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Conoce las prácticas sexuales más arriesgadas entre los jóvenes universitarios y sus efectos a largo plazo

¿Qué tanto han cambiado nuestras prácticas sexuales en los últimos años? La vida universitaria, ¿influye en la forma de relacionarse sexualmente? ¿Los jóvenes universitarios corren más riesgos en el sexo? 

En este artículo te contaremos sobre las prácticas sexuales más arriesgadas entre los jóvenes universitarios y sus efectos a largo plazo. El universo erótico es tan amplio como la imaginación nos dé, pero haciendo a un lado los prejuicios, es necesario que sepas si tu integridad física y psicológica, pueden verse afectadas por algunas “modas sexuales”. ¡Sólo sigue leyendo y toma nota!

¿Algunas prácticas sexuales pueden ser arriesgadas para la salud?

El ser humano es complejo en todos sentidos, incluida su vida sexual. El abanico de prácticas, preferencias y conductas es enorme. Si bien lo que ocurre en la cama es algo íntimo y personal, no podemos ignorar el hecho de que algunas prácticas sexuales son arriesgadas para la salud física y emocional de los individuos que participan en ellas -rara vez se trata de una sola persona-.

No existe un “medidor” de qué prácticas son sanas o no, pero existen ciertos aspectos que hasta por sentido común, deberíamos tener en cuenta.

Los jóvenes universitarios son más proclives a adoptar modas y probar nuevas experiencias, lo que los hace más vulnerables a enfermedades de transmisión sexual (ETS), embarazos no deseados, traumas psicológicos y problemas de salud sexual con graves efectos a largo plazo.

El subidón de adrenalina y dopamina que genera el sexo salvaje, nos hace pedir cada vez más. El nivel de riesgo puede ir subiendo porque la sensación es una recompensa inmediata, ¡justo lo que buscan los jóvenes! Practicar sexo grupal, con desconocidos o bajo el efecto de sustancias, proporciona un placer más allá del orgasmo, es decir, en las prácticas sexuales más arriesgadas, se busca más una satisfacción experiencial que física. Los orgasmos no necesariamente son más intensos, pero el contexto hace que las relaciones sexuales fuera de lo común, intensifiquen el deseo…y se nos olvide la prudencia.

Hay algo que no debemos olvidar: el sexo, el aspecto afectivo y las emociones están estrechamente ligados. Si se logran realizar estas prácticas con absoluta conciencia de los hechos, consentimiento de todas las partes y libre albedrío, puede que no se salga tan mal parado. Pero los riesgos de salud, son un foco rojo al que sí debemos estar atentos.

Facilitadores sexuales

Desde drogas hasta las redes sociales. En la era digital, los jóvenes universitarios tienen más oportunidades de relacionarse sexualmente sin compromiso.

La forma de vivir el erotismo ha cambiado. Y no, no es culpa del reggaetón, de hecho, este tipo de música y sus letras son el reflejo de lo que hoy en día, buscan los jóvenes.​ Para la generación X o los baby boomers, tener sexo era un trámite que requería de ciertos pasos más “tradicionales”: conoces a alguien, lo invitas a salir, se hacen amigos, luego novios y hasta después de un rato, se animaban a tener sexo.

Ahora se conocen, tienen sexo y si les gusta, tal vez se vuelven amigos con derechos, booty calls, se dejan en la friend zone o llegan a ser pareja. Todo a un clic de distancia, que para eso están las plataformas como Tinder, Badoo, Happn, Grindr o Wapa, entre muchas otras. La poligamia es ya una práctica común incluso en fiestas organizadas específicamente con este fin. 

Esta podría ser una de las razones por las cuales, los problemas de salud sexual se han incrementado notablemente entre los jóvenes.

La generación del YOLO (You Only Live Once), muy abierta a experimentar lo nuevo y ser “ellos mismos” sin preocuparse de las consecuencias, han adoptado hábitos que dañan su organismo. Además del consumo de sustancias entre las cuales figuran cualquier variedad de drogas recreativas, son muy dados a la automedicación. Sólo para aguantar una noche entera de sexo, se meten Viagra sin padecer problemas de erección y sin conocer sus efectos secundarios.

