Impacto en la calidad de las erecciones y ondas de choque

La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para mantener relaciones sexuales satisfactorias hasta la eyaculación, o hasta el cese de la estimulación erótica. Las causas de la disfunción eréctil puede ser vasculares, neuronales, anatómicas, hormonales, efectos secundarios de fármacos y/o psicológicas.

Como mencionamos en artículos anteriores, la disfunción eréctil se presenta muy frecuentemente en la población masculina en diferentes edades. El Massachusetts Male Aging Study informó una prevalencia general del 52% en hombres de 40 a 70 años, mientras que el estudio de Colonia estimó una prevalencia del 19,2% en hombres de entre 30 y 80 años.

La aparición de la disfunción eréctil se considera un signo de advertencia cardiovascular (posiblemente asociado con la disfunción endotelial generalizada) que aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y, en general, un mayor riesgo de mortalidad. Por lo tanto, requiere de un enfoque multidisciplinario personalizado para cada caso.

Para el tratamiento sintomático de la disfunción eréctil se ha recomendado el uso de terapias farmacológicas como los inhibidores de la fosfodiesterasa 5, vasodilatadores intracavernosos, tópicos o intrauretrales, así como tratamientos no farmacológicos como el uso de bombas de vacío. Sin embargo, aunque estas terapias han demostrado ser seguras y efectivas, no alteran la fisiopatología de la disfunción eréctil o el riesgo cardiovascular.

Por otra parte, se ha informado que la terapia de ondas de choque extracorpóreas de baja intensidad aplicadas a los cuerpos cavernosos de pacientes con disfunción eréctil de causa vascular, mejora la calidad de las erecciones al estimular la reparación de los vasos sanguíneos. Los resultados basados en la evidencia científica y en la práctica clínica son tan positivos que actualmente este tratamiento se considera una opción terapéutica de primera línea.

En ese orden de ideas, vamos a hacer referencia a un artículo publicado en Advances in Urology en el año 2017, titulado Impacto en la calidad de las erecciones después de completar un ciclo de tratamiento con ondas de choque extracorpóreas de baja intensidad en un grupo de 710 pacientes. Sus autores son médicos del Grupo de Investigación Clínica de Boston Medical Group: Héctor Corredor, José Pablo Saffón y Diana Cerquera.

Este estudio es, de los publicados hasta la fecha, el que involucró a la mayor cantidad de pacientes con disfunción eréctil tratados con terapia de ondas de choque extracorpóreas de baja intensidad.

El objetivo del estudio es evaluar la respuesta a la terapia de ondas de choque extracorpóreas de baja intensidad en un grupo de 710 pacientes con disfunción eréctil vascular orgánica, quienes fueron tratados en las clínicas de BMG de España y México.

Los pacientes estudiados eran mayores de 18 años con un diagnóstico clínico de disfunción eréctil vascular de más de tres meses y con una puntuación de rigidez de erección de tres o menos (lo que indica que no puede penetrar durante el coito). Después de la evaluación inicial y la consulta de diagnóstico, cada paciente recibió un tratamiento de cinco sesiones (una sesión por semana) de veinte minutos de ondas de choque. El puntaje de rigidez de erección se midió en tres etapas: antes de la primera sesión, al final de la última sesión y un mes después de la última sesión.

En el primer control después del tratamiento, 306 pacientes (43,1%) mostraron una mejoría en sus erecciones, 288 (40,6%) no informaron cambios y 116 (16,3%) empeoraron. La capacidad de lograr penetración en el coito aumentó de 26.8% a 44%. En el segundo control, un mes después del final del tratamiento, el 27.2% y el 23.4% de los pacientes mostraron una mejora en sus erecciones en comparación con el examen previo y la medición inicial, respectivamente. En la evaluación final, el efecto de mejora disminuyó ligeramente.

Los resultados en general muestran una mejora significativa en la disfunción eréctil en pacientes sometidos a terapia de ondas de choque de baja intensidad. El éxito de este tratamiento se basa en su seguridad y facilidad de aplicación, además de ser la única terapia que busca modificar la fisiopatología de la enfermedad.

Un hallazgo sorprendente fue la disminución general de los beneficios después de un mes de tratamiento, lo que sugiere la posibilidad de prolongar la terapia para obtener mejores resultados.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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