasos y después ejecutarlos, es en la mente, especialmente si eres un negado para bailar y la coordinación motriz no es lo tuyo. Tu cabeza trata de memorizar: uno, dos, tres, paso a la derecha; uno, dos, tres, paso a la izquierda; uno, dos, tres, vuelta.

Una vez que aprendiste eso, tus pies sólo deberían seguir las órdenes que vienen del cerebro, ¿cierto? Parece fácil, pero resulta que tu mamá o la maestra de baile, van a un ritmo más cadencioso que el tuyo y no puedes seguirlas; entonces te pones ansioso, te desesperas, le pierdes el gusto y finalmente, dejas de intentarlo.

Igualito pasa con la eyaculación precoz. Las mujeres suelen ir a otro ritmo, normalmente, necesitan más tiempo para llegar al orgasmo. Si el hombre no domina los pasos y el ritmo de su pareja, le será difícil controlar el impulso de eyacular. 

Ojo: no durar tanto como nos gustaría, no convierte al hombre en eyaculador precoz, así que no dejes que te presionen. No se trata de aprender a durar más, sino de tener control sobre el cuerpo poniendo atención en lo que dicta el cerebro, es decir, aprender a evitar la eyaculación precoz dominando la mente.

Excluyendo los casos de origen fisiológico, lo que predomina en un hombre que padece eyaculación precoz es la ansiedad. Sea cual sea la causa, eso es lo que le hace eyacular sin control. ¿Qué hacemos para calmar la ansiedad? Controlar la mente. ¿Cómo controlamos la mente? A través del conocimiento. Informándonos acerca de cómo funciona nuestro organismo (y el de ellas) durante una relación sexual.

Ésta es la fórmula para evitar la eyaculación precoz dominando la mente

Conócete a ti mismo. Según William Masters y Virginia Johnson, creadores del modelo de respuesta sexual humana, tanto hombres como mujeres pasamos por las mismas 4 fases durante una relación sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución. La diferencia entre unos y otras radica en la reacción fisiológica de los genitales. 

Todo empieza en el cerebro, que recibe el estímulo (visual, táctil, imaginativo, olfativo…cualquier cosa puede desatar la excitación) y manda una orden a los genitales a través de la médula espinal. Eso es igual en ambos sexos. En el hombre, el pene se llena de sangre y se endurece (erección). En las mujeres, la vagina se dilata, aumenta su longitud, empieza la lubricación y los pezones se endurecen.

En la segunda fase (meseta) es donde los varones que padecen eyaculación precoz pierden el control. El pene se erecta aún más, los testículos también aumentan de tamaño y el glande se pone azulado, ya que las venas se congestionan por la gran cantidad de sangre que están recibiendo. La vejiga se cierra. Y aquí viene el meollo del asunto: aumentan la tensión muscular, la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el ritmo de la respiración. Si el hombre no ha aprendido a identificar qué músculos son los que accionan la eyaculación (músculos pubocoxígeos), a contraerlos y relajarlos a voluntad, y si la mente le juega una mala pasada llenándose de ansiedad, el resultado es una eyaculación precipitada, el semen saldrá expulsado como un reflejo automático, sin control alguno.

 la parte más importante son los ejercicios. El manejo de la eyaculación precoz debe ser integral uno de los tratamientos que mas aporta es el de  fortalecer los músculos del piso pélvico (Ejercicios de Kegel) y para aprender a dominarlos con ayuda de la mente. Al paciente se le enseña a identificar todas las sensaciones que aparecen en la fase de meseta a través de la autoestimulación y después en la práctica con pareja; esto es para que sea capaz de detener las contracciones musculares en el momento que sienta que va a eyacular, después arrancar nuevamente y así sucesivamente hasta llegar al orgasmo. A esta técnica se le conoce como “parada y arranque”. 

La mente juega un papel fundamental. No se trata de distraerla con pensamientos ajenos al momento que se está viviendo, ¡al contrario! Se trata de ponerle atención, concentrarse en lo que el cuerpo siente, reconocer las señales que manda y relajarse. Así, la respiración, los movimientos, los músculos y la frecuencia cardiaca, responderán a los deseos del hombre y no a su ansiedad.

Puede sonar complicado pero no lo es, es cuestión de práctica. La guía de un profesional en salud sexual masculina, probablemente en combinación con algún fármaco , son la solución más habitual para superar la eyaculación precoz. Por tratarse de un “nuevo aprendizaje”, una vez que se domina la técnica, el problema quedará solucionado . 