Según datos de Boston Medical Group de México, en los últimos 10 años, la disfunción eréctil en jóvenes ha aumentado 15%. De 16 mil pacientes atendidos por disfunción eréctil a lo largo de un año, 1 de cada 4 era menor de 45 años, lo cual demuestra que probablemente está surgiendo una nueva generación con problemas de erección, eyaculación precoz y ni hablar de las enfermedades de transmisión sexual con todo y sus efectos a largo plazo.

Como ya mencionamos, además de la integridad física, la salud psico-afectiva está muy comprometida durante una relación sexual. Por ello es tan delicado llevar a cabo prácticas sexuales bajo los efectos de alguna droga. Un acto sexual puede volverse peligroso cuando se pierde la conciencia o el control del “juego”.

Aunque no veamos muchas noticias al respecto, en las áreas de urgencia de los hospitales se ven frecuentemente casos de objetos extraños introducidos en la cavidad vaginal o anal, y no necesariamente se trata de juguetes sexuales.

La pornografía

La pornografía y su consumo excesivo, también juega un papel importante para que los jóvenes universitarios realicen prácticas sexuales más arriesgadas. El canal digital Pornhub recibe 64 millones de visitantes al día. 4,599,000,00 horas de pornografía se ven diariamente, sólo en este sitio. México ocupa el onceavo lugar entre los espectadores de Pornhub, de los cuales 70% son hombres y 30% mujeres, entre ellos, un número considerable de adolescentes y jóvenes universitarios. 

Los videos eróticos causan adicción por la cantidad de dopamina que generan, exactamente igual que drogas duras como la cocaína. El nivel de estimulación es tan alto, que el cerebro se acostumbra a pedir más y a la hora de la hora, llega la desilusión. Las expectativas suben mientras el pene, baja. O bien, controlar el impulso eyaculatorio se vuelve cada vez más difícil. El tipo de “proezas” que vemos en los videos eróticos pueden poner un estándar muy alto para la excitación. Recordemos que en el cine para adultos, todo es un truco. No tenemos por qué igualar lo que vemos en video, por muy excitante que parezca.

El portal Cigna, compañía internacional de seguros médicos, presenta una breve lista de prácticas sexuales de alto riesgo que vale la pena compartir:  

  1. Relaciones sexuales sin condón, cuando no se trata de una pareja estable y monógama.
  2. Sexo oral sin protección bucal-genital.
  3. Actividad sexual temprana (antes de los 18 años).
  4. Múltiples parejas sexuales o mantener relaciones con una pareja de alto riesgo.
  5. Sexo anal sin protección, sin lubricación y con el uso de objetos como juguetes sexuales u otros.
  6. Combinación de sexo y drogas.

Digamos que este listado resume los riesgos generales del sexo sin protección. Sin embargo, más allá de los contagios de infecciones sexuales, existen otras prácticas sexuales más arriesgadas entre los jóvenes universitarios con efectos a largo plazo.

Estas son algunas de las más populares, según la edición española de la revista de temas científicos “Muy interesante”

Bugchasing, bareback o serosorting.

¡De no creerse! Pero hay quien deliberadamente realiza prácticas sexuales sin protección con el fin de contagiarse de VIH. Una especie de ruleta rusa del sexo.

Afirma Carlos Horrillo (España), sexólogo y antropólogo experto en terapia de pareja, disfunciones sexuales y sexualidad en personas con VIH, que quienes llevan a cabo el bugchasing “tienen una ‘falsa percepción del peligro’ de contraer el VIH, y es una práctica relacionada con el sexo salvaje y con la búsqueda de emociones intensas.”

Los adeptos a esta peligrosa práctica, buscan “la emoción” en ‘fiestas con químicos’ (alcohol y otras drogas), y desde luego en el sexo sin protección, lo que les pone en riesgo de contraer cualquier otra ETS. 

Chemsex

Así se le llama ahora a lo que los jóvenes universitarios han estado haciendo desde hace tiempo: sexo en entornos de alcohol y otras sustancias. El término es la combinación de ‘chemical’ y ‘sex’, lo que nos deja claro que al poner un nombre a este tipo de “reuniones”, la intención no es otra más que beber, drogarse y tener sexo. Si aceptas una invitación de este tipo, ya sabes a los que vas. Sobra advertir de los riesgos: sexo con desconocidos, sin protección, sin control y sin plena conciencia de lo que terminas haciendo.

