¿Cómo establecer el impacto psicológico de la disfunción eréctil en su calidad de vida?

Como complemento de un artículo que publicamos recientemente, vamos a presentar un estudio publicado en el Journal of Urology de la American Urology Association, en el que se describe una escala para medir el impacto de la disfunción eréctil en la calidad de vida de los pacientes. Se trata de un instrumento muy interesante y superador, ya que hasta el momento las herramientas con las que contábamos no eran específicas sino más bien medidas generales del funcionamiento psicológico y sexual.

Pedir exámenes de sangre, realizar estudios como el doppler peneano o el monitoreo de la tumescencia peneana nocturna y tomar pruebas objetivas del funcionamiento sexual como el Índice Internacional de la Función Eréctil son parte del proceso de tratamiento que hace un médico especialista, en particular en la etapa de evaluación y diagnóstico. Pero también es clave analizar cómo el problema sexual impacta en la vida del paciente y en la de su pareja.

En particular cuando se trata de una disfunción eréctil crónica, con tratamientos que no tuvieron un resultado positivo o incluso si se asocia con otros problemas de pareja, el estado de ánimo del hombre y la estabilidad de su relación se ponen en riesgo. Es por eso que en las primeras entrevistas de evaluación es importante utilizar pruebas validadas para medir no solo el nivel de impacto negativo de la disfunción sexual, sino las áreas específicas en las que se ve afectado cada paciente en particular.

La disfunción eréctil afecta mucho más allá de los límites de la habitación conyugal. El hombre se siente mal consigo mismo, con su autoestima, y en las relaciones con otras personas incluyendo el ámbito laboral y otros aspectos de su vida cotidiana.

Un trabajo denominado Estudio de la calidad de vida en hombres con disfunción eréctil describe el desarrollo de un instrumento denominado Impacto Psicológico de la Disfunción Eréctil. Lo interesante es que, a diferencia de otras dos pruebas que se crearon anteriormente, no solo incluye una medida global del impacto sino que mide varios aspectos más específicos. Eso nos da la posibilidad de trabajar más en detalle sobre factores puntuales. Básicamente, esta escala (cuya abreviatura en inglés es PIED), mide dos grandes áreas. Por un lado el impacto de la disfunción eréctil en la experiencia sexual. Por el otro, sus consecuencias en la vida emocional. Consta de 16 ítems, que se resuelven en unos pocos minutos.

A modo de ejemplo, estos son algunos enunciados cuya respuesta nos proveerá de información muy significativa sobre la disfunción eréctil:

“Evito oportunidades sexuales.”
“Tengo miedo de tocar a mi pareja y de provocar un acercamiento sexual.”
“No le creo a mi pareja cuando me dice que está satisfecha con mi rendimiento sexual.”
“A veces me he sentido tan devastado por el rendimiento de mi pene que me quise morir.”
“Me siento frustrado fácilmente por pequeñas cosas.”
“Mi disfunción eréctil me hace sentir menos hombre.”

Con esta muestra, usted puede ir pensando sus propias respuestas y tener un primer acercamiento al impacto de este problema –si lo padece- en su vida emocional y sexual.

De este modo el médico puede tener mayor claridad acerca de la necesidad de derivar a psicoterapia, y el psicólogo contar con una primera información relacionada con puntos a trabajar con su paciente y la pareja. Pensar que una disfunción eréctil se reduce al estudio y tratamiento del pene es hacer “erectología”, no medicina sexual.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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