Sabemos que el uso de condón reduce notablemente el riesgo de contagio de las infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas el VIH. Los sexólogos, educadores sexuales, comunicadores sociales y otros profesionales trabajamos hace décadas en campañas orientadas a que la población sexualmente activa tome consciencia de la importancia del uso del condón, con resultados francamente negativos.

Sabemos que el uso responsable del condón implica colocarlo desde el comienzo hasta el final de la penetración vaginal, y en todas las relaciones sexuales. Sin embargo, según estudios recientes solamente el 17% de los adultos norteamericanos heterosexuales con parejas múltiples lo utilizan de esta manera. A veces el condón no se usa en ningún momento, o solo se coloca al final de la relación, o se lo incorpora en algunas ocasiones basándose en dudosos criterios de selección: el bajo riesgo de embarazo, la confianza que despierte la otra persona, la atribución de que es alguien sano.

Para que los expertos puedan optimizar sus campañas de prevención, es fundamental comprender qué tan grave es la situación (es decir qué porcentaje de la población realmente se cuida y qué porcentaje no lo hace), y comprender los factores relacionados con la decisión de utilizar o no el condón.

Así es como nos encontramos con un estudio epidemiológico publicado en el Journal of Sexual Medicine en el año 2017, titulado Factores asociados con el uso de preservativos entre adultos sexualmente activos. Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar 2006-2010 y 2011-2013. Allí se describieron y analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar de los ciclos 2006 a 2010 y 2011 a 2013 en hombres y en mujeres de 18 a 44 años sexualmente activos, quienes declararon tener relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) en los últimos doce meses.

Los comportamientos sexuales de riesgo relacionados con el VIH en los últimos doce meses incluyeron relaciones sexuales con al menos cuatro compañeros del sexo opuesto; intercambio de sexo por dinero o drogas; sexo con un usuario de drogas inyectables; sexo con una persona VIH-positiva; sexo de una mujer con un hombre que previamente había tenido relaciones sexuales con un hombre; sexo de hombres con hombres; o sexo con una pareja que tuvo relaciones sexuales simultáneas con otras personas.

Por otro lado, uno de los factores más relevantes involucrados en el análisis es el estado marital de las personas. Como veremos más adelante, las diferencias en el uso del condón entre solteros o solteras en comparación con los hombres y mujeres casados o en convivencia, son bastante notables.

Veamos y analicemos las conclusiones más relevantes, considerando el uso del condón en el acto sexual anal o vaginal más reciente.

  • La prevalencia global del uso del condón fue del 24,8%. Sólo el 33,8% de los adultos con al menos una conducta sexual de riesgo informó el uso de un condón.
    Sólo el 46,4% de los hombres solteros (en comparación con el 14,7% de hombres casados ​​o con convivencia) y el 32,3% de mujeres solteras (en comparación el 14,1% de mujeres casadas o con convivencia) informaron usar condón en el encuentro sexual más reciente.
  • Las razones para el uso del condón fueron variables, dependiendo del estado civil. Los hombres y mujeres solteros utilizan el condón pensando más en la prevención del contagio de ITS y menos en el embarazo, y los hombres y mujeres casados o en convivencia están más motivados por la prevención de un embarazo no deseado.
  • El uso correcto del condón disminuye a medida que aumenta la edad, por lo tanto es importante enfocar las campañas de prevención no solo en los adolescentes, sino también en los adultos mayores.
  • En general, el uso del condón fue menos frecuente en el sexo anal que en el sexo vaginal, lo que habla de la desinformación acerca de esta conducta de riesgo que de hecho incrementa las posibilidades de contagio del VIH.
  • Las parejas heterosexuales suelen tomar la decisión de no usar condones por diferentes motivos, como la percepción del bajo riesgo de infectarse de VIH, la intención de tener hijos, el reemplazo de condones con otras formas de control de la natalidad o para aumentar la intimidad con sus parejas.
  • Sólo el 46% de los hombres solteros y el 32% de las mujeres solteras con comportamientos de riesgo sexual relacionados con el VIH informaron el uso de condones, y eran menos propensos a usar un condón en la última relación sexual en comparación con aquellos que no reportaron ningún comportamiento de riesgo sexual.

En conclusión, evitar los comportamientos sexuales de riesgo, limitar el número de parejas sexuales, usar el preservativo de manera correcta y hacerse las pruebas de las ITS son algunas de las medidas recomendadas para protegerse del VIH y disminuir la probabilidad de transmitir la infección a otras personas. Reforzar las campañas de prevención, aspirando a que no solo informen sino que también permitan tomar consciencia y cambiar actitudes y comportamientos, es vital.


Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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