Mitos y verdades sobre la eyaculación precoz

En un interesante trabajo de investigación denominado Practical tips for sexual counseling and psichotherapy in premature ejaculation, los autores revisan los últimos avances en el tratamiento de la eyaculación precoz desde la psicología clínica. Particularmente la terapia cognitiva, cuyo objetivo es modificar conductas y sentimientos a partir del cambio de creencias, ha demostrado un alto nivel de eficacia en la tarea de trabajar con conceptos erróneos, que en este tipo de problemas son frecuentes.

Un mito es una creencia falsa, en este caso sobre sexualidad, que provoca consecuencias negativas a nivel emocional, de pareja, y por supuesto sexual. Un pensamiento erróneo puede producir ansiedad por el rendimiento, tristeza, temor al fracaso y sentimientos de culpa. Genera conflictos en la relación de pareja, que podrían evitarse tan solo teniendo la información adecuada. Y por supuesto, perpetúa un problema como la eyaculación precoz.

Vamos a revisar entonces los mitos más comunes acerca de la eyaculación precoz

La eyaculación precoz no es un problema frecuente. Siempre el hombre tiende a pensar que, cuando falla en la cama, le pasa solo a él. ¡Pero no es así! Según un estudio publicado en el 2010 en el Journal of Sexual Medicine, hasta el 30% de los hombres sufren de eyaculación precoz en algún momento de sus vidas.

La eyaculación precoz es de causa psicológica. Si bien es cierto que la mente tiene mucho que ver en este problema, diferentes estudios han planteado otros factores que pueden estar presentes, causando eyaculación precoz: alteraciones en neurotransmisores, prostatitis, infecciones de transmisión sexual, hipersensibilidad del glande, o incluso una predisposición hereditaria. Por lo tanto es necesario hacer un buen diagnóstico y plantear un tratamiento integral.

La eyaculación precoz es la consecuencia de un exceso de excitación. En realidad tiene más relación con un exceso de ansiedad, que aumenta la tensión muscular y acelera el camino al orgasmo.

Los juegos previos

Los juegos previos prolongados empeoran el problema. No es un tema de cantidad, sino del tipo de juegos previos al coito. Comenzar el acercamiento sexual con ansiedad y prisa, estimulando directamente la zona genital y pensando todo el tiempo en el control de la eyaculación, da lugar a un encuentro con un alto nivel de activación fisiológica. Se trata entonces de relajarse, acariciarse lentamente, conectarse con todos los sentidos, bajando el nivel de presión mental.

Distraerse es un buen método de control. Este método “folklórico” sostiene el problema, ya que lleva al paciente a desviar su atención respecto de sí mismo. De esta manera, la excitación aumenta sin que él lo note, y cuando toma consciencia ya no hay mucho que hacer. Es necesario concentrarse en las propias sensaciones, para sentir cómo la excitación aumenta y darle un manejo antes de que se pierda de control.

El hombre con eyaculación precoz es egoísta y piensa solamente en su propio placer. En general es exactamente al revés. La preocupación excesiva, casi obsesiva, por no complacer a la pareja, aumenta la ansiedad y produce el descontrol. Es importante entonces darse permiso para disfrutar, y ese será uno de los primeros pasos para aumentar los tiempos de las relaciones sexuales.

La buena noticia es que la eyaculación precoz tiene solución, y es un tratamiento combinado –médico, farmacológico y psicológico- que siendo abordado por especialistas tiene una eficacia muy alta.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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