Dificultades sexuales en pacientes cardíacos

La sexualidad es un aspecto esencial en la calidad de vida de las personas, por lo tanto las dificultades percibidas en la actividad sexual tienen un impacto negativo en su bienestar.

En hombres y mujeres con enfermedad cardiovascular, las disfunciones sexuales se consideran altamente prevalentes. Las patologías del corazón y las dificultades sexuales pueden ser causadas por enfermedades en las arterias y otras enfermedades que afectan a los endotelios vasculares (como la diabetes o la hipertensión arterial). Dicen que el remedio puede ser peor que la enfermedad, y de hecho algunos fármacos cardiovasculares causan efectos adversos en la sexualidad de los pacientes. Por otro lado, la enfermedad cardiovascular también produce angustia y depresión en muchos pacientes, afectando su sexualidad desde lo psicológico. Cabe destacar en estos casos que también algunos antidepresivos y otros psicofármacos producen disfunciones sexuales como bajo deseo sexual, disfunción eréctil y anorgasmia.

La mayoría de los estudios que conocemos sobre disfunciones sexuales en personas con enfermedad cardíaca, informan sobre pacientes con infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca, relacionándolos particularmente con la disfunción eréctil. Pero no existen estudios que investiguen el impacto de diferentes enfermedades del corazón sobre la función sexual en general –incluyendo al deseo y al orgasmo, entre otros- en hombres y mujeres.

En ese punto llegamos a un trabajo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el año 2017. Su título es Percepción de las dificultades sexuales y consejería sexual en hombres y mujeres a través de los diagnósticos cardiológicos: Un estudio transversal a nivel nacional. Los objetivos de este estudio fueron investigar las dificultades sexuales percibidas y los factores asociados en una población mixta de hombres y mujeres recién diagnosticados con enfermedad cardíaca, y plantear la importancia del asesoramiento sexual y la información brindada por los profesionales de la salud.

El artículo reseña un estudio basado en un cuestionario enviado a una muestra seleccionada al azar de hombres y mujeres recién diagnosticados con insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, fibrilación auricular o cirugía valvular cardíaca. Los pacientes elegidos fueron identificados por medio del Registro Nacional de Pacientes de Dinamarca, que contiene todos los diagnósticos.

La población del estudio consistió en 1.549 hombres y 807 mujeres con edades comprendidas entre los 35 y los 98 años, y los siguientes diagnósticos: insuficiencia cardíaca (243), cardiopatía isquémica (1.036), cirugía valvular (375) y fibrilación auricular (702).

Las dificultades sexuales de los pacientes se evaluaron a través de tres preguntas:

  1. Debido a su enfermedad cardíaca, ¿ha experimentado una falta o disminución del deseo sexual?
  2. Debido a su enfermedad del corazón, ¿ha estado nervioso por tener relaciones sexuales?
  3. Debido a su enfermedad cardíaca, ¿ha experimentado problemas físicos al tener relaciones sexuales, como problemas para obtener una erección, falta de sensación orgásmica o falta de lubricación?

Las respuestas se clasificaron en: sí (“sí, todo el tiempo”, “sí, a menudo”, “sí, de vez en cuando” o “sí, pero rara vez”), no o no sé.

Se definió que los pacientes tenían al menos una dificultad sexual si habían respondido “sí” a cualquiera de las preguntas.

Las dificultades sexuales fueron reportadas por el 55% de los hombres y el 29% de las mujeres. En un análisis de regresión múltiple, las dificultades en los hombres se asociaron con la edad, insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertensión, beta-bloqueantes, ansiedad y depresión. En las mujeres, las dificultades se asociaron significativamente con la ansiedad. Estos hallazgos están en línea con investigaciones previas que sugieren que los hombres se encuentran más afectados por factores biológicos, mientras que los factores psicológicos afectan a hombres y mujeres.

Los problemas sexuales más reportados fueron dificultades con la excitación o el orgasmo en los hombres (45.9%) y la falta o disminución del deseo en las mujeres (23.4%). Estar nervioso por tener relaciones sexuales fue el tema menos señalado por hombres y mujeres (21.2% y 12.3%).

Los hombres con insuficiencia cardíaca tuvieron significativamente más dificultades sexuales en comparación con aquellos con fibrilación auricular en todos los dominios. No se encontraron diferencias significativas en las dificultades sexuales encontradas entre la fibrilación auricular y la cardiopatía isquémica, o entre la fibrilación auricular y pacientes después de la cirugía valvular, excepto los problemas con la excitación o el orgasmo. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre estos diagnósticos en mujeres.

Dos preguntas en el cuestionario abordaron el tema de la información y el asesoramiento sobre sexualidad y relaciones en el proceso de tratamiento y rehabilitación cardiológica:

  1. ¿Se siente informado sobre cómo su enfermedad podría afectar su sexualidad y sus relaciones, sin tener que buscar la información usted mismo? Las respuestas posibles fueron: sí (“sí, en gran medida”, “sí, en algún grado” o “sí, en un grado menor”), no o no sé.
  2. ¿Ha recibido usted, en relación a su enfermedad cardíaca, asesoramiento sobre sexualidad y relaciones por parte de su médico, en el hospital o en su municipio? Las respuestas se clasificaron como sí (“sí, y acepté la oferta” o “sí, pero no acepté la oferta”), no, o no sé.

Un total de 48,6% de los hombres y 58,8% de las mujeres no se sintieron informados sobre la sexualidad, y el 18,1% de los hombres y el 10,3% de las mujeres recibieron asesoramiento sexual. En particular las mujeres, los pacientes de más edad y los pacientes con fibrilación auricular tenían menos probabilidades de recibir asesoramiento sobre el sexo y las relaciones.

Los resultados dan evidencia de que los profesionales de la salud responsables del tratamiento y la rehabilitación cardíaca a menudo no abordan las cuestiones sexuales.

El asesoramiento sexológico es esencial en ese proceso para que los pacientes reanuden su actividad sexual, recuperen su calidad de vida y disminuyan el riesgo de nuevo infarto de miocardio. Es necesario entonces mejorar la información y el asesoramiento sobre la sexualidad y las relaciones entre los pacientes. Por lo tanto los profesionales intervinientes deben tomar consciencia de la importancia de la sexualidad en la calidad de vida y su rol en la rehabilitación de pacientes cardíacos, para así complementar su formación profesional o incorporar a sexólogos clínicos en su equipo.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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