La pedofilia es un tema que genera polémica, curiosidad y un alto nivel de repulsión en nuestra sociedad. La Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE 10) define a la pedofilia como la preferencia sexual por los niños prepúberes o puberales tempranos.

 

Quienes trabajamos en el campo de la sexología y la medicina sexual seguimos estudiando al respecto, tratando de encontrar sus causas y también alternativas de tratamiento, una tarea que hasta el momento no ha logrado los mejores resultados. Una de las hipótesis psicológicas de su etiología es que esta parafilia es la consecuencia de sufrir un abuso sexual en la niñez, dando lugar a un mecanismo de identificación con el agresor. Pero esta explicación, aunque podría fundamentar un comportamiento de abuso sexual infantil como una forma de expresar la violencia no procesada psicológicamente, quizás no sea suficiente para entender la atracción sexual por prepúberes. Es decir que si lo que queremos entender es la tendencia sexual y no solo el comportamiento, debemos buscar teorías más sólidas y profundas.

 

En ese camino es que nos encontramos con un artículo publicado por el Journal of Sexual Medicine en el 2018 titulado Hacia una comprensión del neurodesarrollo de la pedofilia, que arroja información bastante interesante para que ampliemos el panorama.

Este trabajo nos muestra cómo la tendencia científica actual es la de moverse hacia una explicación basada en alteraciones del desarrollo neurológico y potencialmente epigenética de la preferencia sexual pedofílica. Existe una creciente evidencia de que la propensión a la preferencia sexual pedófila comienza antes del nacimiento, con anomalías tempranas del desarrollo neurológico como resultado de diferentes eventos prenatales, que luego pueden ser moldeados por determinadas experiencias en el desarrollo infantil. Los estudios en curso sobre el origen biológico de la pedofilia incluyen desde la investigación basada en neuroimágenes hasta el examen de la estación del año en la que se produce el nacimiento para aclarar otros posibles factores de estrés del desarrollo neurológico.


A continuación destacamos algunas conclusiones de investigaciones neurológicas recientes acerca de las personas con preferencia pedófila:


-Unas características muy leves, consideradas a menudo como intrascendentes, asociadas con el desarrollo neurológico atípico. Un ejemplo extremo de esto serían las características faciales estereotipadas de un trastorno del desarrollo como el síndrome del alcoholismo fetal o un trastorno genético como el síndrome de Down.

 

-Estas características atípicas del desarrollo neurológico se estudiaron ampliamente en el Centro para la Adicción y la Salud Mental (Toronto, Ontario, Canadá). Estas publicaciones tempranas mostraron que los pedófilos tenían un coeficiente intelectual más bajo, mayor prevalencia de lesión cerebral traumática infantil y funcionamiento neuropsicológico atípico en comparación con personas no pedófilas.

 

-Las investigaciones del mismo centro sugirieron que los pedófilos tienen una estatura más corta que los individuos con preferencias sexuales típicas. En esa misma línea, otro estudio reciente demostró una longitud de las piernas más corta en los pedófilos, lo que es considerado como un marcador de estrés prenatal.


-Los datos de neuroimagen relativos a la pedofilia siguen evolucionando. Los estudios iniciales que analizaron datos de imágenes de resonancia magnética indicaron una disminución de la materia blanca en general en el cerebro de los pedófilos.

 

Debemos reconocer que es difícil investigar sobre la pedofilia, ya que muy pocos individuos admiten abiertamente esta preferencia sexual debido al estigma social y también a las posibles consecuencias negativas de sus actos. Y si la investigación es compleja, también lo es la terapéutica de estos casos, comenzando por la resistencia de los propios psicoterapeutas para establecer una relación de ayuda y empatía con los pacientes pedófilos. Además, no tenemos un protocolo de acción realmente eficaz.  Por eso nos parece importante seguir avanzando en las hipótesis neurológicas, ya que entender a la pedofilia como la consecuencia de un espectro de anormalidades del desarrollo neurológico ayudará a facilitar los esfuerzos preventivos en la atención prenatal temprana, brindando servicios sociales adecuados para niños y madres y además los respectivos esfuerzos de tratamiento para adultos que luchan con esta atracción parafílica.

 

Para finalizar, hacemos mención al Proyecto de Prevención Dunkelfeld iniciado en Berlín en el año 2005, que es realmente único en el sentido de que es un esfuerzo nacional destinado a prevenir el abuso sexual infantil dirigiéndose a individuos con preferencia sexual pedófila. Su tarea es la de proporcionarles intervención terapéutica anónima incluyendo la psicoterapia y -en ciertos casos- medicamentos para suprimir el deseo sexual. Más de 8.500 individuos se han acercado al proyecto desde su inicio, aunque muchos de ellos no han realizado tratamientos. Sería interesante replicar este modelo en el resto del mundo.  

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

Artículos relacionados

Sexualidad en la tercera edad

Tercera edad: Tiempo de oportunidades

Los factores del estilo de vida y la eyaculación precoz

Factores del estilo de vida y eyaculación precoz

Diabetes y sexualidad

Tratamientos para la Diabetes y sexualidad

Dificultades sexuales en pacientes cardiacos

Dificultades sexuales en pacientes cardíacos

La obesidad y la disfunción eréctil

Relación entre obesidad y disfunción eréctil

Dieta mediterranea

La dieta mediterránea mejora la función eréctil

Deje un comentario