Las dificultades del orgasmo en las mujeres

Cuando comparamos la respuesta sexual masculina y femenina hallamos diferencias marcadas, especialmente en la fase de orgasmo. Mientras que para el hombre uno de los retos principales es controlar su excitación para demorar el momento de la eyaculación, en la mujer el objetivo es el contrario: abandonarse a las sensaciones placenteras de modo tal de alcanzar el tan deseado orgasmo. Dicho de otro modo, llegar a un orgasmo no es una tarea difícil para la mayor parte de los hombres, pero sí para ellas.

Aproximadamente una de cada cinco mujeres presentan dificultades para llegar al orgasmo (aunque algunas encuestas plantean que ocurre hasta en el 40% de los casos), y esas dificultades se reflejan en su ausencia o en un tiempo de estímulo o latencia demasiado largo para lograrlo.

Para la mayor parte de las personas, el orgasmo es uno de los momentos más placenteros de un encuentro sexual. Tal es así que alcanzar la cima del placer es incluso un factor que a posteriori estimula el deseo y afianza la relación emocional y el acople sexual de la pareja. De hecho cuando hablamos de la “satisfacción sexual”, la facilidad y la frecuencia para llegar al orgasmo se consideran factores de mucho peso.

Hablamos de anorgasmia primaria cuando la mujer presenta este problema desde el comienzo de su actividad sexual, a pesar de recibir un buen estímulo en su relación íntima: penetración vaginal, caricias genitales efectivas, sexo oral, uso de vibradores, entre otros. Al ser una situación crónica y no circunstancial, los niveles de frustración son cada vez mayores, en particular cuando existen planteos, presiones o incluso agresiones de parte de la pareja.

Un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine titulado Comprendiendo la dificultad orgásmica en mujeres analiza una encuesta de salud sexual realizada a través de internet a 866 mujeres mayores de 18 años. De estas mujeres, 416 reportaron algún nivel de dificultad orgásmica ante la pregunta “¿Tiene problemas o dificultades para alcanzar el orgasmo?”, mientras que las restantes 450 indicaron mínima o ninguna dificultad. El primer grupo a su vez se dividió en dos subgrupos: mujeres sin problemas de excitación sexual (219) y con problemas de excitación sexual (197).

En el estudio se hizo particular énfasis en tres aspectos: el tiempo o latencia del estímulo sexual hasta alcanzar el orgasmo; la dificultad o facilidad para alcanzarlo, es decir la sensación de autoeficacia; y el nivel de angustia que provoca la eventual dificultad orgásmica.

Las conclusiones que planteamos a continuación nos permiten entender mejor cuáles pueden ser los predictores del trastorno orgásmico femenino, es decir qué situaciones y condiciones hacen que el problema tenga mayores posibilidades de presentarse. Así, nos será más fácil conocer algunos medios evitar esta condición.

  • Las mujeres con dificultades de excitación –es decir para lubricar y dilatar su vagina ante el estímulo sexual– tienen más probabilidades de desarrollar problemas de orgasmo.
  • A medida que aumenta la edad, los problemas de orgasmo disminuyen. De modo tal que de alguna manera la mayor experiencia sexual y la madurez emocional permiten desarrollar recursos de autoconocimiento y asertividad sexual que mejoran la capacidad orgásmica femenina.
  • Las mujeres con dificultades con el orgasmo tienden a un mayor nivel de insatisfacción sexual con sus parejas, y aproximadamente la mitad de ellas reportan un nivel significativo de angustia o distrés. Esas emociones negativas, en la medida en que no se resuelven, profundizan el trastorno orgásmico y la insatisfacción sexual.
  • El tiempo promedio para alcanzar el orgasmo en las mujeres con dificultades en esta fase es de 16 a 20 minutos, aunque un 40% de ellas se demoran más de ese tiempo. Si la norma del hombre en el coito ronda los 5 a 7 minutos, entonces tenemos una brecha bastante marcada que redunda en la insatisfacción sexual de la pareja. Claro, no es la penetración vaginal el único camino para llegar a un orgasmo, por lo tanto cuando se dan estas diferencias se requiere del desarrollo de otras habilidades sexuales.

Concluyendo, es importante abordar terapéuticamente y a tiempo el trastorno de la excitación sexual, cuando se presenta, y enfocarse en la reducción de la angustia como una manera de prevenir la anorgasmia femenina.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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