Necesidades de salud sexual particulares en hombres que tienen sexo con hombres (HSH)

La medicina sexual y la terapia psicosexual tienen, en general, un enfoque heterosexista en sus procesos diagnósticos y en la intervención clínica. Considerando que las personas de los grupos denominados LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales) tienen unas características específicas en su mapa erótico y unas necesidades de salud sexual particulares, debemos pensar en un modelo médico ajustado a las mismas.  

 

En ese sentido, encontramos un muy interesante artículo en el Journal of Sexual Medicine del 2018 escrito por el Dr. Billy Cordon, titulado Comprender las necesidades de salud sexual de los hombres que tienen sexo con hombres.

 

El autor plantea la tarea de entender las necesidades sexuales de estos pacientes como una prioridad, de modo tal de mejorar el cuidado de la salud sexual de las poblaciones LGBTI. En su artículo se enfoca en una población en particular, los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Este término no se reduce a los hombres con orientación sexual homosexual, sino que incluye a aquellos con alguna frecuencia de contactos homoeróticos pero que no se identifican como homosexuales.


El primer paso para un abordaje terapéutico no heterosexista en pacientes HSH que nos consultan es hacer algo tan simple como preguntar, algo que los médicos no suelen hacer con la frecuencia suficiente. En una encuesta reciente de miembros de la Sociedad de Medicina Sexual de América del Norte, solo el 52% de los médicos indaga de forma rutinaria sobre la orientación sexual de sus pacientes. ¿Y cuáles son las razones para no preguntar? El 42% plantean que la pregunta es irrelevante para el cuidado de sus pacientes, y el 26% respondió que los pacientes lo revelarían si lo consideraban importante. Y el dato más significativo es que el 48% consideró que las necesidades sexuales de los HSH no eran diferentes a las de los hombres que tienen relaciones sexuales con mujeres. Considerando que estamos hablando de médicos expertos en salud sexual, no podemos esperar entonces cifras más alentadoras en médicos no especialistas.

 

Pero definitivamente la orientación sexual y las prácticas sexuales del paciente son bien importantes, y una buena razón pueden ser las pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual. Por ejemplo podemos tener una falla en el diagnóstico al no revisar a un paciente que podría tener gonorrea por vía rectal, solo por suponer que es un hombre con prácticas heterosexuales.

 

En el campo de la disfunción sexual en HSH también tenemos limitaciones teóricas en los criterios diagnósticos. A modo de ejemplo, las definiciones de disfunción eréctil y eyaculación precoz hacen referencia a términos como la penetración vaginal –y no incluye al coito anal-, y el cuestionario de la enfermedad de Peyronie está validado también para la penetración vaginal.

 

Las definiciones y criterios diagnósticos deberían entonces ajustarse a los HSH que pueden experimentar eyaculación precoz en diferentes situaciones como encuentros sexuales receptivos orales y anales, sin penetración vaginal. Y en relación con la disfunción eréctil, considerando que se requiere un 33% más de rigidez -o una rigidez de 8/10- para la penetración anal en comparación con 6/10 para la penetración vaginal, los criterios también deben ser más específicos.

 

Dejemos un momento la perspectiva del médico para pasar a la del paciente HSH.
Con frecuencia no revelan voluntariamente su orientación sexual debido a la homofobia imperante en nuestra sociedad, a veces asociada a la vivencia de diferentes experiencias negativas. Algunos estudios demuestran que entre el 35% y el 56% de ellos no habían revelado su orientación a sus respectivos médicos de atención primaria.

 

Conocer la orientación sexual del paciente también es relevante por razones de análisis psicológico. Por ejemplo la depresión, la ansiedad y el abuso de sustancias son factores psicológicos asociados significativamente a la disfunción sexual en los HSH. Un estudio de aproximadamente 124.000 heterosexuales en comparación con 12.000 no heterosexuales encontró que la ansiedad o depresión era 1.5 veces más prevalente en personas no heterosexuales, al igual que el abuso de sustancias o alcohol, y la prevalencia de intentos de suicidio 4.28 veces más alta.


Para comenzar a entender las necesidades sexuales de los HSH, es fundamental reforzar la educación incluyendo el entrenamiento a médicos y a agentes de salud, algo necesario considerando que diferentes estudios han demostrado que los médicos y otros trabajadores de la salud a menudo son homofóbicos.

 

Es necesaria una comunicación franca y asertiva, en un entorno de tranquilidad y comodidad, preguntando de manera natural a los pacientes sobre sus comportamientos sexuales de una manera rutinaria y desprovista de prejuicios. La Asociación Médica Americana y la Asociación Médica Gay y Lésbica han recomendado esta práctica. También es clave medir y recopilar datos sobre los HSH que sean de ayuda para generar cuestionarios validados y definiciones de disfunciones sexuales.


En resumen, estamos viviendo tiempos de inclusión y aceptación de la diversidad sexual, algo que se ha reflejado en los cambios culturales y jurídicos de nuestros países. La medicina y la psicología también deben acompañar ese proceso, ajustándose a las necesidades de estas poblaciones.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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