Las experiencias adversas de la infancia y la vida sexual

Desde la psicología, y muy en particular desde la escuela psicoanalítica, se ha considerado que las experiencias infantiles traumáticas están en la base de diferentes problemas y trastornos psicológicos, incluyendo a los sexuales.

Los eventos adversos traumáticos de la infancia pueden ser no solo abusos sexuales, sino también maltrato físico y psicológico, abandono, descuido, exposición a la violencia conyugal o intimidación.

Esas experiencias emocionalmente negativas, si no son procesadas adecuadamente, dan lugar a diferentes síntomas –a veces una compleja combinación de los mismos como ansiedad, depresión, disociación- y sus efectos se hacen visibles en las relaciones de pareja y en la sexualidad.

Quienes trabajamos en sexología clínica sabemos por nuestra experiencia con pacientes que cuando se han vivido este tipo de episodios, y más cuando no se trata de hechos aislados sino acumulativos, es más probable que se afecte a la satisfacción sexual. Y para darle un marco más científico al tema, también encontramos investigaciones que sustentan esta hipótesis de trabajo. Llegamos a un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2017, titulado Experiencias adversas acumulativas de la infancia y satisfacción sexual en pacientes en terapia sexual: ¿Cuál es el rol de la complejidad de los síntomas?

Allí se exponen las conclusiones de una investigación realizada por la Universidad de Quebec en Montreal, con pacientes en terapia sexual. La muestra estaba compuesta por 307 hombres y mujeres mayores de 18 años. Los diagnósticos de estos pacientes, basados en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, cuarta edición (DSM-IV) incluyeron: trastorno de bajo deseo sexual (60%), disfunción eréctil (11%), trastorno orgásmico femenino (11%), trastornos sexuales por dolor (9,5%), eyaculación precoz (5%), trastornos orgásmicos masculinos (5%) y trastorno de excitación femenina (1,2%).

A todos los pacientes se les administraron diferentes pruebas: Escala de Satisfacción Sexual, Escala de Ajuste Diádico, Escala de la Experiencia en Relación Estrecha, Inventario de Depresión de Beck, Inventario de Síntomas Traumáticos y el Inventario de Síntomas Psiquiátricos. Las experiencias adversas de la infancia se midieron en base a una escala de 17 ítems elaborada a partir de diversas pruebas que evalúan maltrato infantil.

Las conclusiones del estudio, como era de esperar, son muy interesantes.

  • Los pacientes estudiados mostraron puntuaciones altas en los llamados síntomas complejos (una combinación de síntomas). Con respecto a los síntomas individuales, los resultados mostraron que el 23.2% de los pacientes estaban por encima del umbral clínico de disociación, el 46.8% por encima del umbral clínico para la depresión y el 51% por encima del umbral clínico de angustia psicológica. En cuanto a la complejidad de los síntomas relacionales, la mayoría de los pacientes reportaron apego inseguro y también angustia de pareja.
  • Las tasas de experiencias adversas en la infancia en pacientes en terapia sexual son más altas de lo esperado, y no solo se relacionan con abuso sexual sino con otro tipo de episodios negativos.
  • Las experiencias adversas en la infancia se relacionan contundentemente con síntomas complejos –individuales y relacionales- que a su vez afectan negativamente a la satisfacción sexual y a las relaciones románticas en el adulto.

Considerando que la terapia sexual psicológica o psico-sexual está orientada a abordar directamente los síntomas sexuales, aplicando técnicas cognitivo-conductuales que han demostrado ser eficaces, estos estudios abren un nuevo panorama. Por lo tanto, no se debe dejar de lado la exploración de los hechos de la infancia que marcaron a la persona, dando lugar a la angustia individual y de relación, y a diferentes síntomas que tarde o temprano también afectan al eje sexual.

Será necesario integrar en el tratamiento sexológico las diferentes técnicas para el abordaje de psicotraumas, y profundizar en la intervención más allá del manejo específico de la ansiedad de rendimiento, el rol de espectador y otros focos en los cuales los terapeutas sexuales ponemos normalmente la mayor parte de nuestra atención.


Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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