No es falta de cariño. ¿Por qué los hombres se duermen después del sexo?

Ah, eso estuvo increíble, ¿verdad, mi amor?…amor…gordito…¡lo perdimos, doctor! Se quedó dormido…otra vez. ¿Por qué los hombres se duermen después del sexo? No es falta de cariño. Hay una razón para eso y no tiene nada qué ver con insensibilidad o desinterés por la pareja. Es biológico. Ocho de cada diez hombres se duermen después del sexo, según estudios. No hay por qué sentirse mal, aquí te diremos por qué los hombres se duermen después de tener relaciones sexuales.

 

Esta es la eterna queja de las mujeres. Probablemente tu pareja ya te ha dicho algo al respecto. Por qué en lugar de abrazarla, continuar con los arrumacos o iniciar una deliciosa plática después de tener sexo, te entregas a los brazos de Morfeo.

 

Sobra decir que para ellas, esta es una actitud totalmente descortés, poco romántica; pero los hombres, las más de las veces, no podemos evitarlo. Después de hacer el amor, las mujeres recargan pilas -también te explicaremos por qué-, mientras que los hombres caen noqueados y encima, ¡hasta roncan!

 

La respuesta a por qué los hombre se duermen después del sexo está en las hormonas y la química cerebral. Después de experimentar un orgasmo, el hombre entra en un “periodo de recuperación”, periodo refractario le llaman los científicos.  Su corazón ha latido más rápido, la sangre ha recorrido todo su cuerpo para llegar con fuerza al pene, los músculos se han contraído y relajado una y otra vez, tratando de contener la eyaculación hasta que la mujer llegue al clímax. ¡Eso es demasiado esfuerzo hasta para Superman! Esto sin contar con que las parejas suelen tener mayor actividad sexual por las noches, después de un largo día de trabajo, estrés, tráfico y desgaste físico. Es la hora en que el cuerpo pide ¡dormiiir! 

 

¿Y que dice la ciencia en favor de los caballeros? El website científico Live Science, ha publicado que durante el acto sexual, el cerebro segrega hormonas que inducen el sueño y hacen que el cuerpo se sienta relajado: serotonina, oxitocina, norepinefrina, vasopresina y óxido nítrico; además, después de un orgasmo, el cuerpo masculino segrega prolactina, esta es la principal culpable de estos “desaires”, señoritas, ya que produce la sensación de saciedad, por eso el deseo desaparece durante un rato. El cuerpo es sabio, resulta que los niveles de prolactina aumentan durante el sueño para permitir a los varones, alistarse para el siguiente round. 

 

Otra razón por la cual los hombres se duermen después de hacer el amor es porque la oxitocina y la vasopresina reducen el estrés, y aquí un dato muy agradable: estos químicos propician sentimientos de apego, confianza y amor (por eso las madres y los hijos las segregan cuando están juntos); de ahí la sensación de estar más unido a la otra persona después de tener relaciones sexuales. 

 

Luego del momento erótico, también se hace presente la melatonina, hormona cuya principal función es la de regular nuestro reloj biológico para el sueño. ¿Has oído hablar del ciclo circadiano? Los ciclos o ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un patrón diario, repetitivo, y están relacionados con la luz. Dormir de noche y estar despiertos durante el día, es un ejemplo de esto. Los patrones de sueño están determinados por los ritmos circadianos. Nuestro organismo produce melatonina durante la noche. Si a esto sumamos el total relax en el que entra el cuerpo, bueno, pues ya pueden ser un poco más comprensivas con sus bellos durmientes.

 

Que los hombres se duerman después del acto sexual es tan común, que incluso existen libros al respecto. Uno de ellos es Why do men fall asleep after sex? (¿Por qué los hombres se quedan dormidos después del sexo?), donde los autores Mark Leyner y Billy Goldberg aseguran que “el esfuerzo físico durante el sexo y después del clímax, agota los músculos del glucógeno productor de energía. Esto deja a los hombres con sueño. Como tienen más masa muscular que las mujeres, se suelen cansar más después de hacerlo que ellas”.

 

Tal aseveración no se ha podido comprobar científicamente. Sin embargo, sí es factible que exista una gran pérdida de energía a través de la eyaculación, ya que ésta es literalmente una explosión de sensaciones agotadoras. La revista Neuroscience & Behavioral Reviews publicó los resultados de una investigación donde se afirma que, después del sexo, el cerebro sufre un cambio en su actividad neuronal. La corteza prefrontal, región cerebral donde se genera el estado de conciencia (no en sentido filosófico, desde luego, sino fisiológico), se desactiva después del orgasmo, es por eso que los hombres -y según esta explicación científica, también las mujeres- quedan “desconectados” del mundo después de un encuentro amoroso sexual.

 

Aquí nos surge una pregunta muy elemental. Si el sexo da sueño, ¿por qué los hombres no se duermen después de masturbarse? Se nos ocurre que la autoestimulación puede ocurrir con más frecuencia durante el día, en ese ratito a solas con uno mismo. No sabemos si en realidad es así, lo que sí se sabe es que el cerebro segrega hasta cuatro veces más hormonas -particularmente, prolactina- durante un acto sexual con otra persona. He ahí la diferencia.

