Revisión de los tratamientos de eyaculación precoz

Considerando que este tema es el que genera mayores interrogantes y consultas en los hombres –incluyendo a los lectores de nuestro blog de salud masculina-, decidimos retomarlo basándonos en una fuente distinta a la utilizada habitualmente. En este caso acudimos al Asian Journal of Andrology, que en el 2012 publicó el artículo Nuevos conocimientos sobre la eyaculación precoz: una revisión de la definición, clasificación, prevalencia y tratamiento.

 

Si bien el artículo tiene algunos años, plantea debates vigentes al día de hoy y da un interesante panorama de los diferentes tratamientos para este problema.

 

Pareciera a priori que definir a la eyaculación precoz es sencillo, y de hecho los hombres que la padecen tienen algo en común: perciben que eyaculan más pronto de lo que desean. Sin embargo, todavía no tenemos un criterio unificado acerca de la definición, por lo tanto los datos de prevalencia quizás no sean tan exactos o incluso exageren la realidad. De hecho la mayor parte de las cifras epidemiológicas arrojan que entre el 20 y el 30% de los hombres presentan eyaculación precoz.

 

Con el fin de superar estas dificultades, se reunió el comité ad hoc de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM), y los expertos internacionales en eyaculación precoz coincidieron en que es necesario considerar el tiempo transcurrido desde la penetración vaginal hasta la eyaculación, la incapacidad para retrasar la eyaculación y las consecuencias personales negativas resultantes del problema. En consecuencia, este comité definió la eyaculación precoz de por vida o primaria como una disfunción sexual masculina caracterizada por:

 

-La eyaculación que siempre o casi siempre ocurre antes o dentro de aproximadamente un minuto de penetración vaginal.


-La incapacidad para retrasar la eyaculación en todas o casi todas las penetraciones vaginales.


-Las consecuencias personales negativas como angustia, molestia, frustración y/o la evitación de la intimidad sexual.


Desafortunadamente, incluso esta definición no cubre todos los aspectos del problema, por ejemplo: las actividades sexuales que no sean relaciones sexuales vaginales, como es el caso de los hombres homosexuales; los hombres que eyaculan después de un minuto de relaciones sexuales vaginales pero igual sienten que no tienen el control que ellos o su pareja esperan; los hombres que ocasionalmente eyaculan de manera rápida o los que desarrollaron el problema en algún momento de su vida (eyaculación precoz secundaria). Entonces, se necesitan más estudios para desarrollar definiciones más precisas y abarcadoras.

 

Por otro lado, la búsqueda de ayuda profesional es mínima en comparación con los datos de prevalencia: pocos hombres acuden al médico, al psicólogo o al sexólogo buscando soluciones para demorar los tiempos de la eyaculación. Además de la vergüenza, los tabúes y la misma ansiedad que genera la situación, la mayor parte de los hombres buscan ayudas en internet, se automedican, o creen que el problema se resolverá de manera espontánea. Para que tomen la decisión de buscar ayuda profesional, es fundamental que sepan cuáles son los tratamientos basados en la evidencia científica con los que contamos en la actualidad.

 

Tratamientos para la eyaculación precoz


Una encuesta reciente de residentes de urología demostró que, aunque aproximadamente el 15% de los pacientes que acuden a las clínicas se quejan de eyaculación precoz, ellos aún no siguen las recomendaciones de las pautas de tratamiento actuales. Esto indica una capacitación insuficiente en sexualidad y sexología durante los programas de residencia en urología.  

 

Actualmente contamos con muchas opciones de manejo potencialmente efectivas, que además pueden complementarse entre sí para una mayor eficacia y satisfacción del paciente.

