La sexualidad durante el embarazo

La sexualidad durante el embarazo es uno de esos temas cargados de falsas creencias y tabúes, que se sostienen tanto desde la perspectiva masculina como femenina. Lo cierto es que, a pesar de que en general -salvo casos específicos- no hay contraindicaciones médicas para limitar o suspender las relaciones sexuales, estudios previos han demostrado una disminución de la actividad sexual durante el embarazo y también en el período del posparto. Particularmente el tercer trimestre del embarazo se ha señalado como la etapa más problemática y disfuncional, sexualmente hablando.

 

Los factores que contribuyen a la disminución de la actividad sexual durante el embarazo incluyen malestar físico, temor a lesiones en el feto, pérdida de interés sexual, torpeza física, coito doloroso y percepción de falta de atractivo sexual por los cambios en la imagen corporal. Y la noticia más desafortunada es que el retorno a la función sexual después del embarazo puede durar hasta dos años. En ese sentido, el estudio de Aslan y colaboradores evaluó la frecuencia y la satisfacción de las relaciones sexuales en parejas antes y después del embarazo, y se encontró que los efectos físicos del mismo y del estrés de un nuevo bebé tuvo efectos duraderos. 

 

De todas maneras pensamos que existe una escasez de datos sobre la satisfacción sexual de las parejas durante el embarazo, y considerando la importancia de las relaciones íntimas para el bienestar emocional y la salud en general este tema merece -sin dudas- una investigación adicional. 

 

Por eso vamos a presentar un trabajo publicado en el Journal of Sexual Medicine del año 2019 titulado Estudio sobre el embarazo y las relaciones sexuales que involucra a mujeres y hombres (Estudio PASSION). Su objetivo era precisamente  evaluar la disfunción sexual y la actividad sexual en parejas heterosexuales durante el embarazo.

 

Se realizó un estudio transversal de una muestra de cincuenta y dos parejas casadas o en convivencia que se presentaron después de las treinta y cinco  semanas de gestación en una clínica ambulatoria de obstetricia o en la unidad de parto. Los participantes completaron un cuestionario demográfico y la encuesta Golombok-Rust Inventory of Sexual Satisfaction (GRISS, por sus siglas en inglés).  La encuesta GRISS es un cuestionario autoadministrado de veintiocho ítems que fue desarrollado por terapeutas para evaluar la disfunción sexual en una pareja heterosexual. Se les pidió a las parejas que respondieran preguntas de la encuesta en función de su experiencia durante todo el embarazo. 

 

Estos son los resultados más destacados:

 

-Se observó una diferencia significativa en los puntajes de evitación entre las mujeres y los hombres. Es decir que las mujeres evitaron el sexo más que los hombres, y además las mujeres también reportaron menos placer al tocar y acariciar mientras estaban embarazadas.

 

-Las mujeres describieron menos comunicación sobre el sexo que los hombres.

 

-Las mujeres reportaron mayor disminución de la sensualidad en comparación con los hombres. 

 

-El vaginismo fue más problemático durante el embarazo que antes, y también se reportó un aumento en la dispareunia (dolor en el coito), lo que podría estar relacionado con la evitación sexual de parte de las mujeres. 

 

-La frecuencia de las relaciones sexuales disminuyó en un porcentaje significativo de las parejas embarazadas, y este fue precisamente el problema que más enfatizaron las parejas que participaron en el estudio. 

 

-La menor frecuencia sexual no indica necesariamente abandono de la actividad sexual durante el embarazo. La mayoría de las parejas continuaron teniendo relaciones sexuales en el momento de la encuesta, de hecho el 65% eran sexualmente activas más de una vez por semana. El 65% de las mujeres y el 79% de los hombres informaron que había, a lo sumo, algunas semanas ocasionales sin sexo. 

 

-A pesar de esta disminución, la función y la satisfacción sexual en general en parejas embarazadas no se mostró afectada por el embarazo (salvo en lo referente al dolor en el coito).

 

En conclusión, el estudio proporciona datos interesantes para que tanto los médicos como los psicólogos discutan sobre todos estos temas con la pareja,  para así promover una comunicación erótica funcional y prevenir los efectos negativos de las creencias sexuales erróneas. Sería interesante además proponer un estudio que evalúe a las mismas parejas antes y después del embarazo, así como en las diferentes etapas del mismo.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología

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