Uso de inyecciones intracavernosas en medicina sexual

La inyección intracavernosa (IC) es un recurso diagnóstico y terapéutico, y consiste en la aplicación de una droga vasoactiva (es decir que estimula la actividad circulatoria) y se aplica en los cuerpos cavernosos del pene. Su uso en medicina sexual no es novedoso, y data del año 1982 cuando el Dr. Ronald Virag presentó en ese momento la papaverina administrada para la disfunción eréctil. En esa época, los tratamientos para la disfunción eréctil se basaban en la terapia psicosexual, los implantes de prótesis peneanas, microcirugías vasculares en el pene y sistemas de vacío.

Varias décadas después, cuando para el manejo clínico de la disfunción eréctil se cuenta con muchos más recursos tras el lanzamiento del sildenafil –Viagra- en 1998, la IC sigue siendo una herramienta valiosa. De hecho, es una segunda línea de intervención, cuando la combinación de terapia psicosexual y las medicaciones orales no resultan eficaces. En ese sentido, encontramos un artículo publicado en el 2015 en Sex Medicine Review, titulado Inyección intracavernosa para el diagnóstico, evaluación y tratamiento de la disfunción eréctil: una revisión. Precisamente se trata de una revisión de artículos científicos sobre el tema, con el objetivo de obtener conclusiones acerca del uso de IC en medicina sexual.

Aquí presentamos los datos más relevantes del estudio mencionado.

  • Las drogas vasoactivas más utilizadas son alprostadil y papaverina, a veces combinadas con fentolamina.
  • En el diagnóstico de la disfunción eréctil, la IC en conjunto con el ultrasonido doppler color peneano y el uso de estímulo erótico visual, permite detectar anomalías vasculares como insuficiencia arterial o fuga venosa.
  • La evaluación de la disfunción eréctil utilizando la IC no es obligatoria debido a la efectividad de las medicaciones orales. Sin embargo, puede ser útil en la terapia para los pacientes con baja respuesta a estos medicamentos, también se utiliza con frecuencia cuando existen antecedentes de trauma pélvico o abuso de drogas, antes de intervenciones quirúrgicas para el tratamiento de la enfermedad de Peyronie, y para diferenciar las causas orgánicas de las psicógenas.
  • Los llamados los inhibidores de la PDE5 (sildenafil, vardenafil, tadalafil) han sido considerados como el tratamiento de primera línea para la disfunción eréctil, por lo tanto el tratamiento con IC es una opción de tratamiento de segunda línea importante en pacientes con contraindicaciones, efectos secundarios graves o respuestas bajas a las medicaciones orales. Las contraindicaciones más comunes para el manejo de los inhibidores orales de la PDE5 incluyen un infarto de miocardio reciente, terapia con nitrato concurrente y enfermedad cardiovascular de alto riesgo. Encontramos una respuesta deficiente a estas medicaciones en pacientes con enfermedad vascular periférica grave, diabetes mellitus y cirugía reciente de próstata, por lo tanto son buenos candidatos a la IC.
  • Los inhibidores orales de PDE5, a veces en combinación con un dispositivo de erección de vacío, suelen considerarse como la primera opción de rehabilitación peneana para pacientes que han sido sometidos a una prostatectomía radical. Sin embargo, la terapia IC es una opción importante de segunda línea para la rehabilitación de estos pacientes y como tratamiento inmediato de la disfunción eréctil. Los estudios sugieren que cuanto antes se inicie el trabajo de rehabilitación, mejor es el pronóstico.
  • Las contraindicaciones para el tratamiento con IC incluyen antecedentes de hemoglobinopatía, diátesis hemorrágica o priapismo idiopático. La enfermedad de Peyronie es una contraindicación relativa debido al mayor riesgo de fibrosis del pene asociado con IC. Además, los pacientes con deficiente destreza manual, mala agudeza visual y obesidad mórbida no son buenos candidatos para terapia IC. Los pacientes con trastornos psiquiátricos graves que pudieran abusar del tratamiento con IC también deben ser excluidos del tratamiento.
  • La tasa de abandono para el tratamiento con IC es relativamente alta, y puede estar asociada con priapismo, equimosis, formación de hematomas y fibrosis del pene.
  • Los pacientes deben ser informados sobre los beneficios y limitaciones de la terapia IC antes de comenzar el tratamiento con el fin de reducir al mínimo las tasas de deserción del tratamiento.

Son necesarios estudios adicionales para comprender mejor los posibles beneficios a largo plazo de la terapia IC, y también cómo plantear de manera eficaz el programa de rehabilitación del pene después de la prostatectomía radical.


Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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