Pérdida de peso y salud sexual

Uno de los temas que tratamos en este blog es el de la relación entre la sexualidad y la obesidad. Y nos tomamos el atrevimiento de seguir insistiendo en esta problemática ya que la obesidad es una epidemia global que afecta negativamente al bienestar físico, emocional y psicosocial de los individuos. Aproximadamente mil millones de personas en todo el mundo tienen sobrepeso y trescientos millones son obesos.

El vínculo entre la obesidad y la función sexual es complejo y podemos analizarlo desde diferentes ejes:

  • Efectos directos del tejido adiposo.
  • Efectos de las comorbilidades fisiopatológicas.
  • Efectos mediados por factores psicológicos.

En este artículo vamos a enfocarnos en dos aspectos puntuales: cómo afecta la obesidad en la sexualidad de hombres y mujeres, marcando algunas diferencias. Y también en qué medida el proceso de bajar de peso podría repercutir favorablemente en la función y satisfacción sexual.

Con la misión de divulgar el conocimiento científico, que tratamos de cumplir al máximo, llegamos a un trabajo publicado en Sexual Medicine Reviews en el año 2017. Su título es Función sexual, obesidad y pérdida de peso en hombres y mujeres. La investigación se basó en una búsqueda y revisión exhaustivas de bases de datos biomédicas, fisiológicas y psicológicas para integrar los hallazgos sobre la obesidad, la pérdida de peso y la función sexual. A continuación vamos a resumir los hallazgos más relevantes del estudio.

  • En los hombres, la función eréctil es el aspecto de la respuesta sexual más afectada por la obesidad. El tejido adiposo podría disminuir el deseo sexual y la erección en los hombres a través de sus efectos sobre las hormonas esteroides-aumento de estrógenos y disminución del andrógeno- y disminución de la disponibilidad de óxido nítrico y respuesta endotelial.
  • En las mujeres, los efectos son mucho menos claros: los efectos endócrinos directos del tejido adiposo pueden tener poco o ningún impacto negativo sobre su función sexual, y la obesidad parece no tener un efecto aparente sobre la disponibilidad de óxido nítrico.
  •  Analizando lo anterior, son significativas las diferencias en la fisiología, los efectos bioquímicos de la obesidad y la vulnerabilidad a la presión psicosocial para hombres y mujeres. La evidencia actual sugiere que los hombres son más vulnerables a los efectos bioquímicos y las complicaciones de la obesidad, mientras que las mujeres son más vulnerables a sus efectos psicosociales. Por eso es que se deberían desarrollar modelos de tratamiento con enfoques distintos en ambos casos.
  •  La pérdida de peso y la actividad física pueden mejorar el funcionamiento sexual en los hombres, y las investigaciones nos dan algunas pruebas que sugieren que cada una imparte un efecto único e independiente. Por ejemplo, un gran estudio epidemiológico informó que la actividad física puede disminuir las probabilidades de disfunción eréctil en aproximadamente un 30%, al aumentar el flujo sanguíneo y mejorar el recuento de lípidos.
  • Se han examinado los tratamientos dietéticos de pérdida de peso y sus efectos sobre la función sexual en mujeres. Un estudio de más de trescientas mujeres obesas con una edad promedio de 53 años evaluó los beneficios de la pérdida de peso a través de intervenciones como la ingesta calórica consciente, la medicación para bajar de peso y el aumento de la actividad física. La pérdida de peso y la disminución del IMC en estas mujeres se asociaron con mejorías en la excitación y el orgasmo.
  • La pérdida de peso podría mejorar la respuesta sexual a través de múltiples vías: los efectos bioquímicos positivos (por ejemplo, endócrinos) resultantes de la disminución del tejido adiposo; la mejora en la salud general y la disminución de los efectos negativos de enfermedades asociadas a la obesidad como la enfermedad cerebro vascular, la diabetes y el síndrome metabólico; y también mejoran los aspectos psicológicos como la autoestima, la confianza, la imagen corporal, la depresión y la ansiedad, lo que lleva a un mayor interés sexual y a una disposición más positiva hacia la actividad erótica.

En resumen, los profesionales de la salud y los terapeutas al trabajar con pacientes obesos o con sobrepeso que reportan problemas en su sexualidad, podrían ofrecer un apoyo muy relevante a nivel de información, diseño personalizado de tratamiento, motivación para llevar adelante el proceso y ayuda para cambiar el estilo de vida. Es fundamental entonces que los profesionales les transmitan a sus pacientes todos los beneficios que podrían alcanzar en su bienestar general y en su vida sexual al superar la obesidad.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

Artículos relacionados

La obesidad y la disfunción eréctil

Relación entre obesidad y disfunción eréctil

disfunción eréctil y terapia psicológica

La combinación de terapia psicológica y medicaciones orales en el tratamiento de la disfunción eréctil

Satisfacción sexual y calidad de vida

Satisfacción sexual y calidad de vida: una relación estrecha

Orgasmo en las mujeres

Las dificultades del orgasmo en las mujeres

Deje un comentario