Fisting

Tampoco es tan nuevo, pero parece que a los millennials les gusta rebautizar todo. El fisting consiste en introducir el puño en la cavidad anal o vaginal, una práctica conocida entre la comunidad gay, aunque también la realizan heterosexuales. Suele ser una petición frecuente a las llamadas dominatrix entre los aficionados al BDSM (siglas de seis prácticas sexuales diferentes: Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). 

Los peligros del fisting incluyen desgarros en el ano, prolapso rectal (salida del recto a través del ano), daño permanente en los esfínteres (incontinencia), problemas de próstata y de intestino. Además, involucra el uso de la droga conocida como popper, para relajar y dilatar el ano. 

El popper es una sustancia sumamente peligrosa (generalmente son nitritos de amilo, butilo o isobutilo, que se administran por inhalación). Según Horrillo, esta droga baja mucho las defensas y puede producir un ataque al corazón. “Es como aspirar una bomba de butano”.

Bondage

Y ya que lo mencionamos en el punto anterior, ampliemos un poco más en esta práctica que novelas como la saga de “50 sombras de Grey”, se han vuelto más populares. 

El bondage está dentro del BDSM, una serie de actividades sexuales extremos que implican dolor físico. Concretamente el en bondage, se inmoviliza a la pareja sexual y se realizan fantasías de dominación. El peligro radica en el mal uso de las ataduras, que podrían resultar incluso en ahorcamiento involuntario.

Las recomendaciones son que se cuente con el pleno consentimiento de la pareja, que sea una persona conocida en la que se tenga absoluta confianza y que exista el acuerdo de detenerse cuando “el dominado” lo indique.

Slamsex

Se trata del consumo de drogas por vía intravenosa en ‘sesiones’ de encuentros sexuales entre hombres. A los riesgos de las prácticas sexuales sin control bajo el efecto de las drogas, se suma el peligro de compartir jeringas y los efectos secundarios que de por sí, tienen las sustancias utilizadas.

Muelle

Esta es una de las prácticas sexuales más arriesgadas entre los jóvenes universitarios con efectos a largo plazo.

El “juego” consiste en varios hombres sentados en círculo con el pene erecto; una o varias chicas juegan a la penetración con uno y otro, hasta que uno de los chicos eyacula y pierde el juego.

Además del altísimo riesgo de contagiarse de alguna ETS, el muelle puede tener consecuencias a nivel afectivo-sexual. Por muy open mind que seamos, las relaciones sexuales intensas a una edad temprana, cuando no se tiene la madurez emocional para manejarlas, pueden afectar emocionalmente a personas muy jóvenes.

Asfixia erótica

También se clasifica dentro del BDSM, aunque esta actividad es más extrema. Mientras sea un juego donde nadie salga lastimado, todo irá bien. Pero cuando se impide el flujo del aire justo en el momento del orgasmo, es fácil dejarse llevar por el placer y no parar a tiempo, produciendo un desmayo o hasta la muerte. Se sabe de algunos casos de muerte por autoasfixia erótica accidental (también puede realizarse en solitario) al perder el control de la fuerza ejercida.

Conclusiones

Estos son solo algunos ejemplos de prácticas sexuales de riesgo, pero habrá muchas otras, ya que los jóvenes suelen ser bastante creativos cuando de experimentar se trata.

El sexo será parte de la vida universitaria nos guste o no, especialmente si los chicos estudian lejos de su lugar de origen. 

Las prácticas sexuales más arriesgadas entre los jóvenes universitarios y sus efectos a largo plazo pueden estar un poco más controladas si nos informamos bien, visitamos regularmente al médico, consultamos a un experto en salud sexual y cuidamos la salud afectivo-sexual y psicológica, además de la integridad física de los participantes. Y lo más importante, practica sexo seguro. ¡Nunca lo hagas sin condón!

Si necesitas ayuda no dudes en solicitar asesoría experta en el tema, podemos ayudarte con mucho gusto. Clic aquí.

¡Hasta pronto!

Artículo validado por el Dr. Jesse Jarrod Jimenez, Médico Especialista en Cirugía General, Urología, Andrología y Medicina Sexual de Boston Medical Group en México, Monterrey. 

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