En las últimas décadas, y en particular a partir de la aparición en el mercado de Sildenafil (Viagra) en el año 1998, los tratamientos sexológicos masculinos se han manejado más con alternativas médicas, y los femeninos con intervenciones psicoterapéuticas. La reciente aprobación en Estados Unidos por parte de la FDA de la Flibanserina, un fármaco para aumentar el deseo sexual que está indicado en mujeres premenopáusicas, abre un nuevo horizonte y también el debate acerca del uso de medicamentos para tratar la disfunción sexual femenina.

Como seguramente la Flibanserina es el primero de varios tratamientos médicos que se vienen para los diferentes problemas sexuales de las mujeres, es pertinente poner en la mesa de discusión varios interrogantes y resolverlos a partir de datos científicos. ¿Qué patrón de mujeres están más dispuestas a aceptar tratamiento médico-sexológico, y cuales los rechazan? ¿Qué tipos de tratamientos médicos quieren las mujeres? ¿Qué cambios en su respuesta sexual esperan las mujeres con estas ayudas?

Buscando unas primeras respuestas, acudimos a una de nuestras principales fuentes, el Journal of Sexual Medicine, y en el 2017 aparece este interesante trabajo titulado Lo que las mujeres quieren: un estudio exploratorio sobre las actitudes de las mujeres hacia la sexualidad impulsada por la medicación, en una muestra de mujeres suizas. El objetivo de la investigación fue conocer a través de una encuesta exploratoria, las actitudes de las mujeres hacia la sexualidad estimulada por la medicación y el papel de los factores potencialmente asociados con estas actitudes, incluyendo el funcionamiento sexual, la calidad de vida sexual, la satisfacción en sus relaciones y la personalidad. Se tomó una muestra de 159 mujeres de 18 a 73 años de edad, quienes participaron de una encuesta en línea en la cual se administraron diferentes cuestionarios validados: el Inventario de Función Sexual Femenina, Cuestionario de Sexualidad y Calidad de Vida para Mujeres, Inventario Big Five de Personalidad, la Escala de Evaluación de la Relación, así como algunas preguntas relacionadas con el tema que se respondían en una escala Likert: “¿Estaría usted interesada en un medicamento que estimule su sexualidad?”, y “¿En qué situación usaría usted ese medicamento?”.

Estos son los resultados más significativos.

  • En respuesta a la pregunta de si estarían dispuestas a usar medicación para estimular su sexualidad, el 39% de las mujeres respondió que “definitivamente no estaba dispuesta a hacerlo”, mientras que el 55% estaba “bastante dispuesta” y el 6% “definitivamente dispuesta”. En el grupo de mujeres “definitivamente no dispuestas”, la razón principal fue “porque no quiero usar tal medicación” (45%), seguido de “porque estoy completamente satisfecha con mis niveles de deseo” (35%). Otro 10% temía los efectos secundarios, y el 5% no creía que este medicamento fuera efectivo para aumentar el deseo.
  • Se les preguntó a las mujeres que indicaron estar dispuestas a usar la medicación cuáles aspectos querrían mejorar, y la mayoría indicó: “aumentar la frecuencia del orgasmo” (46,8%), seguido de cerca de “aumentar la intensidad del orgasmo” (45,3%) y “aumentar el deseo sexual” (43.9%). Sin embargo, al indicar el efecto más importante, la mayoría de las mujeres querían el “aumento del deseo sexual” (27%).
  • Aproximadamente la mitad de las mujeres consideró un inicio de acción de “hasta 1 hora” del eventual medicamento como ideal, mientras que para el 41% fue “menos de 15 minutos”. Dos tercios de las mujeres consideraron una ventana de acción de “una hora” como ideal, y sólo el 7,2% indicó estar interesada en una acción a más largo plazo (más de un día).
  • Las mujeres que informan niveles más bajos de excitación, lubricación, orgasmo y satisfacción según el Inventario de Función Sexual Femenina, estaban más dispuestas a tomar medicación, pero no fue el caso para las mujeres que reportan bajos niveles de deseo o más dolor sexual.
  • Además, la mayor satisfacción de la relación de pareja se relacionó con menos voluntad de tomar medicación.

En conclusión, este artículo nos da información valiosa acerca del tipo de ayuda médica que espera recibir una mujer preocupada por su satisfacción sexual, y de hecho dos tercios de ellas estarían dispuestas a utilizar estos recursos. El deseo y el orgasmo son sus dos focos principales, de hecho son los motivos de consulta más comunes en la clínica sexológica femenina.

En la medida en que sigan avanzando las investigaciones de nuevas moléculas eficaces para tratar los problemas sexuales de las mujeres, tendremos más opciones para ofrecer y con seguridad aumentará el abanico de pacientes dispuestas a recibir tratamiento médico. Eso sí, una cosa no descarta a la otra. La medicina no reemplaza a la psicoterapia, al contrario, actúan de manera integrada para un mayor bienestar y salud sexual de hombres y mujeres.


Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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