 

Integración del tratamiento médico y psicológico

 

La recomendación de los protocolos actuales es coordinar el tratamiento médico con el psicológico (focalizado en los síntomas sexuales). De acuerdo a la evidencia, la farmacoterapia es superior para reducir los síntomas de eyaculación precoz en comparación con el tratamiento psicológico solo. Sin embargo, los problemas y mecanismos psicológicos pertinentes no deben pasarse por alto, y es importante tratar por ejemplo los niveles de ansiedad por el rendimiento y modificar los hábitos sexuales disfuncionales para una solución definitiva del problema.


Los métodos de terapia de la conducta incluyen la técnica de “parada y arranque” y la del “apretón”. Otra posible terapia, cada vez más recomendada por los médicos, son los ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico. Todos estos enfoques de terapia del comportamiento tienen el potencial de ser beneficiosos cuando se combinan con el tratamiento farmacológico.

 

Métodos tópicos


Los métodos tópicos son una modalidad de tratamiento local simple, siendo la crema de lidocaína-prilocaína la más estudiada. En un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, la crema de lidocaína-prilocaína al 5% aumentó significativamente los tiempos del coito. Recientemente, se ha desarrollado un nuevo aerosol que contiene lidocaína y prilocaína. Los resultados de los estudios indicaron que la duración de la penetración vaginal aumentó 6.3 veces.

 

Tratamientos orales

 

De las modalidades de tratamiento oral, los antidepresivos serotoninérgicos se consideran la base del tratamiento. Se ha encontrado que la serotonina ejerce una función inhibidora en la eyaculación a través de varias vías descendentes, y este proceso se ve potenciado por los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Es importante tener en cuenta que el retraso en la eyaculación puede comenzar unos días después de la ingesta diaria de los ISRS, y la demora máxima no es evidente hasta después de una o dos semanas de tratamiento.


Entre los diversos ISRS, se ha encontrado que la eficacia de la paroxetina en el tratamiento de la eyaculación precoz es superior a la fluoxetina, la clomipramina y la sertralina.

 

Se ha demostrado que un ISRS recientemente desarrollado, la dapoxetina, aumenta el tiempo de penetración vaginal en un promedio de tres minutos, con efectos secundarios limitados y tolerables. Por lo tanto, este agente se maneja como una opción de tratamiento a demanda para la eyaculación precoz.


Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 tienen algún potencial para usarse en el tratamiento de la eyaculación precoz. En un estudio bien diseñado, se demostró que el sildenafil aumenta la confianza, la percepción del control eyaculatorio y la satisfacción sexual general, y disminuye el tiempo refractario para lograr una segunda erección después de la eyaculación en hombres con este problema, pero sin un cambio significativo en la duración del coito. En contraste, otro estudio encontró que el sildenafil mejoró significativamente los tiempos y la satisfacción, y redujo la ansiedad general en comparación con varios ISRS.


El tramadol, un opioide que se usa como analgésico, ha demostrado ser eficaz para el tratamiento bajo demanda de la eyaculación precoz en varios estudios controlados con placebo.

 

Otros métodos de tratamiento

 

Hay varios métodos no convencionales que se han estudiado como tratamiento de la eyaculación precoz. Comenzando por la medicina china, algunos estudios demostraron que la acupuntura, aunque es menos efectiva que la paroxetina diaria, tiene un efecto significativamente más fuerte sobre el retraso de la eyaculación que el placebo.


La cirugía es otra posible opción de manejo no convencional. Varios autores han informado sobre la neurotomía selectiva del nervio dorsal, o la eliminación del prepucio como tratamiento de la eyaculación precoz. Sin embargo, el papel de las cirugías en el tratamiento de la eyaculación precoz requiere de mayor evidencia.


En resumen, las causas de la eyaculación precoz requieren de una mirada integral que contemple los diferentes factores intervinientes. Por lo tanto, el tratamiento de un paciente con este problema es complejo y puede requerir de una combinación de varios de los enfoques de tratamiento recién expuestos. Para decidir un plan de tratamiento, el médico debe considerar la gravedad de los síntomas, evaluar los efectos secundarios, las expectativas del paciente e incluso involucrar a su pareja en el proceso.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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