Uso de pornografía en hombres sexualmente compulsivos

El comportamiento sexual compulsivo (CSB por sus siglas en inglés), también llamado en algún momento adicción sexual o deseo sexual hiperactivo, se caracteriza por la falta de control sobre la conducta sexual. En general los comportamientos sexuales compulsivos más comunes son la observación de videos pornográficos, sitios web de pornografía, masturbación en exceso, alto grado de promiscuidad sexual o consumo de prostitución. Las consecuencias son muy graves para quienes padecen este trastorno, que por cierto son hombres en su amplia mayoría. Cuando la sexualidad se sale de control y los comportamientos son producto de un impulso más que de una decisión consciente, el individuo experimenta toda una serie de desórdenes en diferentes áreas de su vida: sentimientos de culpa, baja autoestima, ansiedad, depresión, conflictos graves de pareja, problemas económicos, dificultades en el trabajo y las relaciones sociales, infecciones de transmisión sexual, entre otros.

A pesar de estas trágicas consecuencias, no tenemos muchos estudios neuropsicológicos que profundicen en los mecanismos cerebrales y cognitivos de estas personas en el momento en el que se produce la compulsión, sin lograr frenar a tiempo el comportamiento sexual inadecuado. Lo que sí sabemos es que aproximadamente el 20% de las personas sexualmente compulsivas presentan trastorno por déficit de atención, algo que parece relevante y que debiera investigarse más en detalle.

Una luz en el camino es un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2017, titulado Funcionamiento ejecutivo en hombres con sexualidad compulsiva y no compulsiva antes y después de observar un video erótico. Allí se plantea la hipótesis de que los hombres sexualmente compulsivos presentarían peor flexibilidad cognitiva y problemas en la toma de decisiones sobre algunas tareas neuropsicológicas después de la exposición a la estimulación sexual, en comparación con sus resultados antes del estímulo.

Con base en lo anterior, se realizó una investigación con treinta hombres con diagnóstico de compulsión sexual, y un grupo de control de otros treinta hombres sin esa alteración. El objetivo central era evaluar la flexibilidad cognitiva y la toma de decisiones en ambos grupos, antes y después de la exposición a un video erótico. La flexibilidad cognitiva fue investigada a través del Wisconsin Card Sorting Test y la toma de decisiones fue examinada a través del Lowa Gambling Task.

Los resultados confirmaron las hipótesis de los investigadores. En las evaluaciones basales –antes del estímulo sexual-, no se encontraron diferencias en la flexibilidad cognitiva entre ambos grupos, incluso los hombres sexualmente compulsivos presentaron respuestas más correctas que los controles. Para el proceso de toma de decisiones, no se observó una tendencia hacia la toma de decisiones más impulsiva en hombres sexualmente compulsivos en comparación con los del otro grupo. En la evaluación después de la exposición a la estimulación sexual visual, se encontró una mejor flexibilidad cognitiva después de la estimulación sexual en los hombres del grupo de control, en comparación con los participantes sexualmente compulsivos. Después de ver el video erótico, los controles mejoraron su desempeño en las pruebas, mientras que los participantes sexualmente compulsivos mantuvieron el mismo desempeño. Esto podría entenderse como la falta de un efecto de aprendizaje por parte del grupo sexualmente compulsivo cuando fueron sexualmente estimulados, similar a lo que ocurre en el ciclo de la adicción sexual.

El estímulo sexual, que en los hombres suele ser predominantemente visual o producto de su imaginación, altera entonces la capacidad de decisión y diferentes funciones neuropsicológicas en hombres sexualmente compulsivos. La investigación futura nos dará más precisiones al respecto, y nos permitirá ajustar la intervención psicofarmacológica apuntando a mejorar el desempeño de estas funciones alteradas. También los abordajes psicológicos cognitivos podrán mejorar el proceso de toma de decisiones, antes de que el estímulo sexual lo altere, y además apoyar el proceso de rehabilitación neuropsicológica en estos pacientes.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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