Antidepresivos y disfunciones sexuales

La depresión es una enfermedad psiquiátrica que, más allá de afectar al estado de ánimo, también es una causa de disfunción sexual. Aproximadamente el 40% de los hombres y el 50% de las mujeres con depresión mayor, reportan una disminución en el deseo sexual y una inhibición de la excitación sexual –la fase relacionada con la erección del pene y la lubricación/dilatación de la vagina-. Entre el 15 y el 20% de estos pacientes también relatan dificultades para alcanzar el orgasmo.

Los antidepresivos son medicamentos que, tal como sugiere su nombre, se utilizan para el tratamiento de la depresión. Estas moléculas se han ido desarrollando con los años, y los científicos encontraron otras aplicaciones clínicas –por ejemplo en trastornos de ansiedad- y lograron reducir sus efectos secundarios.

Precisamente una de las consecuencias negativas del uso de antidepresivos son las disfunciones sexuales: disminución del deseo sexual, disfunción eréctil y retraso o inhibición del orgasmo –un efecto que para algunos pacientes resulta positivo ya que les permite tener un coito más largo-.

Algunos médicos subestiman las consecuencias no deseadas de los psicofármacos antidepresivos sobre la sexualidad, y no hablan con sus pacientes al respecto. Desde mi punto de vista, si bien la depresión como enfermedad es prioritaria, también es esencial considerar que cualquier alteración sobre la respuesta sexual influye en el estado de ánimo de los pacientes y sus respectivas parejas.

No todos los antidepresivos tienen el mismo mecanismo de acción, y por eso su efecto sobre la sexualidad es diverso. Incluso algunos son utilizados para estimular el deseo sexual o las erecciones. Por eso es tan importante conocer estas diferencias, de modo tal que el médico tratante elija la alternativa terapéutica que menos perjudique a la satisfacción sexual, o que incluso tenga consecuencias favorables.

Un artículo publicado en el 2001 en el Journal of Clinical Psychiatry, titulado Incidencia de la disfunción sexual asociada con agentes antidepresivos, se basó en la experiencia de 1022 pacientes que utilizaron antidepresivos y que no presentaban disfunción sexual previa. Se utilizó un instrumento de evaluación, el Cuestionario de disfunción sexual asociado a psicotrópicos, aplicado a 610 hombres y 412 mujeres.

El estudio arrojó dos resultados: uno general, considerando la incidencia de los antidepresivos en la sexualidad de la población estudiada. Y otro más específico, diferenciando el impacto de diferentes drogas y clases de antidepresivos sobre la respuesta sexual.

El 59.1% de las personas de la muestra, es decir 604, vieron alterada su satisfacción sexual por el uso de antidepresivos. Pero cuando se hace la discriminación, la diferencia entre unos y otros tipos de antidepresivos es muy significativa.

Miremos en detalle qué drogas produjeron un mayor impacto negativo sobre la respuesta sexual: Fluoxetina 57.7%. Fluvoxamina 62.3%. Sertralina 62.9%. Venlafaxina 67.3%. Paroxetina 70.7%. Citalopram 72.7%. Es decir que los antidepresivos pertenecientes al grupo de los llamados IRSS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y la venlafaxina son los más desfavorables para el funcionamiento sexual.

Los antidepresivos que menos provocaron disfunción sexual son los siguientes: Mirtazapina 24.4%. Nefazodona 8%. Amineptino 6.9%. Moclobemida 3.9%.

Cuando se analizan los resultados por género, los hombres mostraron una mayor afectación en su respuesta sexual: 62.4%, en comparación con el 56.9% de las mujeres.

Queda claro entonces que ciertos tipos de antidepresivos pueden ser poco favorables para la respuesta sexual. Considerando que los pacientes no suelen comentar el tema con sus médicos, es importante que los profesionales intervinientes estén atentos a estos efectos colaterales, y consideren otras alternativas de ser posibles, como por ejemplo:

  • Esperar la remisión espontánea de los síntomas, cosa que ocurre en aproximadamente el 10% de los casos.
  • Cambio de fármaco (amineptino, mirtazapina y nefazodona serían los más recomendables en estos casos).
  • Uso de sustancias que actúen como antídotos.
  • Manejo de la dosis.
  • “Weekend drug holidays” o días sin medicamento.
  • Discontinuación.

Espero con este artículo sensibilizar a pacientes y médicos acerca del manejo de los psicofármacos antidepresivos, pensando no solo en la enfermedad para la que se prescriben sino también en sus efectos secundarios más importantes.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.

Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

Artículos relacionados

Orgasmo en las mujeres

Las dificultades del orgasmo en las mujeres

Satisfacción sexual

Hábitos de vida saludables y satisfacción sexual

Disfunción eréctil

¿Cómo establecer el impacto psicológico de la disfunción eréctil en su calidad de vida?

Disfunción eréctil

Disfunción eréctil, percepción de la pareja

Deje un comentario