Sexo y amor en adultos mayores

La sexualidad en los adultos mayores ha sido objeto de múltiples mitos y tabúes, así como de formas explícitas o sutiles de degradación. Pero la realidad es que no solo la actividad sexual coital, sino los juegos eróticos y los acercamientos físicos tiernos forman parte de la calidad de vida de las personas que pasaron la barrera de la tercera edad.

En general las investigaciones sobre el comportamiento sexual en los adultos mayores se limitan a las disfunciones sexuales, la frecuencia sexual y la satisfacción sexual. No abordan otros aspectos esenciales del ser humano independientemente de la edad, como las preferencias eróticas, el enamoramiento y el contacto afectivo. Con respecto a este último punto, el afecto ha sido descrito en general como más importante para los adultos mayores casados que la misma actividad sexual. Es decir pensamos que las relaciones íntimas en esta población se van tornando más cariñosas y menos eróticas y sexuales.

Por fortuna la ciencia toma cartas en el asunto, y así es como llegamos a un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2017, basado en un relevamiento de datos realizado entre los años 2009 y 2012 en los Países Bajos. Su título es Actividad sexual y ternura física en adultos mayores: Prevalencia transversal y características asociadas.

En el llamado Estudio Rotterdam se evaluó la actividad sexual y la ternura física (como los besos o las caricias) en los últimos seis meses en 2.374 hombres y mujeres de 65 años de edad, sin demencia, que viven en los Países Bajos.

Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que la sexualidad y el cariño no se terminan con la jubilación. La gran mayoría de los participantes que estaban en pareja habían experimentado ternura física en los seis meses previos (83,7% de los hombres y 82,9% de las mujeres), y casi la mitad habían tenido actividad sexual (49,5% y 40,4% respectivamente).

En relación a los adultos mayores que no tenían pareja estable, muy pocas mujeres reportaban actividad sexual (1,3%) o ternura física (5,2%), mientras que las cifras fueron un poco más altas para los hombres (13,7% y 17,1%)

En otras palabras, casi la mitad de los adultos mayores con pareja participaron en la actividad sexual y más de dos tercios en la ternura física, pero en cambio muy pocos adultos mayores sin pareja tuvieron estos comportamientos.

Concluimos entonces que el mayor obstáculo para una sexualidad activa y un intercambio afectivo en una edad avanzada es la falta de pareja, lo que afecta particularmente a las mujeres.

Los adultos mayores que indicaron actividad sexual y contacto afectivo más frecuente en general eran los de menor edad (entre 65 y 75 años), mayor apoyo social, comportamientos más saludables y una mejor salud física y psicológica.

Definitivamente debemos abandonar los prejuicios, incluyéndonos a los profesionales del campo de la salud. Es importante no pensar a priori que una persona adulta mayor no está interesada en el placer sexual, en formar una pareja o incluso en enamorarse. Sugerimos entonces abordar de manera directa y clara el tema de la sexualidad con los pacientes ancianos, y reforzar ciertos puntos como el placer, el sexo seguro y la función sexual normal y patológica. Si el profesional médico o psicólogo no está cómodo con el manejo de las cuestiones sexuales, es importante que derive al sexólogo para que sus pacientes no pierdan la oportunidad de disfrutar de su sexualidad y del contacto afectivo.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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