Cáncer de próstata: Rehabilitación sexual después del tratamiento

La palabra “cáncer” de por sí es muy fuerte, y en general la asociamos directamente con la muerte o, al menos, un importante deterioro de la calidad de vida del paciente y también de su entorno más cercano. Y cuando hablamos en particular de cáncer de próstata, a todo lo anterior se le suma la creencia de que la función sexual va a experimentar serias dificultades o inhibirse totalmente.

Cuando el tratamiento realizado es la prostatectomía radical –cirugía en la que se extirpa la glándula prostática– las consecuencias negativas inmediatas sobre la respuesta sexual son muy frecuentes. Es por eso que se han realizado varios consensos científicos para poder establecer acciones a realizar antes, durante y después de la intervención quirúrgica, tanto a modo de prevención como de rehabilitación sexual.

Un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine en el 2017, titulado Rehabilitación sexual después de un tratamiento de cáncer de próstata – Primera Parte, resume las primeras recomendaciones realizadas sobre este tema en la Cuarta Consulta Internacional de Medicina Sexual, del año 2015. Aquí se detallan las conclusiones más importantes.

Primera recomendación:
Los médicos deben hablar con cada paciente candidato a prostatectomía radical acerca de la posibilidad de aparición de disfunción eréctil (temporal o crónica) luego de la intervención.

Segunda recomendación:
Se deben utilizar pruebas validadas para evaluar la recuperación de la función eréctil luego de la cirugía, en particular el Índice Internacional de la Función Eréctil y el Índice Ampliado de Cáncer de Próstata.

Tercera recomendación:
No hay evidencia suficiente de que una técnica quirúrgica específica tenga mejores resultados en la recuperación postoperatoria de la función eréctil.

Cuarta recomendación:
Se acuerda que algunos predictores de mejor recuperación de la función eréctil son: pacientes más jóvenes, función eréctil preoperatoria normal y cirugía bilateral de conservación de nervios.

Quinta recomendación:
Los pacientes deben ser informados sobre los factores que producen la disfunción eréctil postoperatoria, como la lesión de nervios y la fuga venosa cavernosa.

Sexta recomendación:
La recuperación de la función eréctil puede tardar varios años después de la intervención quirúrgica.

Séptima recomendación:
Existen informes contradictorios acerca de la rehabilitación del pene y las erecciones espontáneas con inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (Viagra, Cialis, Levitra).

Octava recomendación:
No existe evidencia científica de un tratamiento óptimo para la rehabilitación del pene, posterior a prostatectomía radical.

Novena recomendación:
Los hombres sometidos a cualquier técnica de extirpación de la próstata, están en riesgo de otras alteraciones de su función sexual –además de la disfunción eréctil-, a saber: disminución de la libido, cambios en el orgasmo, aneyaculación, enfermedad tipo Peyronie y cambios en el tamaño del pene.

En resumen, si bien falta evidencia acerca de un protocolo eficaz para tratar esta situación, hay recomendaciones claras que el médico y el paciente deben tener en cuenta. A partir de ahí, de acuerdo a la situación particular y con los recursos médicos con los que contamos, se acordará un plan de tratamiento y rehabilitación incluyendo además otros factores de tipo psico-afectivo: autoestima, manejo de la ansiedad sexual, enriquecimiento erótico, comunicación asertiva en la pareja. Como siempre insistimos en este espacio, se requiere de un abordaje que no sea reduccionista y que incorpore a profesionales de la salud de diferentes áreas.


Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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