Antihipertensivos y disfunción sexual

La hipertensión arterial ha sido denominada durante mucho tiempo como la “enfermedad silenciosa”, ya que en muchos pacientes no tiene síntomas evidentes hasta que -por ejemplo- un control médico de rutina permite detectarla. Incluso suele ocurrir que la disfunción eréctil es uno de los primeros indicadores de hipertensión arterial, por eso es tan importante la consulta al médico cuando empezamos a notar este problema con regularidad.

El tratamiento para la hipertensión arterial incluye cambios de hábitos de vida, especialmente modificar la dieta y practicar ejercicio, y también el uso de fármacos. Los médicos prescriben antihipertensivos, diuréticos, o tratamientos combinados. Tanto la enfermedad como su tratamiento farmacológico pueden tener consecuencias negativas para la sexualidad, y ese es el punto central de este artículo.

La relación entre el tratamiento farmacológico para la hipertensión arterial y las disfunciones sexuales masculinas ha sido escasamente documentada en la literatura científica. Un interesante artículo titulado Disfunción sexual con drogas antihipertensivas, publicado en el año 1994 en la revista científica Archivos de Medicina Interna, revisa las más importantes publicaciones al respecto y da algunas pautas interesantes para tener en cuenta.

Un estudio publicado en JAMA en 1985, es uno de los primeros en señalar la relación entre los antihipertensivos y la disfunción sexual. Según esa investigación, los efectos negativos se evidenciaron en la disminución del deseo o interés sexual, la capacidad para lograr y mantener una erección firme y la dificultad para alcanzar el orgasmo. Otro estudio, coordinado por el Dr. Bulpitt, demuestra las diferencias en las tasas de disfunción eréctil comparando hombres con presión arterial normal (6.9%), hombres con hipertensión arterial no tratados (17.1%) y hombres con hipertensión arterial tratados (24.6%).

Otra investigación realizada en la Clínica de Hipertensión de Oxford en hombres y en mujeres, arroja lo siguiente: 26% de disfunción eréctil y 14% de retardo orgásmico en hombres no tratados, contra un 55% y 45% respectivamente en los tratados. En las mujeres, en cambio, no hay diferencia significativa entre ambos grupos. Se revela entonces que el tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial afecta más a los hombres que a las mujeres.

Encontramos otras conclusiones interesantes de los diferentes estudios mencionados en el artículo. Los efectos secundarios son notablemente mayores en las terapias combinadas de antihipertensivos y diuréticos, que en las terapias de un solo fármaco. Y en los tratamientos con diuréticos disminuye notablemente la disfunción sexual en pacientes que bajaron de peso con dieta y ejercicio.

Los problemas en la vida sexual afectan a nuestra calidad de vida, en la medida en que bajan la autoestima, provocan ansiedad, tristeza, sentimientos de culpa y frustración. Además, si se hacen crónicos afectan a la relación de pareja, ya que la pasión es uno de los componentes centrales en un vínculo amoroso. Otra consecuencia grave de estos efectos secundarios farmacológicos es el rápido abandono del tratamiento, lo cual expone al paciente a los efectos riesgosos de la enfermedad, como infarto de miocardio, arterioesclerosis o trombosis cerebral.

Con todos estos datos, hay varias recomendaciones importantes para que consideremos.

  • Es fundamental realizar chequeos médicos periódicos, que nos permitan detectar a tiempo enfermedades crónicas como es el caso de la hipertensión arterial.
  • Si el diagnóstico es el de hipertensión arterial, es clave que el médico realice al menos un cuestionario de función sexual, y que contemple en el tratamiento afectar lo menos posible al deseo, la excitación y el orgasmo.
  • En caso de que la enfermedad o el medicamento afecten al desempeño sexual, recordemos que existen tratamientos médicos especializados para ayudarnos. Es importante que no abandonemos la terapia de la hipertensión arterial, pero que tampoco dejemos de tratar los síntomas que afectan a la sexualidad.
  • Muchos pacientes tratados exitosamente de su hipertensión arterial, utilizan también medicamentos para la disfunción sexual sin ningún tipo de inconveniente.

La sexualidad es muy importante, y uno de los ejes clave en la calidad de vida. No tengamos miedo ni vergüenza por pedir ayuda. Afortunadamente existen expertos calificados para tratar estas dificultades.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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