Estamos viviendo un auge de las neurociencias, y sus conocimientos se aplican en ámbitos tan diferentes como el marketing, la psicoterapia, la sexualidad y el amor. Una herramienta como la imagen por resonancia magnética funcional (FMRI) utilizada en investigaciones muy actuales, nos ha dado información valiosa y de relevancia clínica que puede sernos de gran ayuda para comprender problemas relacionados con el amor y los vínculos de pareja.

Diferentes autores han hablado sobre el amor desde la psicología, por ejemplo Robert Sternberg quien desarrolló su célebre “pirámide del amor” y encontró una serie de combinaciones entre la intimidad, la pasión y el compromiso que a su vez dieron lugar a su teoría sobre los tipos de amor.

Desde la neurociencia y gracias a la FMRI, se han descubierto los circuitos de la corteza cerebral y regiones del cerebro que están asociados a los diferentes tipos o expresiones del amor. Precisamente encontramos un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2010, Neuroimagen del amor: evidencias del meta-análisis de FMRI, hacia nuevas perspectivas en medicina sexual, que recopila varios estudios de FMRI relacionados con formas de amor como el apasionado, el maternal, y el amor incondicional por personas con discapacidad intelectual.

En el artículo también se proporciona evidencia acerca de la relación existente entre el amor, la excitación sexual, el deseo sexual y la motivación sexual, así como el compromiso y la satisfacción sexual. De hecho algunos de los cambios neurobiológicos que ocurren en el amor tienen la capacidad de interactuar (estimulando o inhibiendo) con los correspondientes mecanismos neurológicos que activan la respuesta sexual. Yendo un poco más allá, los investigadores (en particular el reconocido Barry Komisaruk) también hallaron las regiones del cerebro relacionadas con el placer, las fantasías sexuales y las diferentes fases de la respuesta sexual (deseo, excitación y orgasmo).

La FMRI mide los cambios en el flujo sanguíneo y la oxigenación que se produce en el cerebro como respuesta a la exposición ante ciertos estímulos, generalmente visuales, como el rostro de la pareja o su nombre. En los estudios de neuroimagen del amor, estos estímulos se analizan en comparación con otro estímulo neutro, de modo tal de evaluar cuales son los circuitos que se activan en uno u otro caso.

El artículo mencionado revisó seis estudios que abarcaron a 120 participantes. Aquí tenemos algunas de las conclusiones más relevantes:

  • Bartels y Zeki, los primeros neurocientíficos que estudiaron el amor romántico y apasionado con FMRI, concluyeron que las imágenes de una pareja amada activaron las áreas dopaminérgicas del cerebro, asociadas con la euforia y la recompensa, incluyendo receptores de dopamina y oxitocina. Son las mismas regiones cerebrales que mostraron actividad mientras que las personas estaban bajo la influencia de fármacos que producían euforia, como la cocaína.
  • Otros estudios demostraron que en el amor maternal se activa la materia gris periacueductal (PAG), reacción que no se observó en el amor apasionado. El PAG recibe conexiones directas del sistema límbico (conocido como el “cerebro emocional”), y contiene una alta densidad de receptores de vasopresina relacionados con la unión materna.
  • En el amor incondicional, por ejemplo por un niño o adulto con discapacidad intelectual, se encontró la misma activación de la PAG que en el amor maternal.
  • El amor apasionado no se acota a una respuesta emocional, ya que activa funciones cognitivas complejas relacionadas con la corteza cerebral: procesamiento de emociones, recompensa, autoimagen y motivación. Estas mismas funciones también intervienen en la respuesta sexual.

Se abre todo un campo de estudio que incluso podría llegar a traducirse en alternativas farmacológicas para modular ciertos efectos colaterales que producen las relaciones de pareja a nivel emocional, o el mismo tratamiento de las disfunciones sexuales interviniendo en los circuitos del cerebro. Es importante entonces incluir estos conocimientos para un estudio más amplio e integral en las relaciones de pareja, y sus correspondientes aplicaciones en psicoterapia de parejas y medicina sexual.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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