La detección oportuna de la disfunción eréctil puede salvar vidas.

El desarrollo de la disfunción eréctil es atribuible a factores neuronales, vasculares, hormonales, metabólicos y psicológicos. Como tratamos en artículos anteriores, el hecho de que la disfunción eréctil se encuentra con mayor frecuencia en hombres con hipertensión, hiperlipidemia, síndrome coronario agudo, diabetes mellitus y síndrome metabólico, sustenta la hipótesis de que esta enfermedad es un marcador importante de riesgo cardiovascular futuro. Este tema ha sido profundizado en un estudio publicado en el 2016 en el Journal of Sexual Medicine titulado Enfermedad coronaria, diabetes y sexualidad en hombres. Este trabajo releva diferentes estudios al respecto, y resume las recomendaciones para los médicos que reciben en consulta a pacientes con disfunción eréctil.

 

En una investigación a largo plazo realizada en Australia occidental, se evidenció que los hombres con disfunción eréctil tienen un riesgo cardiovascular siete veces mayor en comparación con los hombres sin esta enfermedad. Por lo tanto no es sorprendente que la prevalencia de disfunción eréctil sea mayor en pacientes con enfermedad cardíaca, y se ha encontrado que oscila entre el 42% y el 75%.


Analizando los diferentes factores de riesgo, la hiperlipidemia contribuye a la disfunción eréctil a través de la disfunción endotelial, afectando la relajación del músculo liso cavernoso. De hecho los estudios poblacionales han demostrado que la dislipidemia y la obesidad son los principales factores de riesgo para la disfunción eréctil. Según diferentes trabajos, aproximadamente entre el 26% y el 70% de los hombres con disfunción eréctil tenían un aumento del colesterol sérico.


Por otro lado, los investigadores Curkendall y Glasser encontraron que el 18% de la población estudiada que presentaba disfunción eréctil tenía hipertensión no diagnosticada. En general, la disfunción eréctil es dos veces más común en hipertensos que en hombres con tensión arterial normal, y además su gravedad es mayor.

 

Veamos ahora unas recomendaciones para los médicos basadas en la Consulta Internacional Sobre Informes de Medicina Sexual:


-La detección de la disfunción eréctil brinda la oportunidad de disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

-La disfunción eréctil es un marcador de un aumento significativo del riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad arterial coronaria, accidente cerebrovascular y mortalidad por todas las causas.


-El riesgo de eventos coronarios asociados con la disfunción eréctil es mayor en hombres más jóvenes (30 a 60 años de edad).


-La disfunción eréctil tiene un riesgo similar o incluso mayor de valor predictivo para los eventos cardíacos que los factores de riesgo tradicionales como son los  antecedentes familiares, infarto de miocardio, tabaquismo e hiperlipidemia.


-La disfunción eréctil a menudo ocurre en presencia de enfermedad arterial coronaria silenciosa, con una ventana de tiempo desde el comienzo de la disfunción a un evento arterial coronario de dos a cinco años.


-Cuanto más grave es la disfunción eréctil, mayor es el grado de riesgo de enfermedad arterial coronaria, su posible gravedad y el riesgo de enfermedad arterial periférica.

-La modificación del estilo de vida generalmente se recomienda como el parte del tratamiento de primera línea para corregir la disfunción eréctil y disminuir el riesgo cardiovascular, pero la evidencia sugiere que esto podría ser efectivo solo en hombres sin comorbilidades cardiovasculares establecidas.

 

-Estudios recientes han sugerido que los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, los medicamentos de primera línea para tratar la disfunción eréctil, podrían disminuir la mortalidad cardiovascular a través de mecanismos múltiples, predominantemente relacionados con la función endotelial mejorada.

 

La recomendación final a los médicos es la de no caer en el prejuicio de que la disfunción eréctil es siempre de causa psicológica. Por lo tanto es necesario  realizar los diferentes estudios que permitan comprender su naturaleza y los factores de riesgo implicados en su desarrollo. De esta manera el tratamiento será más efectivo, y en algunos casos permitirá disminuir el riesgo de futuros eventos cardiovasculares y evitar la progresión de la gravedad de la disfunción eréctil. La evidencia sugiere que hay una ventana de tres a cinco años desde el inicio de la disfunción a los eventos cardiovasculares posteriores, por lo tanto no podemos pasar por alto la oportunidad de detectarlos.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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