Factores de riesgo de la disfunción eréctil

Sabemos que la disfunción eréctil está muy extendida y es considerada un importante problema de salud pública. Las proyecciones del conocido Estudio de Envejecimiento Masculino de Massachusetts sugieren que la disfunción eréctil podría afectar hasta a dieciocho millones de hombres en los Estados Unidos de América, y que habrá a nivel mundial ciento setenta millones más de hombres de entre 40 y 79 años con disfunción eréctil en 2025 que en 1995.

La disfunción eréctil puede deberse a diferentes causas, aunque en general las investigaciones se han enfocado en su etiología médica y orgánica. Sin embargo, no se debe descartar la importancia de los llamados factores de riesgo psicosociales. De hecho varios estudios  han informado una relación entre la disfunción eréctil y algunos de esos factores de riesgo como la depresión, el enojo y un rasgo de personalidad llamado dominancia.

Así es como llegamos a un artículo científico publicado en el American Journal of Epidemiology en el año 2000, titulado Relación entre los factores de riesgo psicosociales y la incidencia de la disfunción eréctil: resultados prospectivos del Estudio de Envejecimiento Masculino de Massachusetts.

El propósito de este estudio fue utilizar datos longitudinales del Estudio de Envejecimiento Masculino de Massachusetts para examinar si los síntomas depresivos, la expresión de ira o el rasgo de dominio contribuyen de forma independiente al riesgo de disfunción eréctil. El Estudio de Envejecimiento Masculino de Massachusetts es un estudio prospectivo de observación de la salud en hombres seleccionados al azar. Se encuestaron inicialmente 1.709 hombres, con su respectivo seguimiento a largo plazo.

A cada participante se le entregó un cuestionario autoadministrado sobre la actividad sexual, completado en privado, que incluyó preguntas relacionadas con la función eréctil. Con respecto a los factores de riesgo psicosociales se realizaron también pruebas específicas. La sintomatología depresiva se midió utilizando la Escala de depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos. La dominancia se midió usando la escala de dominancia de Jackson. La Escala de Expresión del Enojo de Spielberger se usó para medir la frecuencia con la que se experimentó la ira y también si la misma se expresó o se contuvo.

Veamos los resultados

El riesgo de disfunción eréctil en esta muestra se relacionó inversamente con el nivel de dominancia de los sujetos. Los hombres que obtuvieron puntajes altos o moderados en el dominio fueron aproximadamente dos veces menos propensos a desarrollarla en el seguimiento en comparación con los hombres con puntajes bajos de dominancia. Esta asociación puede deberse a la incapacidad de los individuos sumisos para hacer frente al estrés, lo que da lugar a cambios neuro-cardio-vasculares que podrían desempeñar un papel en el desarrollo posterior de la disfunción eréctil.

En relación con la variable de la ira y su expresión, los estudios previos han demostrado que la prevalencia de la disfunción eréctil está asociada con la misma. Por ejemplo los investigadores Bozman y Beck descubrieron que la tumescencia del pene era menor cuando un hombre estaba enojado que cuando estaba controlado. La literatura sobre la relación entre la ira y las enfermedades cardiovasculares respalda esta posibilidad, ya que la ira puede asociarse con el riesgo transitorio de infarto de miocardio.

Finalmente, la presencia de síntomas depresivos no se asoció con nuevos casos de disfunción eréctil en esta muestra de estudio. El efecto que los síntomas depresivos tienen en la disfunción eréctil puede ser transitorio y durar solo cuando alguien está deprimido. De este modo, la depresión mayor al ser más prolongada y con efectos crónicos en el estado de ánimo sí estaría más fuertemente asociada con la disfunción eréctil. La cuestión de si la disfunción eréctil conduce a la depresión, la depresión conduce a la disfunción eréctil y como cada una afecta a la otra es de gran interés para la comunidad urológica y permanece sin resolver.

En síntesis, este estudio nos muestra la importancia de evaluar a los pacientes con disfunción eréctil no solo desde la perspectiva médica, sino también considerando los factores psicosociales.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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