Cuestionarios y escalas para problemas sexuales

Un proceso diagnóstico detallado y realizado en profundidad es una de las claves de un tratamiento exitoso, no solo en sexología sino en cualquier rama de la psicología o la medicina. Como dicen por ahí, saber hacer las preguntas indicadas es equivalente a encontrar al menos la mitad de la respuesta.

 

Por eso, además de los protocolos básicos de manejo del proceso diagnóstico, es esencial disponer de diferentes cuestionarios y escalas que podamos administrar en situaciones específicas y que nos brindarán una valiosa información, que además será objetiva.

 

Para ahondar en este tema, vamos a retomar el trabajo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2016, titulado Diagnóstico de la disfunción sexual en hombres y en mujeres: toma de historia sexual y el papel de las escalas y cuestionarios de síntomas. Como planteamos en otro artículo, el estudio resume las recomendaciones de la Tercera Consulta Internacional sobre Medicina Sexual.

 

En términos generales, se han desarrollado dos maneras de medir la disfunción sexual a través de autoinformes.

 

-Unas listas de síntomas a modo de chequeo que indican si los pacientes están experimentando problemas sexuales.

 

-Los cuestionarios multidimensionales que proporcionan información más específica, evaluando a profundidad la función sexual y el bienestar sexual actual del paciente.

 

Lo que vamos a hacer es un repaso general de algunas de las escalas y cuestionarios comúnmente utilizados en medicina sexual.

 

Instrumentos para la detección de disfunciones sexuales

 

Constituyen un método simple y que ahorra tiempo para identificar la presencia potencial de un problema o inquietud sexual. Incluso pueden utilizarse como una herramienta de evaluación previa a la consulta médica. Veamos algunos de los más importantes.


Lista breve de síntomas sexuales para hombres y mujeres (BSSC)

 

Tiene cuatro preguntas sobre la función sexual en los últimos tres meses. Puede servir como un disparador útil para abordar el tema de la función sexual cuando los pacientes buscan tratamiento para otros problemas, pero también tienen preocupaciones sexuales que los afectan negativamente.


Detector del deseo sexual disminuido

 

Se desarrolló como una breve herramienta para evaluar la presencia del trastorno de deseo sexual hipoactivo generalizado en las mujeres. Consta de cuatro elementos que se refieren a la experiencia de una disminución en el deseo o interés sexual, y al grado asociado de angustia o molestia. El quinto elemento proporciona una lista de verificación de posibles factores contribuyentes.

 

Breve detector de deseo sexual disminuido

 

Es un instrumento de autoinforme que fue desarrollado para detectar el bajo deseo sexual en mujeres posmenopáusicas. Consiste en cuatro preguntas de autoinforme con una puntuación de corte.

 

Cuestionarios de función sexual

 

Los cuestionarios pueden usarse para medir o diagnosticar la disfunción sexual en hombres y en mujeres, y para monitorear los cambios provocados por el tratamiento en la función sexual. Algunos instrumentos se centran específicamente en la función sexual del paciente o pareja, mientras que otros se centran en aspectos más subjetivos de bienestar o angustia relacionados con la función sexual.

 

El formato más común para la evaluación de la función sexual o síntomas sexuales es el cuestionario autoadministrado. Por otro lado, vale aclarar que son necesarias las validaciones culturales y lingüísticas cuando el cuestionario debe usarse en un idioma o contexto cultural diferente en comparación con el original en el que fue creado.

 

A continuación, exponemos una selección de cuestionarios de uso frecuente en sexología, comenzando por los que son aplicados a mujeres.


Índice de la función sexual femenina (FSFI)

 

Es la medida más ampliamente utilizada para la evaluación multidimensional de la función sexual femenina. Tiene 19 ítems, que se refieren a las últimas cuatro semanas, y evalúa seis dominios de la función sexual incluidos el deseo, la excitación, la lubricación, el orgasmo, la satisfacción y el dolor.

 

Cuestionario de función sexual (SFQ)

 

El SFQ fue desarrollado en ensayos clínicos para evaluar la eficacia de los medicamentos como posibles tratamientos para la disfunción sexual femenina.  Fue desarrollado originalmente como un instrumento de autoinforme de 34 ítems que aborda los principales subtipos de disfunción sexual femenina.

 

Inventario de interés y deseo sexual (SIDI)

 

Es una herramienta administrada por médicos que es específica de los problemas del deseo sexual en mujeres premenopáusicas. Consiste en una escala de calificación breve, administrada por un médico, enfocada en medir la gravedad y el cambio en respuesta al tratamiento del bajo deseo sexual.

 

Pasamos ahora a las escalas y cuestionarios seleccionados para hombres.

 

Índice internacional de la función eréctil (IIEF)


El IIEF es un inventario de autoinforme ampliamente utilizado para proporcionar una medición estandarizada de la función eréctil y cinco dominios de la función sexual en los hombres: erección, orgasmo, deseo, satisfacción y satisfacción general.

 

Cuestionario de salud sexual masculina (MSHQ)

 

La escala puede usarse para evaluar problemas de erección y eyaculación, además de otros dominios centrales de la función sexual en hombres que envejecen.


Perfil de eyaculación precoz (PEP)

 

Es un breve cuestionario de autoinforme utilizado para evaluar cuatro componentes de la eyaculación precoz: satisfacción con las relaciones sexuales, control de la eyaculación, angustia relacionada con la eyaculación y dificultad interpersonal. Cada uno de los cuatro ítems individuales se evalúa en una escala de cinco puntos.


Índice de eyaculación precoz (IPE)

 

Es una escala de 10 ítems que se desarrolló para evaluar la satisfacción sexual, el control y la angustia en hombres con eyaculación precoz.


A modo de conclusión, los cuestionarios de autoinforme y las escalas de síntomas proporcionan un complemento valioso para la atención médica, que por cierto no sustituye a la interacción cara a cara con el paciente o la toma detallada de la historia sexual, que dan otro tipo de información esencial en el proceso.

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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