 

¿Las mujeres también se duermen después del sexo?

 

¿Qué pasa con ellas?, ¿no les da sueño?, si su química cerebral es la misma que la de los hombres, ¿por qué ellas no sienten ese deseo incontrolable de cerrar los ojos y abandonarse hasta el día siguiente?

 

Por supuesto que se relajan y también les da sueño…si es que llegaron al orgasmo. Para nadie es un secreto que los hombres son más propensos a alcanzar el clímax que sus compañeras, quienes muchas veces no llegan, andan bajas de deseo o peor aún, fingen.

 

Para entender lo que les pasa a las mujeres los minutos posteriores a tener relaciones sexuales, debemos saber para ellas, el sexo es una cuestión más emocional, una entrega, el momento en que se sienten más unidas a su pareja; a diferencia de los hombres que, aunque también experimentan sentimientos profundos, es una cuestión más física, una necesidad básica como comer o respirar, al menos así lo han manifestado millones de entrevistados en todas las encuestas que se realizan constantemente sobre lo que los hombres piensan del sexo.

 

A menos de que se encuentren tremendamente cansadas después de un largo día de batallar con niños, trabajo, tareas domésticas y otros problemas, las mujeres suelen desear que el momento de intimidad y comunión entre ambos, se prolongue. Es la situación ideal para platicar abiertamente de temas diferentes a los cotidianos, la ocasión para el apapacho, para escuchar palabras dulces o hasta fumarse un cigarrito, como en las películas francesas. Para ellas, el “after party” es tan importante como los juegos previos. Aún tienen la adrenalina a tope, por eso es cuando más sexys y seguras de sí mismas se sienten. Sobre esta base, es posible entender su molestia cuando el caballero de al lado, prefiere dormir. ¿No tienes nada qué decir?, ¿te aburriste?, ¿sólo querías eso y ya?, ¿dónde queda el amor?

 

De acuerdo con el Director de la Facultad de Psicología en la Universidad de Granada, sólo 45% de las mujeres se duermen después de tener sexo (contra 80% de los hombres), el resto (55%) recargan baterías, se sienten llenas de energía. Esto podría deberse a la capacidad multiorgásmica de las mujeres, ellas no necesitan de un periodo refractario, pueden seguir pidiendo más aunque el hombre esté totalmente agotado.

 

También hay estudios (Universidad de Michigan) que apuntan a que la naturaleza femenina es diferente a la de los hombres. Si una mujer ha descansado debidamente, tal vez dormido un poco más de lo habitual, estará más receptiva a los estímulos sexuales y puede tener la libido hasta 14% más alta. 

 

Sabiendo esto, vale la pena que hagamos un esfuercito extra para mantenernos despiertos, ¿no creen?

 

Ahora, no todo tiene por qué ser desacuerdo y molestia si los hombres se duermen después del sexo. De entrada, contra la naturaleza humana no hay otra cosa qué hacer más que aceptarla. 

 

Por otro lado, la Universidad de Aldright (Pensilvania) llevó a cabo un experimento cuyos resultados son sorprendentes: quedarse dormidos después de un encuentro sexual, es señal de que el amor es profundo.

 

Dijimos que los resultados eran “sorprendentes”… Si estás frunciendo el entrecejo, debemos explicar más ampliamente.

 

Hombres y mujeres sentimos básicamente lo mismo después de hacer el amor. Nos sentimos felices, relajados, amados. Es una sensación parecida a la de un niño cuando está en brazos de la madre; se siente seguro y tranquilo. 

 

Compartir la cama parece ser la mayor muestra de confianza que hay en una pareja. Es el lugar donde somos más vulnerables. Si viviésemos en la selva, rodeados de depredadores, dormir nos dejaría en una posición de peligro, ¿cierto?

 

“Compartir el sueño” puede tener un doble significado muy bello. Después de todo, la cama es el lugar donde llegamos al mundo, el lugar donde se genera una nueva vida, donde soñamos y nos despedimos de nuestros seres amados. No es raro que el mayor vínculo entre una pareja, las muestras más intensas de afecto y las grandes pláticas, ocurran precisamente ahí.

 

Si está bien o mal que los hombres se duerman después del sexo, seguirá siendo una discusión en la que tal vez, los hombres y las mujeres nunca nos pongamos de acuerdo. Lo que sí podemos hacer es ver lo importante que es el sexo para una vida completa y feliz.

 

Para poder disfrutar de un intenso encuentro sexual, debemos desprendernos de miedos, preocupaciones, rencores y prejuicios. Véanlo así, señoras y señoritas: si su hombre se queda dormido después del sexo, es una cuestión de química cerebral, por el esfuerzo de satisfacerlas pero sobre todo, porque sabe que está en el mejor lugar del mundo.

 

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