Disfunción sexual femenina: Causas psicológicas y sociales

En un blog de salud masculina, no podemos dejar de abordar el tema de la sexualidad de la mujer, por su evidente importancia para ellas y sus parejas.

Así es como retomamos un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2016: La fisiología de la función sexual femenina y la patofisiología de la disfunción sexual femenina (Comité 13A). En uno de sus apartados aborda los Determinantes psicosociales de la función y disfunción sexual, proporcionando información científica actualizada para comprender por qué motivos se altera la respuesta sexual de las mujeres.

Durante los últimos años, en donde encontramos cada vez más trabajos sobre la sexualidad femenina, numerosos estudios han destacado el peso de las variables psicosociales en el funcionamiento sexual de las mujeres. En particular el estado de ánimo, los eventos traumáticos, los factores relacionales (particularmente en la pareja) y las variables de personalidad se han vinculado con la inhibición de la función sexual femenina. De todos modos sabemos que falta investigación basada en la evidencia acerca de la relación entre el funcionamiento sexual de las mujeres y las mencionadas variables psicosociales. Hecha esta salvedad, veamos un resumen de cada categoría de variables psicosociales y su impacto en la función sexual femenina.

Afectividad y respuesta sexual

Se ha demostrado que el estado de ánimo positivo influye favorablemente en el funcionamiento sexual. De manera similar, el afecto negativo se ha asociado de manera consistente con la disfunción sexual en las mujeres. Diferentes estudios destacan las relaciones significativas entre depresión, ansiedad y disfunción sexual.

Depresión

En un estudio de prevalencia realizado en los Estados Unidos con más de 31.000 encuestados, aproximadamente el 40% de las personas con trastornos de la excitación sexual también informaron tener depresión concurrente. La pregunta es si la depresión produce disfunción sexual, o si la relación es la inversa.

Ansiedad

Los trastornos de ansiedad también tienen una relación significativa con el funcionamiento sexual, de acuerdo con los testimonios de las mujeres. Sin embargo, su efecto no siempre es negativo. De hecho varios estudios han sugerido que la ansiedad puede facilitar la respuesta sexual. En una muestra de 606 mujeres, aproximadamente el 20% indicaron un mayor interés sexual cuando estaban ansiosas. Una explicación posible es que la activación del sistema nervioso simpático se relaciona con la activación de la respuesta sexual.

Estrés

Los resultados de la investigación han sugerido que los factores estresantes de la vida cotidiana están relacionados con problemas sexuales y menor satisfacción sexual en las mujeres. Además, los estudios de laboratorio sobre el estrés y el funcionamiento sexual han demostrado respuestas genitales significativamente más bajas durante un estímulo sexual en mujeres con niveles más altos de estrés crónico, en comparación con niveles bajos o medios de estrés. Por otra parte, los experimentos de laboratorio han demostrado que los niveles más altos de cortisol –liberado ante la respuesta de estrés- están significativamente relacionados con un desempeño sexual más deficiente y menor respuesta genital durante la excitación sexual.

Atención y distracción

Varios estudios recientes han demostrado que la atención centrada en el rendimiento durante la excitación sexual, disminuye significativamente la respuesta sexual fisiológica en las mujeres sanas. La inclusión de estímulos altamente distractores durante la excitación sexual en los experimentos de laboratorio, disminuyó la respuesta sexual en las mujeres.

Abuso sexual infantil y experiencias negativas tempranas

La literatura sobre el abuso sexual infantil y el funcionamiento sexual en la edad adulta indica que este trauma temprano está significativamente asociado con disfunción sexual en mujeres, y con respuestas genitales más bajas en un ambiente de laboratorio.

Aprendizaje y respuesta sexual fisiológica

Al examinar la respuesta sexual fisiológica en las mujeres, se ha demostrado que el aprendizaje producto de sus experiencias –tanto tempranas como de la adultez- tiene un impacto significativo en su respuesta genital. Por lo tanto la respuesta sexual puede ser modificada, y aquellas disfunciones basadas en respuestas condicionadas aversivas pueden ser extinguidas. Esto pone de relieve el potencial de los tratamientos dirigidos a respuestas aprendidas negativas, enfocados en introducir experiencias positivas de aprendizaje que mejoran el funcionamiento fisiológico.

En resumen, las investigaciones sugieren que los médicos y los psicólogos deben evaluar los problemas relacionados con el estado de ánimo, particularmente la ansiedad y la depresión, los factores estresantes diarios y las historias de abuso sexual infantil, en las terapias para tratar la disfunción sexual femenina. También debemos tener en cuenta las variables de relación y las características de personalidad que pueden afectar significativamente la respuesta sexual. En definitiva no podemos tratar a los pacientes desde un enfoque reduccionista, sino con un pensamiento y enfoque integral que contemple la relación mente-cuerpo al evaluar y modificar el funcionamiento sexual.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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