Nuestra satisfacción sexual está relacionada, entre otras cosas, con los hábitos de vida que tenemos. Y para una mejor calidad de la función eréctil y vascular, es esencial que tengamos en cuenta algunos aspectos a los que en general no prestamos mucha atención.

Un artículo publicado en el International Journal of Impotence Research titulado Lifestyle and metabolic approaches to maximizing erectile and vascular health, resume los cuidados fundamentales a tener en cuenta.

Dentro de esas rutinas que favorecen o perjudican a la sexualidad, podemos considerar algunas muy importantes como: la alimentación, la actividad física, el sueño, el manejo del tiempo libre, la vida social, el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

Dietas saludables y satisfacción sexual

Una alimentación sana y balanceada es la primera condición para un cuerpo y una mente saludables, y en ese sentido a veces vamos a requerir del asesoramiento de nutricionistas o incluso médicos expertos en obesidad, para adaptar la dieta a las circunstancias particulares. Es particularmente importante disminuir el consumo de grasas y azúcar en los alimentos. En el caso de enfermedades como la diabetes, así como cuando los niveles de colesterol o triglicéridos están por encima de los niveles normales, necesitamos de una dieta y un tratamiento específicos. Todos estos factores, reflejados frecuentemente en el incremento de la grasa abdominal, aumentan el riesgo de la disfunción eréctil.

Como complemento dietario, y siempre pensando en el estímulo del óxido nítrico –clave en la función eréctil-, se recomienda el consumo habitual de antioxidantes –como las vitaminas C y E y el mismo té verde-, omega 3 y ácido fólico. El médico es quien indicará las dosis recomendadas para cada persona.

Actividad física

La actividad física adecuada a la edad, género y características del cuerpo es un factor que cada vez se hace más importante para nuestra satisfacción sexual. El ejercicio produce un bienestar general y toda una serie de ventajas específicas que en su conjunto favorecen al desempeño sexual. De hecho la actividad física incrementa la producción del óxido nítrico y mejora la circulación sanguínea a nivel general y también en los cuerpos cavernosos del pene. Y por el contrario, el sedentarismo es un factor predisponente de diferentes enfermedades agudas y crónicas, lo cual va en desmedro de la satisfacción sexual.

La importancia del buen descanso

El sueño es otro de los hábitos realmente importantes, y quizás uno de los que menos ponemos en la balanza. Necesitamos descansar una determinada cantidad de horas –y eso también es específico a cada organismo- y que además sea un descanso de verdad, no solamente cerrar los ojos. Muchas enfermedades médicas y psicológicas parten de trastornos del sueño, incluyendo las disfunciones sexuales. Si el sueño no es realmente reparador, no dejemos de hacer las consultas respectivas para solucionar este problema (cada vez son más frecuentes las “clínicas del sueño” que dan un tratamiento especializado).

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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