“Somos lo que comemos”, dicen los expertos en nutrición. Y cada vez más personas ajustan sus hábitos alimentarios de acuerdo a los objetivos que persiguen: bajar de peso, aumentar el rendimiento deportivo o intelectual, tratar una enfermedad o incluso mejorar su vida sexual.

En los últimos años se destaca cada vez con más fuerza teórica la importancia de los niveles normales de testosterona para una sexualidad saludable. El deseo, la excitación sexual –traducida en erecciones rígidas en el caso del hombre-, la eyaculación y la fertilidad dependen del funcionamiento de esta hormona.

Algunas historias, que pueden ser mito o realidad, como la del célebre seductor italiano Giacomo Casanovas, establecen una relación entre la alimentación saludable y la testosterona. Él sostenía que la clave de su virilidad radicaba en las cuarenta ostras que desayunaba cada día. Las ostras contienen zinc, un mineral relacionado con la producción de testosterona.

La pregunta es, ¿existe evidencia científica que indique cuál es el tipo de alimentos que nos permiten mantener un nivel óptimo de testosterona?

Nos encontramos con un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en el año 2016 que se titula Cómo los alimentos modifican los niveles de testosterona, y nos ha aportado información muy interesante respecto de este tema.

Si bien el artículo concluye que es necesario realizar más investigaciones con metodologías que faciliten la comparación, y por lo tanto no pueden hacerse recomendaciones sólidas aún, presenta algunas evidencias que establecen una relación importante entre la alimentación y la función sexual.

En términos generales, no se encontraron diferencias significativas en los niveles de testosterona comparando grupos de veganos y omnívoros.

Los niveles de testosterona en los hombres parecen estar influenciados rápidamente por los alimentos que consumen. Esa conclusión arrojaron estudios que compararon la testosterona –antes y después de la ingesta- en grupos de hombres que probaron diferentes tipos de comidas. Por ejemplo los niveles de la hormona masculina eran menores en los hombres que comieron alimentos grasos.

Una investigación realizada en Marruecos demostró una relación positiva entre el consumo regular de aceite de oliva y los niveles altos de testosterona.

La ingesta de café, según algunos estudios, está relacionada con los mayores niveles de testosterona total, así como en los de SHBG (globulina transportadora de hormonas sexuales).

El alcohol altera el metabolismo de la testosterona en el hígado, y además inhibe sus diferentes mecanismos de secreción. Otra de tantas razones para evitar y tratar el alcoholismo.

Deben realizarse más estudios al respecto comparando variables como tipo de alimentación, calorías de las comidas, duración de las comidas, relación entre la alimentación y otras actividades diarias que también afectan a los niveles de testosterona (como el sueño y el deporte). Mientras tanto, si le interesa diseñar su esquema de alimentación para mejorar su rendimiento sexual, consulte a su médico y al especialista en nutrición.

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Psicólogo. Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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