En la fase del orgasmo, además de la salida de los espermatozoides y el semen, suele experimentarse una sensación de pérdida de control en los músculos. En los eyaculadores precoces esto llega mucho antes, en la fase anterior. Es como si todos los músculos aplicaran una fuerza imparable que exprime los genitales (valga la expresión) para sacar todo el líquido que está acumulado en los testículos, la próstata, las vesículas seminales y los canales deferentes. Ahí es donde uno se abandona o como dicen por ahí, se deja ir como gorda en tobogán. La mente se desconecta y todo es físico. Está bien, es una sensación maravillosa, pero antes de llegar aquí, debemos aprender a disfrutar el camino, aprender a controlar esos músculos en la fase de la meseta. Esto se logra, claro, dominando la mente.

En la fase de resolución, todo vuelve a su lugar. En el hombre se baja la erección, lo que le impide tener un nuevo orgasmo antes de que termine el “periodo de refracción”. En esta fase es cuando más se pone de manifiesto la diferencia entre hombres y mujeres: ellas no tienen periodo de refracción, pueden tener otro o más orgasmos de inmediato. 

Algunas consideraciones

  • Conoce a tu pareja. Ya te dimos unas pistas de lo que debes observar en tu pareja cuando está excitada y dispuesta a recibir placer. Pero hay algo muy importante que a veces a los hombres se nos olvida por ser más físicos que emocionales: escuchar.
  • Escucha lo que ella quiere, escucha su respiración, qué te pide, pon atención a las señales que te manda su cuerpo. Recuerda que ellas no siempre llegan al orgasmo a través del coito. Su parte más sensible no es la vagina, sino el clítoris, que está afuera. Pues escucha a su clítoris.
  • Si no están logrando coordinar ambos relojes (sus mentes y cuerpos), dialoguen. Ella mejor que nadie sabe si te sientes ansioso, inquieto, estresado o deprimido y es quien mejor puede ayudarte.
  • Si ella detecta un problema que tú no has visto, platiquen sobre la posibilidad de ir a una consulta con un especialista y tomar tratamiento juntos. Si hay amor y la relación está en buenas condiciones, seguramente ella aceptará participar. Eso hará el proceso más agradable, rápido y efectivo.
  • Relájate, juega y aprende. A veces cometemos el error de usar el sexo como “medicina antiestrés”. Descargamos en la cama todo lo que traemos encima, como si eyacular fuera igual que botar los zapatos y ponerse las chanclitas. El sexo es terapéutico, claro que sí, pero si sólo nos preocupamos por eyacular, lo más importante se pierde: la conexión, el placer de las caricias, la excitación que va subiendo hasta llevarnos a lo más alto de una escalera, y después lanzarnos por el tobogán. 
  • Hay que disfrutar cada paso. Si sólo estás pensando en tu performance, la ansiedad te ganará. Fuera miedos, angustias, complejos y prisas. 
  • Concéntrate. Crea un ambiente acogedor. Aparta tu mente de todo lo que te molesta, deja pasar los pensamientos como un tren que se va. Poco a poco irás consiguiendo estar presente -realmente presente- en cada una de las fases durante el contacto sexual. 

Conclusiones 

El tratamiento más eficaz para evitar la eyaculación precoz consiste en volver a aprender a tener sexo. Si tienes dudas, acércate a los expertos en salud sexual masculina, como urólogos, médicos, sexólogos y terapeutas, podrán asesorarte para que recuperes la tranquilidad y el placer de tener relaciones sexuales más duraderas y satisfactorias, tanto para ti como para tu pareja.

Practica disciplinas como el yoga o la meditación. Como decíamos al principio, no se trata de convertirte en monje budista, pero si aprendes a conectarte con tu cuerpo, descubrirás que evitar la eyaculación precoz dominando la mente, es más fácil de lo que crees. ¡Anímate!

Si necesitas ayuda no dudes en solicitar asesoría experta en el tema, podemos ayudarte con mucho gusto. Clic aquí.

¡Hasta pronto!

Artículo validado por Juan Manuel Martinez Preciado, Médico Cirujano con Maestría en Sexología clínica, integrante del grupo de dirección médica internacional Boston Medical Group.

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