Las diferencias de género en relación con los estímulos visuales

Desde la sexología hemos planteado infinidad de veces que el hombre es más visual que la mujer, y que además los estímulos visuales que más impactan en el deseo y la respuesta sexual masculina son las imágenes sexualmente explícitas. Por el lado de las mujeres, se les ha atribuido una mayor sensibilidad a los estímulos de tipo romántico que a los pornográficos.

 

Pero, ¿es realmente tan así? ¿O se trata de un estereotipo de género que no necesariamente refleja la realidad?

 

Con el objetivo de contar con el dato científico en relación con este tema, acudimos a un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el año 2018, titulado Diferencias de género en la atención automática a los estímulos románticos en relación a los estímulos sexualmente explícitos. Allí se presenta un interesante estudio realizado en Portugal, y sus respectivas conclusiones. Su objetivo fue ampliar la investigación previa sobre las diferencias de género en el procesamiento de los estímulos románticos en comparación con los sexualmente explícitos, mediante la inclusión de una tarea experimental destinada a medir la atención automática.


La atención automática o exógena permite la reorientación de la atención a ciertos estímulos considerados relevantes en un contexto determinado, en este caso los estímulos sexuales. Como para comprender el diseño de esta investigación, es importante destacar que en las tareas experimentales que miden la atención automática los participantes se dedican a una determinada tarea cognitiva mientras se presentan en paralelo estímulos emocionales distractores. Se espera entonces que los distractores afecten al rendimiento de los individuos en la tarea de atención.

 

En el estudio que presentamos, los estímulos románticos y sexualmente explícitos se seleccionaron como estímulos emocionalmente distractores, debido a su potencial para producir respuestas sexuales y emocionales específicas, de acuerdo al género de los participantes. Así es como las imágenes románticas y las sexualmente explícitas se mostraban como distractores mientras que los participantes se involucraban en una tarea cognitiva (la discriminación de letras) .


Participaron veintiséis mujeres y treinta hombres, todos estudiantes universitarios. Los criterios de inclusión fueron una edad mínima de 18 años, ser heterosexual y sin disfunción sexual. El estudio tuvo lugar en el SexLab de la Universidade do Porto. Se seleccionaron veinte imágenes románticas y veinte sexualmente explícitas de una base de datos portuguesa de imágenes de sexo. Mientras que las imágenes románticas se enfocaban en la interacción afectiva en una pareja (el personaje masculino y el femenino estaban vestidos, abrazados o besándose), las imágenes sexualmente explícitas mostraban a personas desnudas (un hombre y una mujer) realizando relaciones sexuales de coito vaginal o sexo oral de una manera pornográfica. Se informó a los participantes que se presentaría una letra (Z o N) a la izquierda o a la derecha de una imagen neutral, y se les indicó que presionen lo más rápido y exactamente posible para la tarea de discriminación de letras (es decir que discriminen Z o N) presionando las teclas correspondientes en el teclado. La presentación de la imagen del distractor se exhibió durante 150 milisegundos. Cada categoría de estímulo distractor se mostró cuatro veces en un orden aleatorio. Finalmente, después de completar la tarea de atención, se pidió a los participantes que calificaran las imágenes de cada categoría en:

 

-Valor emocional: ¿Hasta qué punto considera que la imagen es agradable?

-Excitación general: ¿En qué medida considera que la imagen despierta excitación general?

-Excitación sexual: ¿En qué medida considera que la imagen es sexualmente excitante?

Los hallazgos en esta tarea experimental no revelaron diferencias de género en el procesamiento de los estímulos románticos en comparación con los sexualmente explícitos, lo que sugiere que en un nivel de medición más automático (en contraste con el autoinformado) ambos sexos funcionan de manera similar.


Por otro lado, los datos de la tarea de autoinforme revelaron que aunque ambos sexos calificaron los estímulos románticos como menos excitantes sexualmente, los hombres consideraron que los estímulos sexualmente explícitos eran más excitantes que para las mujeres. Del mismo modo, las mujeres consideraron que los estímulos sexualmente explícitos eran menos excitantes que para los hombres.

 

Es probable que las mujeres hayan evaluado los estímulos sexualmente explícitos como menos excitantes que los hombres debido a que las imágenes mostradas pueden haber encajado más con las preferencias eróticas de los hombres. Pero también las restricciones sociales pueden haber ejercido alguna influencia en la evaluación abierta de las mujeres hacia los estímulos sexuales explícitos.

 

En síntesis, estos resultados se suman a las investigaciones previas al sostener que en los niveles más automáticos de evaluación no existen diferencias de género en el procesamiento de estímulos románticos comparados con los sexualmente explícitos. Sin embargo, han surgido patrones distintos cuando hombres y mujeres respondían a las preguntas realizadas por los investigadores, lo que nos hace suponer que podría haber una influencia de lo socialmente deseable y lo políticamente correcto.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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